Visconti, Muerte en Venecia y mi biografía de CJC

noviembre 4, 2006 | 11 Comentarios

Gustav von Aschenbach / Dirk Bogarde, Muerte en Venecia.

Con motivo del centenario de Visconti, he vuelto a ver Muerte en Venecia. Y, por enésima vez, esa película me deslumbra y me parece una de las cumbres del arte europeo del siglo XX. Advierto, por vez primera, su influencia mayor en la creación de algunos de los personajes de mi Locura de Lázaro, Biografía no autorizada de CJC.

La versión cinematográfica Muerte en Venecia me parece superior a la novela de Mann que le sirve de “guión” original, por muchas razones: Están más presentes la reflexión sobre los orígenes y defunción del arte moderno, la crisis de la música de nuestra civilización en una Viena difunta, el debate nietzscheano sobre el arte apolíneo y dionisiaco, el problema filosófico de la muerte / exilio de Dios y la caída de todos los valores, las enfermedades de la carne y el espíritu que socavan los principios de toda moral, todo orden, toda cultura…

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Comentarios

11 Comentarios

  1. Antonio Castillo Algarra, noviembre 4, 2006 - 6:02 pm
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    Hola, Quiñonero.
    A mí, “Muerte en Venecia” me produce muchísima repugnancia, y mira que Visconti no me puede gustar más en “El Gatopardo” (a Mann no puedo decir que lo haya leído, porque solo leí “La montaña mágica” traducida).
    Me acabo de acordar de lo que escribiste el otro día sobre el feminismo en el Islam, leyendo la crónica que viene en EL PAÍS sobre el II Congreso de Feminismo Islámico, en Barcelona. Las ponentes, muy ufanas, dicen cosas tan preocupantes como estas:
    “El islám, por sí solo, es feminista. El hombre estás obligado a mantener a la mujer, y ella se ve así liberada para poder mantener a los niños”.
    “En la antigüedad, la mujer islámica llevaba velo para diferenciarse de las esclavas”.
    “El Corán tan solo dice que la mujer debe ocultar su atractivo humildemente”.
    Sospecho que es muy problemático tratar con una religión que tiene tanto de código de costumbres, nacida de la cabeza de un hombre demasiado humano, entre personas, no solo ajenas, sino enfrentadas a toda la concepción occidental (esto es, cristiana) de la libertad personal.
    Un saludo

  2. JP Quiñonero, noviembre 4, 2006 - 6:55 pm
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    Antonio,

    ¿Qué decirte..?

    De TM todo está dicho muy pronto: es uno de los grandes monumentos de las culturas germánicas del siglo XX.

    De Visconti, en general, y de la Muerte.., en particular… en la historia del cine, no recuerdo una sola película donde se traten con tanta finura y sabiduría estas cuestiones:

    1.- El debate filosófico de la muerte de Dios, a partir de Nietzsche y Dostoievski, con el correlato de la muerte de todos los valores y la aparición de sociedades desalmadas, habitadas por demonios, nada metafóricos y bien reales. Incluso Benedicto XVI ha evocado ese problema filosófico de fondo, no hace mucho.

    2.- El debate estético que opuso en su día a los partidarios de un arte apolíneo y los partidarios de un arte dionisiaco, que Nietzsche plantea en el Origen de la Tragedia.

    3.- La crisis agonal de la música clásica, en Viena, en tiempos de Mahler, Schonberg, etc.

    4.- La crisis de la representación pictórica que comienza con los paisajes impresionistas y la irrupción saturnal del maquinismo… ¡esos paisajes manchados por la polución industrial, presentes en Monet y repescados por Visconti!

    5.- La crisis moral del hombre moderno, descarriado en el dédalo de tales catástrofes, persiguiendo una “belleza” tan escurridiza como endemoniada, fatal…

    … corto: ¡como me gustaría convencerte siquiera un poco!.. en cualquier caso, creo que queda clara mi pasión por esa obra que me parece inmensa, ilustrada musicalmente por las sinfonías 3ª y 5ª de Malher, uauuuuuuuuuuuuuu…

    Q.-

    PS. Se me olvidaban las feministas musulmanas… pero, hombre Antonio, las señoras y señoritas “feministas” de Madrid ¡NO TIENEN NADA QUE VER CON LAS MUJERES DE LAS QUE YO HABLOOOOOOO…!!! Las señoras que yo cito no necesitan presentación y todas ellas han denunciado todas esas historias, velos, coranes, etc.

  3. Lucinda, noviembre 25, 2006 - 1:57 pm
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    Buenas: trasteando he encontrado este artículo tuyo, y aunque es de have algunas semanas, me ha encantado encontrarlo junto con tu crítica y respuesta. El pasado jueves hice mi propia crítica, me gustaría que la leyeras y me dieras tu opinión. Se nota que sabes de Visconti y Mann. Saludos.

