ENTRADAS: October, 2005

Jorge Semprún, entre Buchenwald, Nada, la censura, la persecución ideológica, el ministerio y los consejos de administración audiovisuales

El interés aparente de algunos lectores / as por los problemas de Carmen Laforet, en Caína, son indisociables, como ellos mismos recuerdan, del problema mucho más vasto de la cultura española en el doble exilio, interior y exterior, durante la guerra civil y el franquismo.

Sobre el exilio interior, me remito a los trabajos recientes y galardonados de Jordi Gracia y a su ensayo sobre Dionisio Ridruejo.

Sobre el exilio exterior, se han escrito obras de obligada referencia. Y en algunos de esos trabajos es posible leer la crítica de Semprún contra “Nada”. Da una idea muy gráfica del sectarismo policial del personaje.

Paradójicamente, en efecto, está mal explorada la censura ideológica de algunos dirigentes del PCE (Jorge Semprún) sobre algunos escritores de la época. La crítica de Semprún contra Carmen Laforet es un modelo canónico de persecución ideológica, que tuvo una consecuencia práctica evidente: la escritora tuvo que morir y esperar en la tumba que su obra fuese publicada y reconocida en Francia y Alemania, donde la influencia de Semprún, entre otros, era y continúa siendo peligrosa.

Se trata de un problema cultural de fondo, indisociable de otro quizá mucho más trágico: el mismo personaje que se servía del marxismo leninismo, Stalin y Mao, para hundir a la joven Carmen Laforet, había sido el comisario político que trabajaba, pocos años atrás, con la misma fe mesiánica, en las oficinas del campo de concentración de Buchenwald, beneficiándose del trato de favor político que los SS ofrecían a los kapos que estaban a su servicio y elegían a los compañeros de reclusión que debían ser condenados a trabajos forzados de los que no se volvía nunca. El mismo autor que, cincuenta años más tarde, consiguió que Gallimard mutilase una biografía de Marguerite Duras donde se cuenta como Jorge Semprún la denunció a ella y a su marido (Antelme) ante el bureau político del PCF.

¿Debo recordar que fue el mismo personaje, ministro de cultura, quien favoreció la concesión de un canal de tv de pago, poniendo en contacto a los hombres de Mitterrand y Felipe Gonzalez, con grandes intereses empresariales en los medios audiovisuales de Francia y España, para ser recompensado con puestos en varios consejos de administración?

Jorge Semprún lleva medio siglo silenciando aquellos trabajos suyos en Buchenwald, cuando todavía está por historiar la importancia de las censuras stalinistas contra los escritores españoles del exilio exterior: los escritores del exilio interior fueron víctimas, al mismo tiempo, de la represión franquista y de las ominosas denuncias de los comisarios stalinistas.

Caína.

Un monumento de imprescindible lectura para escapar a los vulgares encantamientos de la moda

“Una obra maestra”, dice Bernard Frank del Dictionnaire égoïste de la littérature française (Grasset), de Charles Dantzig. Bernard Pivot agrega: “Cerca de mil páginas de bonheur”.

Obra imprescindible, me apresuro a agregar, para quienes se interesen por la literatura, no solo francesa; ya que, tras la erudición, el rigor y la sensibilidad, es fácil seguir las huellas de un artista de mucho talento, iluminando con su prosa la diamantina pureza de las joyas, tesoros y obras maestras perdidas en el océano del mal gusto, cuyo oleaje sombrío causó perniciosos estragos entre varias generaciones de lectores, descarriados ante los escaparates de la moda.

Los profesionales del ramo apreciarán la justicia olímpica de sus juicios sobre Marcel Schow (un genio, tout court) y Emile Verhaeren, un profeta de la modernidad. A través de las ausencias, los snobs cainitas podrán recapitular el catálogo de horrores franceses que han infectado (e infectan) las librerías y mala educación de varias generaciones de lectores, víctimas hoy como ayer de las “modas parisinas” que emponzoñaron nuestra adolescencia.

De imprescindible frecuentación para lletraferits de mediana sensibilidad y cultura. A leer directamente en francés: no hay editor castellano, catalán ni gallego para monumentos de esta calidad y finura. Hélas.

Cataluña, la siembra y el mercado del Odio

Basta con pasearse 48 horas las calles, restaurantes y librerías de Barcelona y el Maresme catalán, para recordar como los medios de incomunicación de masas ganan audiencia en el mercado del Odio:

—-En un bar del barrio de Gracia: “¿Bono?… un facha castellano”.

—-En una cafetería de Turó Park: “¿Carod?… un cabrón con pintas”.

—-En el “Hispania” de Caldetes / Arenys: “Los catalanes comerán “lengua” cuando la gente saque sus depósitos de la Caixa, en toda España. Cuando el resto de España deje de comprar productos catalanes. Cuando Valencia deje atrás a Barcelona”.

