El problema vasco, a la luz de este Infierno

Espoleado por “Jaime” (el único Jaime que conocí se pegó un tiro, en Los Angeles, para acabar para siempre con una enfermedad incurable contraída en un lecho amoroso, en San Francisco: ¡Salve, Jaime! ¡Salve MA!), espoleado por “Jaime”, decía, me ha parecido pedagógico reunir en una sola entrada lo esencial de lo escrito por mí sobre el “problema vasco” en este Infierno. En verdad, se trata de variaciones prácticas de mi De la inexistencia de España.

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