  4. JP Quiñonero, noviembre 25, 2006 - 2:37 pm
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    Lucinda,

    Bueno.. visto lo tuyo, digamos que tu te detienes en lo esencial (la pasión amorosa) y yo discurro por la cosa culturaloide. En verdad, Mann no fue seducido tanto por Venecia como por un joven veneciano, cosa que se descubrió ya muerto el Maestro, tras la publicación de sus Diarios, fuente inagotable de chismografía. A partir de ahí, una aventura prostibularia de Nietzsche, El Origen de la Tragedia, las tribulaciones de Mahler, dos de sus sinfonías (3a y 5a, si no recuerdo mal), y otras menudencias, le dan a la película sus no pocas dimensiones, más que potables, en efecto,

    Q.-

  5. Una temporada en el infierno » Blog Archive » Campos de asfodelos para Robert Altman, sus héroes y heroinas, diciembre 19, 2006 - 4:51 pm
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    […] ¡Qué cosa más bella, A Prairie Home Companion [wiki], la última película de Robert Altman! Quizá su obra definitiva, algo a caballo entre The Band Wagon y La muerte en Venecia. […]

  6. Una temporada en el infierno » Blog Archive » Altman y la inmortalidad de las almas, abril 1, 2007 - 8:07 am
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    […] Una obra tan bella, pura, admirable, en la gran tradición del canto del cisne por un pueblo, un país o una civilización perdida (Venecia, filmada a la luz de Visconti, a partir del libro de Thomas Mann). Nadie advierte que, en verdad, esa obra nos habla de la ilusión de la vida eterna y la inmortalidad de las almas: Campos de asfódelos para Robert Altman. […]

  7. Venecia, abril 15, 2007 - 6:17 am
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    He visitado este blog, precisamente, tras haber muerto un poco en Venecia. Eso me suele suceder cuando un filme me cala muy profundo y “Muerte en Venecia” ha llegado más lejos que cualquier filme visionado últimamente. Como Aschenbach, muero ante la belleza que no puedo alcanzar. Puedo respetar a los que sienten repugnancia ante la película o el original de Mann, puedo respetar montones de criterios más, pero no puedo callar. La experiencia estética y filosófica que inspira el drama del músico alemán es muy difícil de olvidar luego de haberla compartido durante casi dos horas en la sala oscura. Obviando la aberración que consiste para el mundo occidental moderno el enamorarse platónicamente de un adolescente de tu mismo sexo, pienso que los valores del filme son indiscutidos. No tiene sentido enumerarlos, sería agotador.

  8. JP Quiñonero, abril 15, 2007 - 9:07 am
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    Venecia, forever..

    Q.-

  9. Alejandra, abril 21, 2007 - 6:06 am
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    Pasé por acá de casualidad y no iba a escribir lo mío es sólo leer, pero esta frase me llamó la atención: “Obviando la aberración que consiste para el mundo occidental moderno el enamorarse platónicamente de un adolescente de tu mismo sexo”, si es posible me gustaría una aclaración Venecia, para entender más, con “moderno” a qué te referís? por el verbo “consiste”, creo entender que te estás refiriendo al presente, pues si es así quisiera decir algo, yo pertenezco a ese mundo sin embargo no creo que enamorarse platónicamente (no estoy segura de que Mann quisiera decir eso exactamente) de un adolescente del mismo sexo sea una aberración.
    Sólo eso,
    Saludos

  10. Venecia, Europa, nosotros | Una temporada en el infierno, diciembre 6, 2008 - 8:51 am
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    […] Parábola del incierto destino de nuestra civilización, para Thomas Mann y Visconti, entre tantos otros genios absolutos, Venecia, sin embargo, también puede ser otra cosa: un tema y exaltación gloriosa del Gran arte. Baste recordar la obertura olímpica de la veneciana Muerte viscontiniana, glosada musicalmente con la V Sinfonía de Malher, si la memoria no me falla, Visconti, Muerte en Venecia y mi biografía de CJC. […]

  11. Hitchcock, el arte, las mujeres y otros seres de encantamiento | Una temporada en el infierno, enero 26, 2009 - 8:53 am
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    […] Solo en rarísimas y contadas ocasiones, la gran música (la V Sinfonía de Malher), la gran novela (La muerte en Venecia) y los lívidos albores de la filosofia contemporánea (a través del joven Nietzsche), han llegado a fundirse en obras cinematográficas de excepción, como la célebre novela corta de Thomas Mann, filmada por Visconti. En su ejemplaridad única, La muerte en Venecia viscontiniana [Visconti, Muerte en Venecia y mi biografía de CJC] no deja de ser una excepción, indisociable, sin duda, de El Gatopardo. El mismo Visconti renunció a filmar algunos pasajes de la Recherche proustiana, que otros intentaron realizar, parcialmente, al menos, con discutible fortuna (Recuerdo con emoción la película de Raúl Ruiz). Y es dificil imaginarse como podría filmarse el pacto con el Diablo con el que nace la nueva música concebida por el Adrian Leverkuhn de Mann, a imagen y semejanza del Schoenberg interpretado por Adorno en California. Las versiones fílmicas de un cuento de Joyce y la legendaria novela de Malcom Lowry, realizadas por John Huston, son, como dudarlo, obras muy mayores, que no siempre pueden seguir el «original» literario. Algunas de las versiones cinematográficas de Don Quijote quizá sea grandes obras audiovisuales, igualmente, de las que siempre está ausente lo esencial: el verbo y la palabra de Cervantes. La Lolita de Stanley Kubrick me parece genial y muy fiel, haciendo más palmaria la originalidad radical de la novela de Nabokov. Tachkeray « traducido » al cine por el mismo Kubricht me parece incluso « superior ». […]

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