In Memoriam Enric Blanco, Mary, Evalú

Enric Blanco Alberich, Mary y Evalú.

Le debo a Sergi Doria el descubrimiento y regalo de un libro que es una pequeña joya, iluminando con su fulgor diamantino un personaje novelesco, Enric Blanco, cuyo paralelo no es el de Jack London como han sugerido los colega de La Vanguardia (sorry) si no el mucho más oscuro y olvidado de B. Traven, el autor de una novela memorable, El tesoro de Sierra Madre, igualmente olvidada aunque inmortalizada por el maestro John Huston.

La nueva edición de Boston-Barcelona recupera la portada original de Helios Gómez.

Sergi descubrió en los Encantes una de las dos ediciones que se hicieron en su día de Boston – Barcelona, de Enric Blanco. Y él ha puesto prólogo y epílogo, indispensables, a la reedición de ese libro encantador (La Campana), pequeño breviario de un aventurero, anarquista, soñador, quien, todavía adolescente, jovencísimo, “s’habia embarcat a la recerca d’aventures, fugint de la hipocresia i falsedad d’això que en diem civilització”.

El joven Enric Blanco huyó de la turbulenta Barcelona de 1907 y no volvió hasta 1930. Viajó por medio mundo. Se afincó en los EE.UU., donde ejerció todo tipo de trabajos, hasta convertirse en un respetable profesor de español. Se casó y fue padre de una hija. Pero “em sentia cansat d’aquesta continuada lluita pel dòlar, sense gens ni mica d’espiritualitat… I se’m presentava l’oportunitat de fugir d’asquesta vida!”.

Había ahorrado algún dinero. Todo lo invirtió en la compra de un bergantín-goleta, con el que emprendió el viaje de su vida: Boston – Barcelona, a solas, con su esposa, Mary, y su hija, Evalú, navegando solos a través del Atlántico. Travesía épica. Llegada triunfal a Barcelona, donde la dicha solo duró unos meses. Mary enfermaría. Y Enric se vio forzado a internarla en una institución que no sé si calificar de manicomio, la clínica Bonavista. La alegría del reencuentro, los días de gloria, las visitas a la calle Sant Miquel y la Cooperativa La Fraternitat, se transformaron pronto en un desencanto atroz. Enric volvió a sentir la tentación de la huida, lejos de una sociedad innoble. Volver a huir, solo, en compañía de otro solitario (que lo abandonaría en las Canarias) y de su hija. Enric y Evalú huyeron de Barcelona, rumbo a lo desconocido, al otro lado del Atlántico. Su último rastro de pierde en las Américas. Si Evalú viviese todavía, lo que desconocemos, recuerda Sergi, tendría hoy 83 años. ¡Salve, Señora..!

Recuerdo a Baudelaire: Homme libre, toujours tu chériras la mer!

PS. Los interesados en el paralelismo, más o menos lejano, entre Enric Blanco y B. Traven pueden consultar las versiones alemana, inglesa y española de Wikipedia, sin olvidar la indispensable Asociación Internacional B. Traven, en español, inglés y alemán.


11 Comentarios en: “In Memoriam Enric Blanco, Mary, Evalú”

  1. No puedo evitar añadir otro nombre: Bernard Motiessier. Intenté con escasa fortuna hacerle un homenaje aquí, pero quien no conozca los originales se pierde algo importante.

  2. Eduardo,

    Que maravilla de personaje…

    Q.-

  3. Y no deja de ser curioso que su primer barco llevara por nombre Snark, el mismo que llevó el de Jack London aunque Moitessier no lo supiera por entonces.

  4. Eduardo,

    Hace siglos hice un viaje hasta la casa de JL, en la California del norte, y me hice una foto bajo el árbol donde él se pegó un tiro. Todos mis perros se han llamado siempre Buck..

    Q.-

  5. imaginar a un hombre atravesando los océanos con su pequeña hija, me trae rostros ensimismados, una sensación de exilio, profunda…

  6. imaginar a un hombre atravesando los océanos con su pequeña hija, me trae rostros ensimismados, una sensación de exilio, profunda…

  7. Rain,

    Esa misma imagen tuya es la que me hace tan atractivo el personaje de un desterrado sin patria, sin.. sin.. de ahí la melancolía de la cita de Baudelaire,

    Q.-

    PS. Que bella tu niña jugando a las canicas en Venecia, o así.

  8. me lo he leido en un dia. ..Mary… vaya historia ¿murio en barcelona?

  9. Maite…

    Mary me temo que murió en Barna, si no recuerdo mal.

    Q.

    PS.

    Gora Meñaka..!! ..

  10. Graciosa cosa es….. hoy he vuelto a reller un ejemplar del libro de E Blanco editado en el año 30 en catalán.
    Como marino en cuerpo y alma me he preguntado por la oportunidad de reeditarlo y al asomarme a la red , veo que alguien ya lo hizo.

    Me congratulo de ello mientras recuerdo a Enric hablando de su reloj Hamilton de 60 dolares que me recuerda a su vez al buen Slocum y su reloj de hojalata.

    Felicidades por la bitacora

    Fernando desde menorca

  11. Fernando,

    Que suerte, esa joya bibliográfica…

    Q.-

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