—-En El Punt: “Tres de cada quatre ciutadans creuen que l’Estatut els millorarà la vida”.

—-En un bar de la riera de Mataró: “Però el que mai m’hauria imaginat és aquest odi envers una nació capdavantera dins l’Estat espanyol”.

—-En el bar del Hotel Colón de Caldetes: “Estoy horrorizada. En casa, que hemos sido nacionalistas de toda la vida, mis hijas hablan castellano. Y no quieren poner en catalán el contestador de sus teléfonos”.

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Cuando intento serenar los ánimos, entre amigos, sugiero pedir un cóctel de champagne, el “RitzFriz”, en recuerdo del Ritz y Scott-Fitgerald (champagne, curaçao, etc.) aventuro, en un tono muy negro, amargo e irónico: “A mediados del XIX, un general de cuyo nombre no quiero acordarme decía: “Para gobernar España, hay que bombardear Barcelona cada medio siglo”. Alguien me corta: “¡Pues claro…!”.

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De vuelta a casa, tengo un correo de M* invitándome a leer un artículo de Fernando Ónega hablando de “la siembra del odio”. Fernando es gallego.

Carmen Laforet, en Caína

Carmen Laforet no solo escribió “Nada”; pero el resto de sus novelas, relatos y cuentos fueron víctimas del olvido, la indiferencia, la incuria de los editores, el comportamiento saturnal de la “sociedad literaria”, mezquina con quienes triunfan, feroz contra quienes no se defienden con comportamientos mafiosos, poblada de fantasmones hampescos, prestos al linchamiento de los vivos y a chupar la sangre de los muertos.

“Nada” tardó medio siglo largo en traducirse al francés y el alemán: ¿cómo hubiese cambiado la vida de una joven autora ser publicada por Gallimard hacia 1950?

“Al volver la esquina” fue saludada con un enorme respeto en 2004, cuando esa novela pertenece a una trilogía que data de 1963: ¿es necesario recordar la melancólica soledad de una escritora que solo recibe post mortem el reconocimiento público de un proyecto novelesco que data de cuarenta años atrás?

La autora de “Nada” era una joven sensible, perdida en un laberinto cainita, donde muchos seres de su condición viven y vivían al borde de la asfixia. Mientras viven, esos seres sufren el ostracismo, la indiferencia, la persecución. Al fin muertos, se convierten en pasto para la canalla que vive merodeando por las tapias de polvorientos cementerios donde yacen esperando el juicio final, entre jaramagos y tumbas profanadas, escritores muertos e ideas muertas.

“… ¿436 de 500, es mucho doctor?…”

Una misteriosa, anónima y generosa “mano” me ha instalado en el número 436 en el Top 500 de las bitácoras más populares en español de todos los continentes. Ranking oficioso de los colegas de Bitacoras.com

Teniendo en cuenta que Technorati ya alberga más de 20 millones de blogs y que mi existencia blogográfica data de finales del mes de enero pasado, supongo que debo comunicar a mi director general de asuntos informáticos que debiera subirme el sueldo.

Si ahora consiguiese saber —-en la soledad sin fín del blogógrafo / corredor de fondo—- como instalar el “chismito” de las Top 500 en mi template, mi ilusoria felicidad sería completa. Nobody is (t) perfect. (BW). “Nunca formaría parte de un club que me admitiese como miembro”. No todos tenemos la elegancia anarcoaristocrática de GM.

Sobre Semprún, Carmen Laforet y una sentencia sumarísima contra Nada

Respuesta a un lector que me preguntaba como pudo perjudicar Jorge Semprún a Carmen Laforet y la difusión europea de su novela Nada.

Jorge Semprún no solo era una altísimo dirigente del PCE, con mucha influencia en el PCF: ejercía como crítico y pontífice cultural.

Sus juicios eran sentencias sumarísimas.

Robert Antelme —-antiguo amigo íntimo, tras la crisis traumática de Buchenwald—- ha contado como se consumó su expulsión del PCF. Y Marguerite Duras fue víctima, entre otros, del mismo proceso stalinista, en la parisina plaza de Sint-Germain-des-Pres.

Sobre Carmen Laforet, JS publicó un artículo / sentencia sin apelación, con una consecuencia práctica inmediata: todas las puertas editoriales quedaban cerradas en París.

Por aquellos años, los comentarios / sentencias de JS, en el terreno cultural parisino, abrían o cerraban oportunidades. Y París era una única “ventana europea” para la cultura española, víctima de la dictadura franquista.

Hace apenas dos o tres años, la última biógrafa de Marguerite Duras (traducida al castellano) tuvo que cambiar su manuscrito, como consecuencia de las presiones de Semprún en Gallimard.

