La tierra, la patria, la desertización

Lluviosa mañana de otoño gris. Voy y vengo de manera desordenada por los grandes volúmenes de las actas del Congreso internacional consagrado a José Musso Valiente y su época, 1975-1838, cuya obra ha sido rescatada, estudiada y defendida con sabiduría y entusiasmo por José Luis Molina Martínez. Para mí, se trata de algo más íntimo. Musso es con Eliodoro Puche, Narciso Yepes y Joaquín Arderíus uno de los pilares del panteón de hombres ilustres de mi heimat.
En el caso de Musso, nativo de Lorca, a 11 kilómetros de mi Totana natal, quizá nadie como José Luis Molina Martínez ha contribuido a su rescate definitivo. Y los dos volúmenes de las Actas del Congreso del mes de noviembre del 2004 son la piedra angular de toda esa arquitectura.
Entre todos esos trabajos, me detengo en particular en el ensayo de Anna Caballé, Nulla linea sine die. Teoría y práctica de la introspección en la obra autobiográfica de José Musso Valiente, que algo tiene de indispensable, por estas razones: sitúa el diario y la gran autobiografía española (Santa Teresa, Jovellanos, Moratín, el barón de Maldá) en la perspectiva europea de los mismos géneros (Saint-Simon, Pepys, Casanova, Rousseau, Goethe, Stendhal), para mejor comprender el puesto y originalidad de los Diarios de Musso.
Anna Caballé denuncia con melancólico garbo el primero de los problemas capitales: la magna tradición europea está bien estudiada y forma parte de la formación cultural básica del ilustrado europeo de todos los tiempos. Las tradiciones españolas están sepultadas en la tumba del olvido, la ignorancia y la indiferencia. Tragedia colectiva y tragedia íntima: California / Murcia. Desertización geográfica y espiritual [ 1 ], [ 2 ], [ 3 ] y [ 4 ].
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Anécdota que ilustra de manera muy gráfica un programa de Borges, Del rigor de las ciencias: el río Guadalentín del mapa situado en el umbral de esta entrada nunca ha llevado agua. Es un río fantasma, inexistente, cauce pedregoso por donde algunas riadas legendarias [1873. Lorca, Estragos causados por el desbordamiento del Guadalentín] precipitan el miedo y la destrucción entre los lugareños. El río de mi infancia, indisociable del rio de la flecha de Kipling.

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