De cómo la industria editorial incrementa la incultura
agosto 14, 2005 | 19 Comentarios
Descubro, a través de una gacetilla, perdida en un rincón olvidado de un periódico, unas frases de Luis Mateo Díez que bien merecen un tratamiento informativo del que -con tan desdichada frecuencia- parecen incapaces los medios de incomunicación de masas, ya que el escritor plantea con claridad el problema de la desertización cultural en la que nos hunden las industrias de la incultura.
Es una contradicción bastante penosa -dice LMD- que se edite tanto y se lea tan poco. En su denodada búsqueda del lector, sea el que sea, los editores están abandonado a los lectores verdaderos. La denodada búsqueda de la novela de éxito -concluye el escritor- conduce a la búsqueda del lector que no lee, o que lee un libro cada dos años.
Dicho de otro modo:
* El antiguo lector de libros está siendo suplantado por un “lector” de cosas que los hiper del ramo llaman “libros” y quizá sean un sucedáneo podrido.
* Las industrias de la incultura contribuyen de manera muy eficaz al crecimiento de la ignorancia, inundando los mercados con sucedáneos podridos que no solo corrompen el gusto y los antiguos cánones (morales, éticos y estéticos) si no que hunden a los antiguos lectores en una insondable sima de soledad creciente.
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Afortunadamente -me digo, en un ataque de lunático optimismo, me temo- todavía quedan libreros que saben distinguir entre “libros” y libros. Pienso en Abelardo Linares (Renacimiento), Toni (Robafaves), los amigos de Laie. Etc. Hay muchísimos más, claro. Vayan para todos esos un recuerdo cómplice. Se admiten sugerencias y recuerdos. ¡Avanti…!!.
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Con todos los respetos, nunca he entendido el fundamentalismo ese de que la gente “lea”.
La historia siempre ha sido producto de las élites y hoy las élites *leen* y los demás *consumen libros*.
Antes, las élites *leían* y los demás *no*.
A unos genios se les ha ocurrido repatir Quijotes gratuitos en el metro de Madrid para *fomentar la lectura*.
Joder. Me imagino al No-Lector del metro intentando hincarle el diente a la diminuta letra de un Quijote escrito con retórica clásica y lenguaje del prebarroco español.
Como para no volver a leer ni tan siquiera el nombre de la estación de metro.
¡Qué funesta manía de crearle complejos a la gente!
Yo me traumatizo sólo de pensar en el currito del Marca al que le endiñan un Quijote *para que lo lea*.
“Tome usted, buen hombre… para que lo lea”.
Si los antiguos lectores -en el lenguaje de Quiñonero- se quedan en una soledad creciente, es en la misma soledad en la que siempre ha estado un lector.
El Quijote era leído masivamente en su tiempo por marujas y espadachines de poca monta. Y Quevedo escribió el Buscón para divertir, coñe. Y ambos fueron libros de éxito. De éxito masivo, por cierto. Por no hablar de Lope.
El tema de la superedición es un tema industrial, que es en lo que se ha convertido la cultura, incluso la *cultura culta*.
Marchemos -y yo el primero- por la senda de la lectura y dejémonos de fundamentalismos para que la gente lea, como si no tuviera otras cosas mejores que hacer que machacarse con libros que no añadirán ni un centímetro a su estatura y, ni tan siquiera, a la nuestra.
¡¡abajo la lectura!!!!!!!!
¡¡viva los video juegossssss!!!!
don jesús don jl don pj don eh don lm velan por nosotros
loli
No lo veo tan fácil, Sr. Darknet.
Por supuesto, si considera que no ha habido evolución desde el invento de la imprenta, pues entonces no hay nada que hacer: seguiremos tratando de “leer para no caer en el consumir”.
Ahora, si, como creo, el hombre medio tiene acceso a los instrumentos para “crecer en estatura” ¿por qué no denunciar los obstáculos que se le ponen por delante para que no utilice esos instrumentos?
Esa creo que es la diferencia entre los oscuros años del siglo XVI y los nuestros: Al principio las élites leían, y a los demás no les quedaba otro remedio que no leer. En la actualidad las élites leen (habría que matizar) y los demás también pueden hacerlo, si se les hace ver que consumir libros de pacotilla es pernicioso para la salud espiritual. Claro que estoy hablando de las escuelas y de los padres.