En España, ningún editor ni revista se ha atrevido a publicar la confesión de Robert Antelme contando por lo menudo el comportamiento de los comunistas (JS) en el campo de concentración de Buchenwald.

Blogs, cultura, negocios, prostitución y filosofía

Desafortunadamente, no puedo participar en las Jornadas Literatura sin ficción de la revista Lateral, a invitación de Miguel Esquirol, El Forastero, en las que participarán Jorge Herralde, Arcadi Espada, Ignacio Martinez de Pisón, Daniel Schnedidermann, Juan Villoro, entre otros.

Se trata de discutir sobre del inmenso proceso técnico, cultural, incluso espiritual, que ha comenzado a transformar, a paso de carga, algunas relaciones entre la escritura, la difusión de lo escrito, la información y la alta cultura. En definitiva, en un blog se pueden escribir la Comedia dantesca o la más sucia basura, mucho más frecuente.

España descubre con algunos años de retraso la dimensión estrictamente empresarial de los blogs. Incluso comienzan a funcionar proyectos de blogografía profesional, que no siempre responden a los modelos no sé si “canónicos” de la imperial blogosfera norteamericana. Los editores más selectos, como Renacimiento, Pre-Textos o La Veleta, se asocian para crear nuevos medios de difusión común.

En el terreno estrictamente intelectual, las iniciativas abarcan desde el intercambio de datos, información y comentarios sobre alta erudición clásica, hasta los centros de investigación sobre la metáfora.

No entraré en la revolución estrictamente informativa, que se consuma, con frecuencia, contra la ignorancia de algunas empresas. En un plano estrictamente intelectual, literario, artístico, la técnica y los recursos del blog abren un inmenso océano de oportunidades, donde caben las genialidades más inmediatas y las tempestades de basura más inquietantes.

¿Cómo no sentir la tentación de participar en tales aventuras, tan prometedoras como la leyenda de los Mares del sur en las novelas de Conrad?…

Semprún, censor político de Carmen Laforet

Hace unos días, en Jerez, a muy altas horas de la noche, comentaba con Santos Sanz Villanueva el comportamiento horrible de Jorge Semprún contra la joven Carmen Laforet, autora de Nada.

Por aquellos lejanos años, Semprún oficiaba desde París como comisario y censor político. Su comentario innecesariamente cruel cerró a Carmen Laforet muchas puertas en París y en Europa.

Muchos años más tarde, la prensa alemana se descubre hoy ante Nada, que no se traduce por “nichts”, “überhaupt nicht”, ni “keineswegs”. Simplemente, Nada. ¿Qué otros autores sufrieron durante aquellos años una censura política que no solo era la férrea censura policial franquista?.

Trafalgar, Galdós, Bono y Groucho Marx

Cuando yo era niño, mi madre me contaba la batalla de Trafalgar como una trágica humillación. Y Nelson —-uno de los más grandes héroes de la historia británica—- se nos antojaba un pirata malandrín, ducho en malas artes.

Tantos años después, la participación de Bono en las centenarias conmemoraciones de la infausta batalla inmortalizada por Galdós, ha dado al acontecimiento una nota innecesariamente grotesca. Que el personaje crea chistoso preguntar a su presidente “si cantamos el Cara al sol”, para mofarse de algo, me recuerda sus orígenes políticos: él se educó en el falangismo franquista de su padre, cuando el mío todavía estaba en la cárcel. Que el mismo personaje trate a Tony Blair de “gilipollas integral” quizá refleje lo que refleja: una penosa suficiencia ignorante, pueblerina e impresentable.

De ahí que el tono no sé si informativo o “imperial” de la prensa británica, en Londres y en las Malvinas / Falklands, conmemorando aquel desastre, me recuerde otra melancólica historia: Europa tuvo noticia de la derrota hispano-francesa a través del Gibraltar Chronicle. ¿Me atreveré a citar a Groucho Marx, para cerrar tan tristes recuerdos? ¡Noooo!. Sus palabras tendrían algo de anti patriótico.

La “guerra” de las lenguas, en Francia

¿Le interesa a alguien en París o Madrid que varios millares de personas se manifiesten en Carcassonne en defensa de la lengua occitana, pidiendo para ella, en Francia, el estatuto de lengua oficial que ya tiene el catalán en España?

A nadie se le oculta, por el contario, que la diversidad cultural, esgrimida como arma de oposición contra los EE.UU. no tiene nada que ver con la diversidad cultural que el Estado francés no reconoce a sus viejas lenguas extintas. Simone Veil decía que, en verdad, Francia no llegaría a ser “ella misma” hasta reconocer que parte esencial de sus orígenes fue extirpada a sangre y fuego con el exterminio de la civilización occitana.

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Supervivencia de las lenguas que Francia NO ha conseguido exterminar
Francia y el Genocidio cultural de la lengua bretona