Diarias lecciones de Moral

Foto, by Weegee

Da diarias lecciones de moral cívica. Pero no aceptó responder a las graves preguntas que le hacían los biógrafos de su hijo, víctima de la jeringa y la basura de caballo, suicida solitario que nunca encontró cobijo en el hogar donde era un extraño.

Comentarios

  1. dice

    Vaya, compruebo con desazón que usted practica igualmente ese “cainismo” del que tanto gusta repudiar en su blog… en “otros”.

    Porque, si no entiendo mal, aquí usted se refiere a Haro Tecglen… y de forma muy barriobajera. Hedionda, incluso.

    Si, señor Quiñonero, ese hijo suyo que ayer le pedía unos lápices de colores para dibujar un cómic (según posteaba usted hace poco “informándonos” al respecto), mañana, por desgracia, le diera por cambiar dichos lápices por “agujas y jeringas” con las que “dibujar” en sus venas… ¿Vería usted con buenos ojos si yo aprovechara semejante tragedia paterno filial suya para atacarle, insultarle o despreciarle desde mi blog? No, ¿verdad? Pues entonces no entiendo a qué vino este post…

    Y es una lástima, señor Quiñonero. Lo venía leyendo con agrado de un tiempo a esta parte. Pero este post, en concreto, me pareció repugnante. Impropio de usted.

  2. Javier M dice

    Estimado Manuel:
    No quiero en absoluto convertirme en portavoz de JP Quiñonero pero estamos hablando del Tartufo por antonomasia, de la más repugnante hipocresía al servicio de sus amos y del rencor, de la abyección más impune, del tipo que viajaba con la cúpula de la prensa franquista, del sujeto que escribía encendidas loas a José Antonio, del tipejo que, cada mañana, se permite llamar miserables a todos menos a su propio pasado, a la miseria increíble de su propia descomposición.

    Y ahora me voy a ver la tele!!!

    Pa drogas, yo.

  3. dice

    Mi único patrimonio es mi palabra.
    Desde adolescente, mi única profesión ha sido escribir en los periódicos.
    Todo lo que he firmado lo asumo. Y, con frecuencia, hasta me parece que corresponde a mi visión de esta o aquella historia.
    Cuando hago una afirmación, dando nombres o callándolos, estoy en situación de defender cuanto digo.
    NO pienso entrar en detalles ni opiniones sobre este o aquel personaje. Sobre esos y otros personajes tengo mi opinión: que no es ni mejor ni peor que cualquier otra de alguien que tenga otro punto de vista y sepa de lo que está hablando.
    Cuando hablo de un hijo víctima de la jeringa y la basura de caballo, que NO encuentra en su padre el apoyo que otros hijos y otros padres SI tuvieron NO hablo de este o aquel personaje público: hablo de un hijo que era mi amigo y un padre que me llamaba por teléfono contándome su extrañeza.
    La vejez NO me parece que permita disculpar la utilización diaria del odio como mercancía con la que maquillar el silencio culpable ante la propia irresponsabilidad paterna.
    YO si creo en los Padres y en los Hijos. Y en la Responsabilidad. En el piano de la entrada de mi casa está siempre el retrato de mi madre realizado por un recluso compañero de mi padre en la cárcel murciana de las Agustinas. Esas cosas incluso alimentan mi respeto en la Familia. Espero que mis hijos no se avergüencen de mí. Espero estar siempre a su lado.

    NO VOLVERÉ A TRATAR DE ESTE ASUNTO, QUE HE INTENTADO RESUMIR CON RESPETO Y CLARIDAD.

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