Archive for June 2nd, 2005

También hay una UE de la corrupción, el paro, los impuestos y los dinosaurios

Condenado laboralmente a seguir la pesadilla kafkiana de los negocios franco / europeos, no consigo que dosis crecientes de aspirina y zumo de naranja natural me salven de recurrentes pesadillas y dolores de cabeza.

Así las cosas, un mensajero llama a mi puerta y me abruma con un paquete de libros, con los que Carlos Rodríguez Braun cree que podrá redimir mi profunda ignorancia en materia económica. Busco en su Diccionario políticamente incorrecto (Lid Editorial) la palabra euro, con el interesado deseo de encontrar una luz auxiliadora. No la encuentro. Pero la entrada Unión Europea me parece de una actualidad muy pedagógica y una claridad meridiana:

Proyecto burocrático que pretende rescatar el intervensionismo trasladándolo a escala internacional, pero repitiendo e incluso empeorando allí los viejos vicios del Estado nacional: controles, ineficacia, corrupción, ocultación, etc. Es considerado el paradigma del progreso y el sinónimo de la democracia por el amplio consenso socialista-democristiano-conservador que convirtió a Europa en el continente de los impuestos y el paro. Las reticencias de los políticos y los ciudadanos de varios países europeos ante los planes de la UE, singularmente los británicos, han permitido disfrutar del divertido espectáculo de representantes e intelectuales de países europeos sin credenciales de respeto a las libertades y los derechos humanos que imparten presuntuosas lecciones sobre democracia a la democracia parlamentaria más antigua del mundo.

Kafka, las hipotecas y las plegarias por el euro


Posted by Hello

Por vez primera desde su creación (1999-2002), un grupo de economistas independientes, miembros del gobierno alemán y representantes del Bundesbank, han discutido el posible desmantelamiento del euro, la moneda única de doce de los veinticinco países miembros de la UE (Alemania, Francia, Italia, España, Portugal, Bélgica, Luxemburgo, Austria, Finlandia, Grecia, Irlanda y los Países Bajos). Inglaterra es el ausente más llamativo.

El semanario Stern ha publicado una información muy completa y alarmista. El gobierno alemán, el Bundesbank y el Banco Central Europeo han desmentido con rapidez. Queda la evidencia: en los pasillos de las grandes instituciones se discuten con inquietud problemas de gravedad inflamable… Alemania, Francia e Italia no salen de la crisis; el dinamismo de España, Inglaterra e Irlanda no funciona como “locomotora” de Europa; los tipos de interés son un “seguro” y una “mordaza”; las economías de Eurolandia no terminan de “converger”; y muchos especialistas se preguntan ¿cuándo y cómo será necesario abandonar la esperanza incumplida de una gran zona de prosperidad común, cuando la UE crece menos y peor que la economía de los EE.UU., sin hablar de los tigres asiáticos?

El kafkiano diálogo de sordos con el que los dinosaurios de Europa (Chirac, Schroeder, Berlusconi) pretenden “responder” a la crisis institucional solo precipita las dudas de los mercados financieros, que tiran a la baja del euro.

La crisis institucional de la UE no debiera precipitar otra crisis paralela del euro; pero… que los más influyentes economistas alemanes evoquen el posible desmantelamiento del euro —-siquiera de pasada—- ya es algo más que un rumor.

¿Cómo y cuando terminará la crisis afectando a los tipos de interés del mercado hipotecario?. Vaya usted a saber. De momento, solo son bien visibles los negros nubarrones de la crisis institucional y la caída en picado del euro. Lo peor nunca es inevitable, decía Raymond Aron. En la parisina iglesia de Saint-Jacques —-antigua parada del Camino de Santiago—-, a doscientos metros de mi casa, el cura párroco leyó el domingo pasado una plegaria religiosa a favor del “si”. Esperemos que las plegarias —-colectivas y multilingües—- a favor de la estabilidad de las hipotecas tengan resultados menos catastróficos.

UE, tiro en la nuca, muerte cerebral y revuelta de los pueblos

La prensa europea tiene una visión muy pesimista de la esquizofrenia verbal de nuestros gobernantes.

En Ginebra, La Tribune de Geneve titula: Tiro de gracia para la UE.

En París, Liberation apostilla: La UE, en estado de muerte cerebral. Y añade: Se ahonda la crisis entre los pueblos y las elites gobernantes.

Por su parte, el Herald Tribune, editado en París por el New York Times, insiste en la agravación de la crisis, afirma que los pueblos europeos se están rebelando contra sus elites y recuerda algunos de los países donde la opinión pública es reticente o muy reticente al proyecto de Tratado constitucional europeo: Dinamarca, República Checa, Polonia, Irlanda, Inglaterra.

En Frankfurt, la Frankfurter Allgemeine Zeitung saca la primera consecuencia inmediata de la crisis, para nuestros bolsillos: El euro continúa cayendo en los mercados, con unas consecuencias que sería largo y complejo evaluar, pero que dicen lo que dicen… los mercados internacionales no tienen una confianza frenética en nuestros atribulados gobernantes.

En Londres, Financial Times estima que la UE entra en una zona de tormentas, y destaca una sibilina frase del ministro británico de asuntos exteriores, Jack Straw: El veredicto de Francia e Inglaterra plantea profundas cuestiones sobre el futuro de la dirección de Europa.

En este caso, la “dirección” es un eufemismo muy british que tira con bala en la frente de las tradicionales concepciones euro institucionales de Francia y Alemania, víctimas de la crisis de fondo precipitada por el populismo de sus gobernantes.