ENTRADAS: February, 2005

Referéndum: Ausencia cimientos cívicos

Si la UE debe construirse con la abstención del 57.58 por ciento de los ciudadanos de 25 Estados europeos, como ha ocurrido en España, ¿cuales serán los fundamentos cívicos de las futuras instituciones? ¿Quién representará las sensibilidades de esa mayoría indiferente, pasiva u hostil?

Referéndum: Absurdo demagógico

Absurdo demagógico. Absteniéndose al 57.68 por ciento, “el pueblo español ha demostrado el camino” (Jacques Chirac), “el pueblo español ha dado una lección de democracia” (Jack Lang).

Referéndum: Más fútbol y Menos Constitución

La jornada deportiva suscita una participación pasiva perfectamente comparable —-si no muy superior—- a la participación activa de los votantes en un referéndum histórico. Emisoras de radio y tv quizá consideran con razón que el fútbol vende mucho más que la construcción política de Europa. ¿Qué interpretación cívica y política dar a tal realidad cultural profunda?

Referéndum: Incertidumbre diplomática

¿Qué diplomacia europea para España?

Le Monde (19.02.05): El consenso continúa siendo inexistente entre los dos grandes partidos de alternancia. La coalición Izquierda Unida y los republicanos catalanes de ERC pidieron el “no”… esas formaciones son los dos principales aliados del gobierno, que no tiene mayoría absoluta en el Parlamento de Madrid (..) No se han levantado las incertidumbres que pesan sobre la diplomacia española.

Referéndum: Déficit democrático y sonambulismo

¿Quién escuchará y dará respuesta a la indiferencia, dudas o rechazo de una sólida mayoría que no se siente concernida por los proyectos de una minoría que apoya decisiones internacionales tomadas o por tomar con un déficit democrático más que significativo y creciente?

¿Europa fuerte? ¿Una casa común?

¿Es posible construir una casa común cuando el 60 por ciento de la familia se abstiene de participar en un proyecto que también divide —-en una proporción de 80 / 20—- al 40 por ciento de quienes se censuran de manera fratricida, con el motivo mismo del proyecto que dicen desean aprobar?

Europa NO es la UE

Europa es algo muy anterior y previsiblemente posterior a la UE.

Las lenguas, artes, músicas, arquitecturas, culturas e instituciones donde nace, florece, arraiga y existe Europa tienen una historia que se confunde con la trágica y gloriosa historia de nuestra civilización.

La UE es el penúltimo avatar de la muy tardía historia de la construcción política de Europa, que ha tenido algunos otros nombres: CECA, CEE, etc.

Tras la proliferación sombría de los totalitarismos, con el colofón trágico de dos guerras civiles entre todos los pueblos europeos, ensombreciendo el siglo XX, la construcción política de Europa se percibió como una tarea muy urgente.

Con tales antecedentes, echar los cimientos de una casa común entre los pueblos europeos ya sería una razón más que suficiente para embarcarse en el proyecto de construir una arquitectura política e institucional donde quepan todos los pueblos, culturas y Estados europeos (¿dónde comienza y termina Europa?, ¿en Moscú, en Ankara?, ¿cuál es la línea fronteriza entre los muy mestizos pueblos europeos?).

La UE es el resultado provisional de medio siglo de titubeos y realizaciones, que es imprescindible continuar, quizá, para nuestra propia supervivencia como foco de civilización.

¿Es el proyecto de Tratado constitucional europeo una pieza indispensable de tan gigantesco puzzle? ¿Es posible construir una casa común sin la participación de los ciudadanos, aunque sea mínima y pasiva?

El Parlamento es la única institución europea elegida directamente a través del sufragio universal, desde 1978, cuando, por vez primera, el 63 por ciento de los electores de los miembros de la antigua CE participaron con su voto en tal elección. En 1999, la participación descendió al 50 por ciento. El mes de junio del 2004 apenas votaron el 44.2 por ciento de los electores europeos miembros de la Unión; y en los Estados recién incorporados a la nueva UE la participación se estancó en un 28.7 por ciento.

Las distintas familias políticas representadas en el Parlamento europeo dejan sin representación —-sin voz ni voto, por abstención, desinterés o rechazo—- a una mayoría significativa de más del 55 por ciento de los europeos. El proyecto de Tratado constitucional solo ha sido leído y no siempre aprobado por una minoría ciudadana, aunque es defendido por todos las elites gobernantes. ¿Se equivocan los ciudadanos negándose a leer un texto complejo, discutido y no siempre comprensible? ¿Es indispensable obedecer a las minorías gubernamentales, que no siempre escuchan los razonamientos de la mayoría ciudadana?

La cultura, el arte, la industria, la solidaridad, la diplomacia, la seguridad, la prosperidad, son el fruto de acciones y comercio entre hombres libres y responsables, tomando libremente decisiones individuales o colectivas, concertadas con respeto mutuo. Brecht aconsejaba “disolver el pueblo” a los dirigentes de la antigua Alemania comunista que decían “no comprender” las sublevaciones populares contra el Estado.

Ahí se gestó la revolución ramoniana


Plaza del Odeón, 9 febrero 05. Foto, by JPQ.
Leo con cariño y respeto las reflexiones de Juan Manuel (Bonet) sobre la geografía parisina del surrealismo, al filo de la expo París y los surrealistas (CCCB), comisariada por Victoria Combalis.

