Importancia del robo para el futuro de la lectura
enero 19, 2007 | 9 Comentarios
En un ataque de optimismo adolescente, me digo que el robo de libros pudiera interpretarse como síntoma estimulante para el ¿amenazado? futuro de la lectura. Si hiciese un inventario honrado, quizá se pudiera de manifiesto hasta qué punto los libros robados influyeron de manera significativa en mi formación.
Las cifras y datos que avanza El Mercurio ponen de manifiesto la naturaleza universal del problema. A juicio del diario chileno, hay tres tipos de ladrones de libros: “El primero de ellos es el ladrón ocasional, que roba cuando tiene la oportunidad de hacerlo. Ve un libro que le llama la atención, y si puede sustraerlo sin ningún problema, se lo lleva. Y ni siquiera hace una compra para disimular. La segunda categoría es la del ladrón ilustrado, que quiere leer un libro, pero no le alcanza el dinero; es tal su desesperación, que termina robándoselo. En la última categoría, la más despreciable según los libreros, están los ladrones por encargo” [Robos en librerías. Ladrones ilustrados].
En la crónica del Mercurio hay un síntoma estimulante: entre los libros más robados en la última Feria del libro chilena están las obras de Roberto Bolaño. Y otro menos glorioso: en segundo lugar, en el ranking de los libros más robados en Chile, se encuentra El código Da Vinci.
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Es que robar un libro es hacer una obra de caridad (con uno mismo).
Joaquín,
Vaya usted a saber como se toman nuestros amigos libreros y editores esta impune apología del robo,
Q.-
El auténtico hit parade literario:
La lista de los libros más robados
Mi ordenador robó todos los libros de mi casa. Me ofreció tambien obras classicas en cualquier idioma que quisiera. No temo a los adolescentes cleptómanos con miedos del futuro. Tengo un ordenador.
[…] La nota fue muy comentada en la “blogosfera” (JA Millan, Convalor, Bibliómano) , pero la reflexión más sabia sobre el tema la aportó Juan Pedro Quiñonero que consideró el robo como un “síntoma estimulante para el ¿amenazado? futuro de la lectura”. […]
[…] JPQ piensa que el robo de libros puede ser un síntoma estimulante para el futuro de la lectura. […]
Es real que la lectura esta amenazada y que cierto estímulo representa que “al menos” los libros sean robados. Pero en el caso Argentino muchas veces se convierten en pasta de papel. Por otra parte si pesco a alguien robandome libros en mi librería no pensaré para nada del estilo “que bello que aunque robe la gente lea” y probablemente le baje dos dientes de un soberbio castañazo.
Alejo,
Creo que se comprende…
Q.-
A los que alguna vez han sentido el hambre de letras puede interesarles reflexionar sobre una equiparacion entre un libro y una barra de pan. Lo se, provocará la carcajada de los intelectualmente elevados. Lo que opinen ustedes sobre el que roba para comer pueden extrapolarlo al que roba para leer, o no. Sin una moneda a la vista, sin acceso a ella por el motivo que sea, las hambres son igualmente insalvables en la conciencia capitalista del pobre.
Tal vez sea mas importante la diferenciar entre los ladrones que tienen dienero y los que no.
Tal vez la molestia sea igual para el librero que el panadero, igual para el panadero del macrocentro comercial como para el librero de la Gran Via.