París / Murcia / París (1). Las Agustinas, mi madre, Pedro Flores, Ramón Gaya y la arquitectura espiritual


Foto by JPQ

Mi padre estuvo encarcelado en la prisión habilitada del convento de las Agustinas, en Murcia, entre ¿1938 / 1945?, culpable del delito de haber fundado una escuela racionalista, en Totana, pocos años atrás. El 8 de enero 1944, Julio, otro recluso, pintó en aquella cárcel el retrato de mi madre sirviéndose de una foto en blanco y negro.

Sesenta y un años más tarde, el poeta José Luis Martínez Valero me ha llevado hasta ese convento. No deseé perturbar el silencio de las monjas de clausura. Manuel Fernández Delgado me ha descubierto que junto a ese convento se encontraba la imprenta propiedad del padre del pintor Pedro Flores, donde encontró trabajo un joven anarquista catalán, padre del pintor Ramón Gaya, cuya obra está en el origen último de mi vuelta a Murcia, por unos días.

Ramón Jiménez Madrid ha oficiado de Ángel de la guarda de ese viaje, que comenzó con una conferencia en el Museo de Bellas Artes, titulada Murcia y el taller de la Gracia. ¿Cómo no ver en ese rosario de coincidencias –las Agustinas, Flores, Gaya, unidos en mi casa y en mi conciencia a través del Gran arte, la casa de todos del Museo– una misteriosa arquitectura espiritual que da algún sentido a mi vida?


8 Comentarios en: “París / Murcia / París (1). Las Agustinas, mi madre, Pedro Flores, Ramón Gaya y la arquitectura espiritual”

  1. […] Cuando yo era niño, mis padres tarareaban J’attendrai, que fue una canción célebre y para ellos evocaba los años inmediatamente anteriores a mi nacimiento, cuando mi padre estaba en la cárcel de las Agustinas. […]

  2. […] La nueva Presencia está dirigida por Santiago Delgado y también está llena de optimismo en las cosas de la cultura y el arte, editada por el Patronato Carmen Conde / Antonio Oliver. El azar quiere que Eduardo Allende me descubra los objetivos del nuevo Plan Estratégico de la Región de Murcia, 2007-2013, con una recomendación que me recuerda a los Conde/Oliver y a mis padres: el carácter decisivo de la educación, la enseñanza, la cultura, etc. Como pasan los años. Mi madre fue depurada y nunca pudo volver a ejercer como maestra, que fue la ilusión de su vida. Mi padre estuvo muchos años en la cárcel murciana de Las Agustinas, por haber fundado una escuela racionalista. […]

  3. […] En su origen último, el Museo es un lugar donde los vivos se comunican con los muertos, su historia, su pasado y lo invisible, a través de la obra de arte. Hace siglos, en la Murcia de la inmediata preguerra, un joven matrimonio tuvo la idea de instalar un museo en la sacristía de la iglesia mayor de su pueblo. Aquel proyecto le costó años de cárcel al joven esposo, que, andando el tiempo, se vería forzado a emigrar a Francia, a Saint-Etienne (Loire) y Firminy. Décadas más tarde, hoy se inaugura en Firminy una iglesia concebida por Le Corbusier consagrada, al mismo tiempo, a las cosas de Dios y a las cosas del arte contemporáneo. […]

  4. […] Mis padres, Juan y Luz, que eran algo más jóvenes, también fundaron algo parecido: una escuela racionalista, en la Totana en vísperas de la guerra. Totana es un pueblo pequeño y pobre, comparado con una Cartagena gran ciudad mediterránea. Pero los Conde-Oliver siempre me recordaron a mis padres y su noble empeño fallido, culminado en el dolor y la prisión murciana de las Agustinas. Aquella luz de la Tercena, el azul del mar de Águilas, los huertos y el perfume de los jazmines de mi infancia, iluminan los primeros capítulos del Retrato de un artista en el destierro. […]

  5. […] Mi madre hablaba con cariño y admiración de Eliodoro Puche, que así escribía su nombre, según Juan Manuel Bonet (Diccionario de las vanguardias en España), en recuerdo de su madre, que así lo escribía, sin H. Eliodoro pudo cruzarse con mi padre en las cárceles de Totana y Murcia, que ambos frecuentaron por los mismos años. Y, last but not least, como dicen los ingleses, uno de los mejores amigos de Eliodoro fue Francisco Corbalán, padre de Pablo Corbalán, que fue, con Rafael Conte, mi primer maestro y valedor en las páginas del difunto Informaciones de las Artes y las Letras, a quienes consagro un capítulo del Retrato del artista en el destierro. […]

  6. […] París / Murcia / París (1). Las Agustinas, mi madre, Pedro Flores, Ramón Gaya y la arquitectura espiritual. […]

  7. […] Mi padre fue detenido en el Campo de los Almendros, y, como ha contado Max Aub, aquellos vencidos fueron conducidos a distintas prisiones y campos de concentración (Albatera, Las Agustinas, etc.). En aquella tierra baldía se echaron los cimientos de la arquitectura espiritual de mi vida: París / Murcia / París (1). Las Agustinas, mi madre, Pedro Flores, Ramón Gaya y la arquitectura espiritual. [ .. ] […]

  8. […] Mis padres soñaron con crear un museo en la sacristía de la iglesia de mi pueblo. Aquella historia, entre otras locuras, terminó en un convento convertido en cárcel habilitada. Hubert Nyssen ha tenido más suerte: él pudo comprar la iglesia de su pueblo de adopción, para instalar una librería, un centro de lecturas y conciertos. [ .. ] […]

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