Matas, las Baleares y la Federación de pueblos libres del valle del Guadalentín
Jaume Matas lo tiene totalmente claro: “Baleares es una nacionalidad histórica; ni una nación ni una realidad nacional”.
Leo intentando comprender, cuando recibo la última carta de mi viejo amigo Martín, contándome las últimas menudencias de nuestro pueblo (Totana, Murcia), adjuntándome fotos y cd de la Orquesta de La Dolorosa y las gloriosas marchas que se tocan en Semana Santa, recordándome de donde salí desterrado [1, 2, 3 y 4], cuando preparo los estatutos de la Comuna autogestionaria y anarcocapitalista de los desterrados del valle del Guadalentín y el pantano de Puentes, cuya primera decisión ha sido escribir con ánimos proselitistas a los conjurados de Lorca y Águilas –tan próximas al no menos histórico cantón de Cartagena–, a quienes el semanario L’Express acusa de estar precipitando catástrofes urbanísticas que compara con Marbella y su insondable pozo de corrupción.

