Sant Jordi, Espriu, Sinera y los muertos catalanes
abril 22, 2005 | 3 Comentarios

Al fondo, el cementerio de Sinera. Atardecer del 21.09.04. Foto, by JPQ.
Desde Mataró, Jordi le dice a Carmen que tomemos pronto la carretera, mañana, porque la ciudad estará sembrada de libros…
A la vista de la polémica entre Baltasar (Porcel) y algunos de sus colegas, en torno a la mercantilización de todas las cosas del libro, envenenadas de tan mala y desalmada manera, me pregunto si no será sensato tomar pronto la carrera, con otro fin: para huir de esa marea negra que todo lo siembra de muerte, y buscar cobijo en alguna fonda donde nos den pan y vino, con pesols del Maresme.
Espriu oraba por sus muertos en el cementerio de Sinera, que tan cerca está de nuestra casa. Pero no sé si los catalanes advierten hasta que punto los muertos del cementerio de Sinera están hoy amenazados por los basureros industriales que han puesto inquietante cerco a las tumbas donde ellos esperan el juicio final.
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Creo discernir en primer plano la efigie de Mac Donalds que no es por desgracia cultura escocesa. ¿O es Burger King?
La fotografia contiene este estatismo , que el cine no suele tener, oposición a la velocidad, invitación a la calma del pensamiento.
Comida rápida frente a eternidad.
Cultura mancillada de nuevo.
¿Los inexistentes profanados por los inexistentes?…
[…] A través de los faros, la costa catalana, y el mar, Marc recala siempre en lugares emblemáticos, con frecuencia amenazados, como el cementerio de Sinera: “El cementeri s’ha convertit en un element gairebé invisible. Els morts que hi reposen enterrarts, els de debò i els simbòlics, ho són per partida doble. Sigui per acció de l’urbanisme desenfrenat i irrespectuós o bé per la grolleria d’una gran “M” i la ignorancia dels qui han permès que s’ensenyoregi de la perspectiva”. Esa relación entre los vivos, los muertos, la tierra y el mar, también es indisociable del banquete platónico: sentarse a la mesa, para compartir el pan y el vino con otros hombres. Marc nos revela parte su propia geografía íntima, evocando memorables comidas en recónditos parajes, en una calle perdida, en Argentona. […]
[…] [ .. ] “Espriu oraba por sus muertos en el cementerio de Sinera, que tan cerca está de nuestra casa. Pero no sé si los catalanes advierten hasta que punto los muertos del cementerio de Sinera están hoy amenazados por los basureros industriales que han puesto inquietante cerco a las tumbas donde ellos esperan el juicio final”, Sant Jordi, Espriu, Sinera y los muertos catalanes. […]