junio 20, 2007 | Escribe un comentario
La manipulación interesada de Marc Fumaroli forma parte del proceso más vasto de la manipulación cainita del pensamiento. Otra víctima reciente: Luc Ferry, cuya obra se presenta callando todo lo esencial, que me tomaré la libertad de recordar.
APRENDER A VIVIR Y MORIR, CON GRACIA
El Aprender a vivir (Taurus), de Luc Ferry, recién traducido al castellano, envuelto en una nebulosa publicidad que todo lo silencia, maquilla y oculta, sobre su autor, es una luminosa obra de transición, donde están bien presentes las facetas más diversas de su autor: polemista implacable, historiador de la filosofía, pedagogo, tratadista, ex ministro de educación, ensayista bien comprometido con la vida cívica…
Tras su Filosofía política (1984-85), escrita en colaboración con Alain Renaut, Ferry se hizo célebre con su legendario Pensamiento 68: el análisis más feroz escrito hasta la fecha sobre los escombros de aquel pensamiento francés de los años sesenta. Por vez primera, un filósofo y ensayista galo salía al paso de tal campo de ruinas intelectuales, en otro tiempo consideradas como “vanguardia” de un pensamiento difunto.
Seguirían una quincena de obras donde alternan la filosofía strictu sensu, el ensayo y el pensamiento comprometido. Homo aesteticus (1990) es un libro de estética, intentando salvar las nociones de “gusto”, “bello”, “justo”, etc., caídos en el horno crematorio de las “vanguardias”. Nuevo orden ecológico (1992) salía al paso de ciertos descarríos del ecologismo militante. Lo Religioso, después de la religión (2004), en colaboración con Marcel Gauchet, intenta pensar la vida espiritual más allá de ningún dogma, en la línea de las conversaciones entre Benedicto XVI y Jürgen Habermas. ¿Cómo se puede ser ministro? (2005) contaba su experiencia de ministro de la educación, interrogándose por el puesto de los intelectuales en la vida cívica. Kant (2006) es un libro de filosofía clásico. Su muy reciente Familias, os amo (2007) vuelve a la carga del compromiso cívico: a su modo de ver, en un tiempo de crisis y hundimiento de todos los valores, arruinando los fundamentos de la antigua escuela pública, la familia es el último reducto donde todavía es posible salvar lo que en otro tiempo pudo llamarse fundamento de nuestra civilización…
2000 AÑOS, A PASO DE CARGA
En el marco de esa obra, de palmaria envergadura, resumida muy a vuela pluma, Aprender a vivir es una suerte de historia “práctica” de la filosofía: una lectura muy personal de poco más o poco menos de 2000 años de historia del pensamiento occidental.
Los puristas podrán echar en falta este o aquel de los grandes maestros (Spinoza, Wittgenstein), o su lectura muy personal de una parte capital, para mi sensibilidad, del pensamiento contemporáneo (Heidegger). Poco importa. Lo esencial es la finura de análisis, eludiendo las respuestas “definitivas”, para mejor ayudarnos a replantear las preguntas esenciales: ¿Cuál es la ardiente actualidad del Evangelio de Juan? ¿Qué caminos conducen de la “de construcción” al cinismo? ¿Cómo pensar la espiritualidad moderna y contemporánea? ¿Cómo destruyen la vida cívica los nuevos sofistas? ¿Es posible un nuevo humanismo? ¿Cómo salvar, en definitiva, nuestra vida y nuestra alma, en un mundo sin principios, sin moral, camino de la desertización espiritual..?
Luc Ferry tiene el buen gusto de dejar sin respuesta todas esas preguntas, para mejor invitarnos a buscar por nosotros mismos, limitándose a indicarnos posibles caminos de “salvación”: intentando explicar y razonar como la magna tradición filosófica occidental ya se planteó y dio distintas respuestas a muchas de las mismas preguntas.
RUPTURAS, IRAK, MAFIAS FILANTRÓPICAS
Desde la óptica de la historia del pensamiento francés contemporáneo, Luc Ferry consuma una ruptura palmaria: el intelectual “demiurgo”, presto a pontificar sobre todo lo divino y lo humano, para mejor descarriarse por todos los caminos de las cosas visibles e invisibles, es suplantado, en su caso, por un intelectual crítico, en el sentido más noble. Un profesional versado en una especialidad universitaria (la filosofía, la teoría de las ideas), dispuesto a servirse de los instrumentos de análisis de su competencia para mejor intentar comprender la realidad inmediata.
Desde la óptica del pensamiento europeo, Luc Ferry forma parte de un nutrido grupo de intelectuales que han influido de manera notable en la evolución de las ideas políticas de nuestro tiempo, sin abandonarse nunca al cinismo del poder de turno ni al oportunismo de los sofistas y sus mafias filantrópicas. Él, por ejemplo, aprobó la intervención norteamericana en Irak, pero su análisis de la evolución del proceso desencadenado oscila entre el realismo diplomático, el desencanto y la ética: “El inmenso fracaso de los EE.UU. en Irak es un desastre universal, una prima a la cobardía y el cinismo. Desgraciadamente tal fracaso americano confirma que es preferible un tirano sanguinario que una intervención armada que pretendía imponer la democracia. Es una legitimación del triunfo absoluto del cinismo, la cobardía y la indiferencia ante la ausencia de libertades. El fanatismo religioso se reinstala en la escena mundial como un inquietante factor de guerra y terror”.
● Luc Ferry y la manipulación cainita del pensamiento.
● Luc Ferry y las inculturas y arcaísmos franceses.
● Luc Ferry sobre Irak: “Una prima a la cobardía y el cinismo”.
● “Los estudiantes franceses están en la vanguardia del miedo”.
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Francia, Pensamiento, Personajes, Crítica literaria |
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