Todo lo que usted necesita saber de Sarkozy y no le cuentan los periódicos
mayo 9, 2007 | 2 Comentarios
Cuatro ideas básicas para decir algo sobre Sarkozy con algún conocimiento del personaje:
● Sarkozy NO es liberal. Desconfía profundamente del librecambismo económico. En el terreno económico, su práctica como ministro de finanzas y su programa de candidato a presidente pertenecen a la más honda tradición francesa, la de Colbert, ministro de finanzas de Luis XIV, entre 1647 y 1669.
● Sarkozy es CONSERVADOR BONAPARTISTA, por su práctica del poder (conservadora voluntarista), por sus proyectos (reformas desde el Estado), por sus reflejos culturales (integrar bajo el techo de la misma patria a los franceses de distinta condición religiosa, étnica, etc.).
● Sarkozy NO tiene ideólogos que hayan “inspirado” su acción: toma las ideas en muy diversas fuentes. De Toni Blair y JM Aznar se queda con las recetas para combatir el paro. De Zapatero ha reconocido “la ciencia de la opinión” (¡!). De Nicolas Baverez se queda con el liberalismo político (Aron) y el colbertismo nacional. De Max Gallo se queda con los perfumes lírico-bonapartistas de la Nación, la Patria, etc. Del dúo Baverez-Marseille tomó el concepto de “ruptura” con veintitantos años de demagogias de izquierda (Mitterrand) y derecha (Chirac). Concepto que JPQ lleva algo así como diez años utilizando en Carpetovetonia, para mayor irritación de embajadores que jamás han soportado mis impertinencias y se rodean de lacayos de otra especie.
● A Sarkozy le gusta la última película de Robert Altman, y… las viejas canciones de Johnny Halliday (a quién imita en privado), las rubias, las morenas, las bajitas, las esbeltas, etc. No se si soporta las intelectuales (salvo si son italianas, claro). Nobody is perfect.
(continuará…) (¿?)
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2 Comentarios

Espléndido retrato, Q…, del que espero la continuación.
Puedo entender todos los atributos con que trazas su perfil, y sinceramente solamente hay uno que me preocupe. Ecléctico y pragmático son virtudes antes que defectos; conservador, ¿porque no? Es cosa sabida, sino se presentaría en política de otra manera. No es lñiberal, caramba, en la sociedad del bienestar el liberalismo es una complejidad. Cree en la función dirigente del Estado, me parece razonable: necesitamos tener una plantilla sobre la que proyectar los miedos y las voluntades. Añades a “conservador” bonapartista, y mira que a mi, ese bonapartismo, mezcla de simpatía y asalto al poder, de liderazgo moral y caudillismo arrebatador, si me preocupa. es el rasgo que me tiene ligeramente “mosqueado” (permitáseme el término vulgar. Por eso esvcribo siempre, “esperar y ver”.
Me podrás decir que en Miterrand había un cierto bonapartismo, yo lo creo así por lo menos. En el pensamiento, en la gestualidad y en la acción. El bonapartismo nace, también creo yo, en esa afirmación de Luis XIV “el estado soy yo”, que inevitablemente debe rondar por la cabeza de cualquier político freancés cuando se asoma a las ventanas del Eliseo y sabe que París está ahí, a nivel de calle. Creo, Q…, que toda nación es prisionera de sus adjetivos.
Luis,
Gratitudes Mil. Nada me costaría firmar buena parte de cuanto tu afirmas. Por mi parte, intento “liberar” al personaje de toda la escoria ideológica con la que se manipula su imagen, en Carpetovetonia, intentan avanzar ideas que lo hacen más complejo, sin entrar en si todo eso es “bueno” o “malo”. Que cada cual saque las consecuencias que quiera. Y ya veremos como evoluciona la cosa, claro,
Q.-