Grace Kelly, una mujer libre
abril 6, 2007 | Escribe un comentario

GK portant une robe bustier à fleurs. Times Life Pictures / Getty Images
Frédéric Mitterrand nos presenta en el Hôtel Meurice la gran exposición Les années Grace Kelly, que se inaugurará el 12 de julio próximo en el Forum Grimaldi de Mónaco-Montecarlo. Me gustaría pensar que podré volver al lugar de tantos de mis “crímenes”. En esa espera, lo esencial del proyecto me parece muy atractivo: devolver a Grace Kelly su imagen íntima de mujer libre. Libre de la púrpura principesca y las luces fluorescentes de Hollywood.
Los argumentos de Frédéric Mitterrand y las imágenes que nos mostró me parecen muy convincentes. De entrada, nos recordó, Grace Kelly fue una mujer muy sexy. Basta recordar (cuando es posible recordar, cuando es posible visitar los archivos fotográficos de más difícil acceso) algunas fotografías de moda, muchas imágenes de rara, altiva, inmaculada elegancia.
Grace Kelly también fue muchas otras cosas. Una mujer libre, insisto, en el sentido más pleno y noble de la palabra. Una mujer muy cultivada, de gustos muy refinados. Un cuerpo de misteriosa elegancia, habitado por cosas angelicales que nada tienen que ver con el cine (aunque Hitchcock supiese iluminarlas de la manera más turbadora, fotografiando sus labios en ciertos momentos de intimidad) ni con la vida pública de Mónaco (que ocultó más que otra cosa la naturaleza real del personaje). Cosas angelicales que expresan de manera mucho más gloriosa algunas piezas de su guardarropa, algunas fotografías íntimas y bastantes de las imágenes menos convencionales de su historia mal conocida de modelo publicitaria.
