El señor de las batallas
abril 17, 2007 | 9 Comentarios
Imprescindibles para sobrevivir
Cada cual se agarra a lo que puede. A mí me fue dado creer en los cuentos de hadas, la poesía épica, las novelas de aventuras, los relatos de terror, el Gran estilo, la prosa francesa (Proust + Celine), el poema If, Ana Karenina, el viaje de Ulises, etc… desde niño tomé partido por los Inmortales, en su inconclusa batalla contra los Titanes.
De ahí que vuelva una y otra vez a la obra de Álvaro Cunqueiro. Cuando puede, la canonicé, en el Panteón privado de mis hombres ilustres, entre don Pío, don Antonio, Juan Ramón, Borges, Luis Rosales, Juan Benet, etc., consagrándole uno de los capítulos de mi Retrato del artista en el destierro, para recordar la figura intacta de mi padre.

Ahora abro, huelo, leo aquí y allá y me maravillo con los dos monumentales volúmenes de la OC de don Álvaro editados por la Biblioteca Castro, de la Fundación José Antonio de Castro, que consuma la canonización definitiva que no realizaron, como era su deber, ni la universidad, ni la crítica (¿cuál de ellas?), ni los medios de incomunicación de masas, consagrados a la canonización endemoniada de la nadería.
Esos dos volúmenes tienen lo esencial de Cunquerio, en castellano. Es indispensable completarlos con la suntuosa obra gallega del maestro. En su día, Nestor Luján y César Antonio Molina realizaron la tarea magna de insistiros, editarnos y volvernos a insistir en la importancia más que mayor de la obra de Cunqueiro.
Al final del volumen II de estas OC se incluyen unos fragmentos de la magna Crónica de la derrota de las naciones… ¡Qué cosas tan bellas! ¡Qué textos de imprescindible lectura para el conocimiento cabal de la más alta prosa escrita jamás en lengua castellana! El señor de las batallas y Adiós son dos textos que Borges y yo hubiésemos deseado escribir. Hay que remontarse a Jorge Manrique para recordar cosas tan bellas. Amén.
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9 Comentarios

No puedo recordar el título del libro de Cunqueiro con el que le conocí: era una recreación del mito de Ulises situada en Galicia y protagonizada por Telémaco. Olvido demasiadas cosas ultimamente. Aquel libro me abrió los ojos a un mundo fantástico, que no mágico, mucho antes de que la narrativa latino americana pusiera de moda el realismo mágico. Recuerdo su prosa y su narración como “prodigiosa” en el más puro sentido de la palabra. Luego leí muchas más cosas de él, pero es de los autores con los que el primer encuentro fué ya definitivo.
Por cierto que he comprado algunos libros en la sede de la Fundación Castro en la calle Alcalá de Madrid, un lugar realmente curioso que mueve a la interiga la primera vez que entras en ella. Tuvé la impresión de que entraba en la sede de un servicio de espionaje, y que el salón de atención a los clientes (no puedo llamarlo tienda) era un decorado.
Luis,
Quizá recuerdes algo así como Las mocedades de Ulizes, creo.
Por lo demás, ¡¡¡qué bien edita la Fundación Castroooooooo…!!!
Q.-
Si, la Fundación Castro es un extraño especimen que edita una colección admirable en forma y fondo. Tiene unos libros sobrios, de letra legible, espaciada y ancha, en buen papel, con unas tapas hermosas y robustas.
Tal vez fuera ese título. Ganó un premio Nadal, creo recordar ahora. Era hermoso, me impactó como una luz repentina. A partir de él todo Cunqueiro fué hermoso.
Luis,
Yo soy muy sensible a su poesía gallega…
Sin decatarse de resurreción da carne de Álvaro Cunqueiro,
un novo corpo limpio que soñaba co vento,
-beira dun río, quizaves,
ou nun alto…
Q.-
Solicito ingreso en cofradía cunqueirana.
El libro al que se refiere Luis es, como bien dice Q., Las mocedades de Ulises pero el Nadal lo ganó con Un hombre que se parecía a Orestes -para mi gusto no es de lo mejor que escribió aunque, claro, siempre es Cunqueiro.
De lo que he leido he disfrutado especialmente con el capítulo III de la segunda parte de Vida y fugas de Fanto Fantini de la Gheradesca ,(La novela salió, según confesaba don Álvaro en una entrevista televisiva, de una cita que le leyó Sánchez Mazas que venía a decir algo como “..nadie protagonizó fugas tan sonadas como las de Fanto Fantini…” Del tal Fanto no quedaba noticia alguna y AC escribió la historia queimagino estará en el tomo de De Castro.) con todo Si o vello Sinbad… (siempre que lo termino acabo lllorando) y con uno que he leido por vez primera recientemente El año del cometa con la batalla de los cuatro reyes (una defensa apasionada de lo onírico impagable)
Un imprescindible proscrito de la lista oficial de autores importantes, gracias por seguir recordándonoslo y dándolo a conocer.
UNA RECOMENDACIÓN: Cunqueiro en la radio. (recopilación de las colaboraciones radiofónicas en RNE A coruña) Fundación Pedro Barrié de la Maza. 1991. Yo lo tengo siempre a mano y voy leyendo al azar leyendas (en su gran parte sospecho que apócrifas) de todo el mundo. A lo mejor aún queda algún ejemplar . Buscadlo.
Abrazos.
Sergio,
También a mi me gustaría ser admitido en esa cofradía. Tus recomendaciones y lágrimas te hacen merecedor de las más altas insignias.
Don Álvaro, como Lord Dunsany, no hablaba casi nunca de lo que había visto (salvo en contadas ocasiones gastronómicas) si no de lo que había soñado.
Q.-
Sobre el tema poco puedo comentar, salvo que por mi casa anda/andaba desde antaño un libro de Cunqueiro del que apenas he leído unas cuanta páginas. Cuando lo encuentre, volveré a intentarlo, o mejor sigo vuestras recomendaciones.
En cualquier caso, he de hacer constar públicamente que Sergio B. Landrove es un tipo que me cae bien, con sólo con leerle una vez. ¿Extrañados? El motivo es bien simple, pero agradecido: ha utilizado profusamente la edición enriquecida habilitada en UTI.
Gracias, Maty, aunque sean elogios formales. Y enhorabuena por el formato para hacer comentarios: muy sencillo, práctico y ¡en castellano! Así da gusto usarlo.
Busca, cuando puedas, el libro de don Álvaro y leélo.
Espero que te guste.
[…] ● Álvaro Cunqueiro, El señor de las batallas. […]