El paraiso y la corrupción, desde Washington

Los destrozos urbanísticos de Mallorca, la Costa del Sol y la Costa Brava se consumaron ante la indiferencia internacional. Y los niños pobres de la época contemplábamos aquellos paisajes de hormigón armado como símbolos de un paraíso iluminado con luces de neón, inaccesible para nosotros, desarrapados sin vacaciones, sin coche, ni televisor. Los destrozos urbanísticos de Valencia y Murcia son denunciados hoy por numerosas organizaciones ecologistas, que mueven con eficacia el marketing informativo/publicitario.

Que el Washington Post se ocupe de la “burbuja” inmobiliaria, la corrupción y los destrozos urbanísticos murciano / valencianos supongo que debe interpretarse como un síntoma de modernidad y progreso. ¿Quedan todavía niños pobres sin piso en la playa, sin coche ni tv?

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El “boom” inmobiliario y la crisis de la identidad española.


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