Los lectores y consumidores de columnas de prensa y libros modernos y posmodernos han sufrido durante los últimos diez, quince o veinte años, el ataque desalmado de la polución retórica de numerosos epígonos carpetovetónicos de Jean Beaudrillard. Clément Rosset -que es uno de los raros pensadores y estilistas franceses de hoy que tiene mucho que […]

En un ataque de optimismo adolescente, me digo que el robo de libros pudiera interpretarse como síntoma estimulante para el ¿amenazado? futuro de la lectura. Si hiciese un inventario honrado, quizá se pudiera de manifiesto hasta qué punto los libros robados influyeron de manera significativa en mi formación.

De la posibilidad e imposibilidad de negociar con terroristas, a través de acuerdos y diálogo sucio.