El Minotauro se contempla en el espejo de la tumba

septiembre 28, 2006 | Escribe un comentario

Picasso, 1970. Museo de Málaga.

Picasso. Minotauro, devorador de formas, estilos y mujeres.

En Viena, el Museo Albertina ha decidido explorar el rostro más fúnebre del genio: el Picasso declinante que contempla la inminencia dramática del fin. El cuerpo, finalmente alicaído. La sexualidad, un melancólico recuerdo que hace más triste la vejez. El arte: rostro mortuorio de la decadencia propia, dejando pavorosos autorretratos.

Cabeza, autorretrato. 1972.

Los incontables rostros de Picasso tuvieron infinitas exégesis y metamorfosis. El erotismo ocupó siempre un puesto esencial. El Picasso último, explorando las metamorfosis carnales que preceden a la muerte posee la misma fuerza vertiginosa.

Busco y no encuentro mi texto sobre el Picasso erótico, que data del 2001 y continuaré buscando. El encuentro carnal entre Picasso y mi CJC tiene ese origen último, cuyas raíces datan de la necrológica que se publicó en Cuadernos Hispanoamericanos.


Comentarios

Comparte tu opinión