Ellos tienen en sus manos la transmisión de eso que tan demagogicamente usted llama fundamentalismo.
El mayor fundamentalismo es creer que la lectura es “machacarse con libros que no añadirán ni un centímetro de estatura”
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[…] Leo con cariño las críticas literarias más respetables. Pero sus juicios -que considero de oficio sensatos y bien fundados- sobre los mejor dotados, más recientes y respetables premios literarios solo acentúan mi pesimismo natural: De como la industria editorial incrementa la incultura y Ecología del espíritu, novela y coprofagia en la Casa de Monipodio. […]
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Sinceramente no creo que hoy en dia se pueda hablar de incultura ,a mi me parece mas bien ,de que hay un exceso de cultura ,una saturacion de cultura y por lo tanto un desabastecimiento de ideas .
Me explico hoy por hoy en este mundo tan superpoblado y globalizado ,todo lo que uno pueda pensar y parecerle novedoso o ingenioso ,lo estan pensando al tiempo unas 500000 personas mas o menos ,por lo tanto se hace muy dificil tener un estilo propio y novedoso ,ademas la cultura es como una capa de vernis que se superpone una tras otra y se hace cada vez mas gruesa y opaca ,generacion tras generacion los creativos intentan ser originales ,sin embargo es tarea dificil cuando hay tantas formas de difundir una idea y de forma tan rapida y global como actualmente .
un saludo .
perdon barniz estoy afrancesado .
Gran Can,
Afrancesados lo somos casi todos, oye. Sobre el resto… yo temo que el crecimiento de la incultura sea incluso mensurable en número de libros leído, facultados abandonadas, profesiones camino de la desaparición, iletrismo editorial, papanatería audiovisual, etc…
Q.-
[…] De cómo la industria editorial incrementa la incultura. […]
[…] Que la prensa de referencia abra sus secciones de Cultura con la vida íntima de Mickael Jackson o la enfermedad de Rocío Jurado, en detrimento de don Antonio Machado, pongo por caso, quizá ilustra de manera muy gráfica un topos clásico de este Infierno: De como la industria editorial incrementa la incultura → Libros, marketing, incultura (creciente) → Basura y poesía se venden mejor a punta de pistola → La Incultura propagada por los medios de Incomunicación de masas. […]
[…] Que la prensa de referencia abra sus secciones de Cultura con la vida íntima de Mickael Jackson o la enfermedad de Rocío Jurado, en detrimento de don Antonio Machado, pongo por caso, quizá ilustra de manera muy gráfica un topos clásico de este Infierno: De como la industria editorial incrementa la incultura → Libros, marketing, incultura (creciente) → Basura y poesía se venden mejor a punta de pistola → La Incultura propagada por los medios de Incomunicación de masas → Los negocios de la incultura y el sectarismo. Cultura y cáncer. […]
[…] ¿Puede existir una cultura sin la edición canónica de sus textos fundacionales, del Cántico a Azorín, en castellano, de Llull a Riba en catalán, etc..? En castellano, NO tenemos obras completas de Azorín, las OC existentes de Valle-Inclán son un ladrillo físico infumable, no sé si un día habrá OC de Juan Benet o Caballero Bonald, y la edición en curso de las OC de Ramón Gómez de la Serna sospecho que está amenazada. A nadie sorprende ni a nadie interesan tales problemas. Los medios de incomunicación de masas viven al ritmo impuesto por los servicios de marketing y publicidad de las industrias de la incultura. En catalán, Llibreter da cuenta de una polémica / debate, que deja en suspenso una cuestión esencial: ¿quién paga las OC de un muerto que no se vende, llámese Azorín, Juan Benet o Perico el de los Palotes..? Debate esencial, ya que toca los nervios de la guerra: el pozo de “agua virginal” (Maragall dixit) donde se funda una cultura; y los mecanismos de difusión o asfixia de dicha cultura, amenaza por la basura tóxica que difunden las industrias de la edición y la incomunicación cultural. [ .. ] […]
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