Nuevo paisaje político francés
abril 21, 2007 | 2 Comentarios
Francia, en la encrucijada, 10
Sea cual sea el resultado de la primera y la segunda vuelta de las presidenciales francesas, la campaña que hoy termina ha dejado al descubierto la emergencia de un nuevo paisaje político profundamente conservador, muy distinto al del último medio siglo.
Entre un 60 y un 65 % de electores votarán centro-derecha, derecha, derecha nacionalista o extrema derecha. Nicolas Sarkozy, conservador, es el único candidato aparentemente capaz de federar todas esas sensibilidades, que no siempre son compatibles y llegan a ser antagónicas en muchos terrenos.
La gran novedad del nuevo paisaje emergente es la aparición de una o varias derechas haciendo campaña para defender sus convicciones, en terrenos tan tradicionales como la identidad nacional. Es la primera vez que eso ocurre desde la desaparición del general de Gaulle de la vida pública nacional, en 1969. Entre sus sucesores, Pompidou y Giscard d’Estaing se preferían “centristas” o “moderados”. Chirac siempre ha rechazado el calificativo de “conservador”. Sarkozy, por el contrario, se declara orgulloso de su “conservadurismo tranquilo y reformista”.
Hay otras derechas, más a la derecha. Y la extrema derecha de Le Pen es hoy el primer partido obrero de Francia. Otra novedad radical: los obreros franceses votan mayoritariamente a la derecha o la extrema derecha.
Siempre existió una derecha centrista, de origen liberal (Giscard) o demócrata cristiano (Lecanuet). Esa derecha moderada es la que hoy encarna François Bayrou. Y “amenaza” con precipitar el recontraje de la familia socialista.
SOCIALISTAS SIN SOCIALISMO (S)
Históricamente, los socialistas franceses siguen sin confesarse socialdemócratas. El PS todavía está “secuestrado” por el fantasma de la “unión de la izquierda”, indisociable de su refundación en 1971. Mitterrand inició en 1983 el gran viraje reformista del antiguo partido “revolucionario” que había conquistado el poder (1981) prometiendo la “ruptura con el capitalismo”. Pero, en la práctica, el PS ha continuado arrastrado la “cruz” y el “ancla” del frente común de las izquierdas. Esa herencia es la que se ha venido abajo durante la campaña.
En términos puramente aritméticos, todas las izquierdas no llegan a sumar el 40 % del electorado nacional. El PS es hoy el partido mayoritario de la izquierda. Pero no es evidente que pueda formar gobierno con el apoyo del resto de las izquierdas, que se han fragmentado de manera vertiginosa.
El PCF, que fue una fuerza hegemónica, durante casi medio siglo, apenas si se cotiza al 2 % de las intenciones de voto. Las dos o tres familias ecologistas apenas suman juntas un 3 %. Y ha florecido una extrema izquierda (trostkista), divida en otros dos o tres partidos, que juntos suman en torno a un 5 %. Con esos apoyos, mal podrían gobernar el PS y una presidenta socialista.
La gran esperanza gubernamental de una presidenta socialista, Ségolène Royal, pudieran ser los centristas más o menos a la izquierda reformista, dispuestos a gobernar con un gobierno socialdemócrata. Se trata de una novedad radical en el paisaje político francés, donde no hay precedentes de tal tipo de alianzas desde la IV República.
BISAGRAS CONSERVADORAS
El nuevo paisaje político francés está dominado masivamente por las derechas. Nicolas Sarkozy es el candidato natural de todas las derechas conservadoras tradicionales, abiertas hoy a diversos proyectos reformistas. François Bayrou, presidente de un partido fundado por Valery Giscard d’Estaing, ha sido ministro de numerosos gobiernos conservadores. Presentándose como el hombre de la “apertura” y el diálogo entre centristas y socialistas, Bayrou consuma una traición para sus compañeros de viaje y cultura política. Pero se convierte en el hombre “bisagra” de una posible recomposición de todo el paisaje político nacional.
Sea quien sea el futuro presidente o presidenta de Francia, estará obligado a gobernar con personalidades e ideas de centro o derecha moderada. Presidente, Sarkozy podrá gobernar en conservador solitario. Presidenta, Ségolène se verá forzada a cohabitar con personalidades de centro izquierda. Presidente, Bayrou gobernaría al centro izquierda. Veremos.
Comentarios
2 Comentarios

Gracias por esa información que nos brindas, JP. Hay porcentajes y datos realmente sorprendentes. Esa derechización de la clase trabajadora es significativa de lo mal que están las cosas o del miedo al futuro.
En tu blog has acumulado ya mucho talante y mucha credibilidad como para que tenga yo por lo menos mucho respeto por las opiniones que presentas.
A mi me gustaría leer cómo explican esto y qué argumentos utilizan los trabajadores para defender seriamente que la derecha solucionará algo que no pueda solucionar la izquierda. (?)
Menos Europa? Menos inmigración? Más disminación? No sé.
Hace unos días vi un reportaje en donde unos jóvenes de la “banlieue” parisina manifestaban que “desde luego, vamos a ir todos a votar” …
A ver, al final, a quien votan los franceses este domingo y a quien el domingo que viene.
Será curioso y muy interesante ver qué pasa mañana domingo con ese excesivo 30% de indecisión de voto o por lo menos así de indecisión manifestada en encuestas de opinión.
Puedo entender que ante un micro o una cámara, uno esconda su opción diciendo que todavía no tiene el voto decidido, pero que se haya llegado al final de la primera vuelta con ese porcentaje me parece inaudito en un país como Francia. Máxime cuando las posiciones están más que bien marcadas. No son tonalidades parecidas de lo mismo!
Como todo ese cotarro político va a moverse mucho en los próximos meses, espero que tendremos ocasión via blog y melec para comentar el montón de eventos consuetudinarios que van a acontecer en Francia y de su repercusión en tus barrios y en las ruas españolas.
Cúidate.
Sany,
Benjamín decía que el progreso es algo así como el eterno retorno de la catástrofe. Los obreros franceses votan mayoritariamente a la extrema derecha desde hace años. Se trata de un “trasvase” de votos (del comunismo a Le Pen) muy bien estudiado por los sociólogos de la cosa.
Sobre los suburbios… los problemas estallan en unos 800 guetos bien repertoriados, habitados masivamente por franceses negros y musulmanes mal integrados en su propia patria, de la que no saben ni quieren saber nada: el más pavoroso fracaso histórico de la Escuela nacional laica, obligatoria y republicana. Otro detalle mil veces estudiado y analizado: salvo en la prensa carpetovetónica.
¿De qué se trata? Metamorfosis cultural, étnica y religiosa de Francia. Y miedos que vienen… del empobrecimiento brutal provocado por 25 años de demagogias de izquierda (Mitterrand) y derecha (Chirac), aislando a Francia del resto del mundo, en nombre del “socialismo” la “nación”, etc. Resultado: agricultores que tienen miedo de Francia, negros y musulmanes franceses que tienen miedo de Francia; franceses católicos o agnósticos que tienen miedo de los franceses negros y musulmanes, etc…
Y la prensa madrileña y barcelonesa ¡hablando de izquierda y derecha!!!
Q.-