¿Cómo no hacerlo, cuando yo mismo he consagrado buena parte de mi vida a vagar por los mismos parajes persiguiendo a los mismos fantasmas? Con un matiz que JM comparte, sin duda: el París de los surrealistas debe completarse con el París de Baroja, el de Azorín, el de Vallejo, el de Gerardo Diego, el de Jorge Guillén, el de Pedro Salinas, el Cortazar, el de Pla, el de Gaziel, etc. El París de Picasso, el de Dalí, el de los ultraístas, el de Pablo Gargallo, el de Julio Gonzalez, el de Anglada Camarasa, el de Luis Marsans (indisociable de la Recherche proustiana), el de Bores o mi paisano Pedro Flores. Etc., etc., etc. Sin olvidar el París de Ramón Gómez de la Serna.

Borges dijo que Ramón era un genio. Pablo Neruda escribió: La revolución ramoniana inauguró un nuevo mundo. Octavio Paz añadía: Con él nace la poesía moderna. Cortazar hablaba de su lección inigualada de libertad e imaginación. Juan Ramón, Azorín, Ortega, Cansinos Assens, Pedro Salinas, Guillén, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Bergamín, Rosa Chacel, Alfonso Reyes, Lezama Lima, lo consideraban como a uno de los patriarcas fundadores de las literaturas por venir.

En Madrid, se destruyó el local de su legendaria tertulia. En París, Valery Larbaud fue el primero compararlo con Proust y Joyce. Pero está por escribir la geografía parisina de Ramón, indisociable de la germinación original de su obra, como no me desmentirá desde Bucarest Ioana Zlotescu.

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Una Marcha turca para Europa


Los turcos, en la RAA, del 22.1 al 12.4.05

El comentario musical de mi desconocido amigo K. a mi post Esquizofrenias poco “europeas”, recordando que la Novena Sinfonía de Beethoven, el Himno oficial de Europa, concluye con una Marcha turca, plantea con mucha finura intelectual cuestiones muy sensibles, ocultas para el sonambulismo colectivo.

1. Como K. subraya con ironía, tan “nimio” detalle “ha pasado desapercibido para muchos miembros de la comisión redactora del texto-engendro”. No imagino a Giscard haciendo campaña al son de una Marcha turca, aunque estuviese escrita por Beethoven, o Mozart.

2. No es un azar que el himno oficial de Europa concluya con una Marcha turca. La música otomana ejerció influencia y fascinación en la gran música de nuestra civilización, a través de caminos, escuelas y personalidades que no es este el lugar de entrar a dilucidar.

A título meramente coloquial: No es un secreto que el Imperio otomano fue el primer Estado plurinacional (¿europeo?) que tuvo una organización musical – militar permanente, desde el siglo XIII. En la Mehterhané (banda militar imperial) se utilizaban tambores, chirimías, clarinetes, triángulos, platillos, crótalos, bombo, entre otros instrumentos fabricados por artesanos griegos y armenios. La música militar otomana y su organización influyó directamente en Napoleón (admirado por Beethoven). En otro plano, el “brío” de los géneros musicales otomanos también sedujo a personalidades capitales de la historia de la música. Marchas turcas escribieron Gluck, Mozart y Haydn, entre otros. El finale de la Novena Sinfonía y la Marcha turca de Las Ruinas de Atenas (¿otro título alegórico sobre el destino de Europa?) son dos obras célebres de Beethoven.

La moda turca en la que se inspiraron Mozart y Beethoven no es solo cosa de ayer. La muy británica Royal Academy of Arts presenta, desde el 22 de enero hasta el 12 de abril, una magna exposición, Los Turcos, que reconstruye para el gran público la fabulosa historia de más de mil años (entre el 600 y el 1600) de alta cultura otomana, presentada de este modo: The Ottomans were great patrons of the arts, like their contemporaries the Timurids, and the Great Seljuks before them. They commissioned works of art and literature of exceptional quality and beauty. The Ottoman imperial palace in Istanbul, the Topkapi, was famous throughout the world and boasted great riches from all across the empire. The Ottoman empire lasted until 1923.

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Los asesinos estaban en Valencia

Ignacio Martínez de Pisón cuenta en su nueva novela, Enterrar a los muertos (Seix Barral), la historia de José Robles Pazos, amigo de John Dos Passos, traductor de su monumental Manhattan Transfer, secuestrado y asesinado por los servicios secretos soviéticos, que contaban con la activa complicidad del PCE, en la Valencia de 1936-37, donde se celebraba un legendario Congreso de Intelectuales Antifascistas.

Cuando yo comenzaba a escribir estaba muy mal visto en Madrid intentar hablar de tal asesinato, entre tantos otros, de muy distinta índole.

Desde hace bastantes años, muchos de los documentos sobre esa historia se encuentran en la John Hopkins University (entre los manuscritos de las colecciones de Milton S. Eisenhower). En inglés también se publica por estos días otro libro que reconstruye la misma historia: The Breaking Point: Hemingway, Dos Passos, and the Murder of Jose Robles (Counterpoint Press), escrito por Stephen Koch.

Sorprende que se haya tardado tanto tiempo en rescatar esa tragedia, emblemática, sin duda, indisociable de las matanzas de anarquistas y trostkistas en la Barcelona de 1937, a manos de los esbirros soviéticos y sus cómplices españoles.

Luis Cernuda, que estuvo en Valencia en el Congreso de Intelectuales Atifascistas, ya había incluido en Desolación de la Quimera un poema dedicado a Victor Cortezo, que los especialistas fechan hacia 1961, y describía los sucesos de Valencia de este modo:

A diario, en el hotelucho
En que ambos parabais,
Oías a medianoche
El ascensor, subiendo
Al piso donde algún sacripante del Partido
Subía por nueva víctima.

Eminentes antólogos no incluyeron nunca el poema al que pertenecen esos versos, Amigos: Víctor Cortezo, en las antologías más reputadas.