Memoria de una Resurrección, 1

Hay que ser un hombre muy entero para hablar bien de todo, salvo de sí mismo.

Es el caso de Javier Salvago. Sus Memorias de un antihéroe (Renacimiento) tienen un rasgo excepcional: allí donde sus colegas se embarcan muy mayoritariamente en los ajustes de cuentas, la venalidad, la siembra de lúgubres recuerdos podridos, atizando mil y un enfrentamientos endemoniados, él evoca la historia de su familia, su iniciación a la vida, el amor, el alcohol, con una límpida pureza, dejando tras un rosario de palabras que todo lo tocan con su cordialidad generosa.

La historia del niño feliz, bueno, honrado, cabal, hippie andaluz vagabundeando por Europa y su tierra con temible desenvoltura (para él y para las incontables jóvenes que conseguía llevar a los más variopintos lechos), desembocará en la noche negra de la bebida, el alcohol sin otro amanecer que las pesadillas. No es un azar que Dostoievski y Kafka sean dos de los raros autores que Salvago cita, de pasada: también él pertenece a la estirpe de esos héroes descarriados en un infierno urbano que tiene incontables rostros. De ahí que el título de sus memorias me parezca inexacto. Sería más justo llamarlas: Memoria de una Resurrección, 1.

Abel Martín, Antología.
Artes Poéticas, Variaciones sobre un tema de Manuel Machado.


13 Comentarios en: “Memoria de una Resurrección, 1”

  1. Perooo… ¿qué te ha parecido el libro? ¿Qué tal su prosa? ¿Recomiendas su lectura? ¿A quienes?

  2. Maty,

    … ¿¿¿¡¡¡¡?????? …
    ¿¿¿¿NO QUEDA CLARO QUE ME GUSTA MUCHO Y QUE POR ESO HABLO?????????????????????…
    ¡No pierdo mi tiempo con libros que no me interesannnnnnnnnnnnnnnn!!!

    Q.-

    PS. Lo de la críticapublicitaria del tipo “Periquito Pérez lava más limpio” ¡No me interesa nada de nada! ¡Es absurda! De hecho, ese tono de maestrillos ignorantes es lo que descalifica a una inmensa mayoría de la “krítica”. Dar bendiciones es algo que ya no está de moda ni siquiera en el Vaticano. Salvo en los púlpitos de los medios de incomunicación de masas, donde hablar o no hablar es cosa de Mafias Mafiosas Traficando entre Mafiosos.

  3. Me lo apunto. Aunque presumo que sus memorias deben ser unas glosas de sus poemas (que también son autobiográficos, pero más sugerentes: el primer cigarrillo, el primer viaje en tren con mochila, el primer…).

  4. Tenía que estar seguro antes de reseñarlo, digo. En unos minutos.

  5. Gracias, Juan Pedro, me ha gustado mucho tu comentario. Qué pena no haberlo tenido de solapa porque resume el libro en dos párrafos con exacta profundidad. Me ha emocionado especialmente la primera frase: “Hay que ser un hombre muy entero para hablar bien de todo, salvo de sí mismo”. Eso sí que es un piropo; al menos, lo que yo entiendo por piropo. Espero que no te importe que te haga llegar mi gratitud de este modo. Un abrazo.
    Javier Salvago

  6. @ Javier Salvago

    Espero que tu visita no sea ocasional y se puedan leer tus comentarios en otras anotaciones quiñoneriles.

    Leyendo a Quiñonero & asociados, no dejo de descubrir escritores españoles de los que no tenía noticia. Internet puede ser muy útil si se le sabe sacar partido, es decir: ¿tienes casa virtual? Es la mejor manera para superar los filtros que imponen los medios de (in)comunicación españoles.

  7. Volveré.

  8. Javier,

    La gratitud es mía. Recuerdo a Borges: “Solo estoy orgulloso de los libros que he leído”. Por mi parte, no había ni hay ninguna voluntad de “elogiar”. Y la frase que citas me asaltó nada más cerrar el libro. La eterna tentación del narrador, el entrevistador o el que toma la palabra es adoptar el tono de voz, la posición o el punto de vista más favorable para sí mismo. Tu generosa elegancia es algo muy raro y por eso la encuentro más feliz: las cosas más bellas con las más claras, limpias, sencillas. Es muy difícil saber estar en pie con gracia y en gracia: ¡qué se lo pregunten a RdPaulaaaaaaa..!

    Q.-

  9. Para los amigos de este Infierno: acabo de empezar las Memorias de un antihéroe, de Javier Salvago, y no tengo más remedio que dejar constancia de la gran elegancia y sabiduría de su “introducción”. Éste sí que es un libro “imprescindible para sobrevivir”. Saludos.

  10. Joaquín,

    El libro irá evolucionando con alegre “desenvoltura”, hasta que… en la recta final, la cosa da al libro su verdadera y definitiva dimensión,

    Q.-

  11. Que me habeis convencido y que me voy a comprar el libro.

  12. Siempre hay que empezar por el principio para poder entender el final, eso es lo que ha hecho J. Salvago con gran elegancia y delicadeza, nos ha abierto su corazón herido, como dice el compañero:
    “Hay que ser un hombre muy entero para hablar bien de todo, salvo de sí mismo”
    yo añadiría el es un hombre muy entero el que habla como una mujer, con el corazón y la verdad sin tapujos. Gracias Javier

  13. Prima,

    ¿¿???…
    Supongo que “el compañero” soy yo… “compañero, y sin embargo amigo“, decía Alfonso Sánchez, que ha sido uno de los mejores si no el mejor de los críticos de cine,

    Q.-

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