Mujeres perfumadas de opio y jazmín

agosto 14, 2007 | Escribe un comentario

Felices vacaciones, 36

Las señoritas ¿chinas?, ¿vietnamitas?, ¿tailandesas? que dan masajes en la playa (5 euros la cabeza, la espalda o las piernas) no me descubrirán nunca mujeres como las de Ramón.

Vuelvo una y otra vez al último Boletín Ramón (nº 14), editado primorosamente por Juan Carlos Albert, que también anima un sitio de culto consagrado a Ramón Gómez de la Serna, con un índice suculento: Mi contacto con Ramón, Rodolfo Cardona; Los domicilios de Ramón en Madrid (1), Juan Carlos Albert; Ramón y Carmencita, Carlos García; Ramón y Ortega, Carlos García; Ramón y la colección Segura, Carlos García; Poliedrías en torno al número 12, Ángel Ortín Pascual; Estudio del personaje femenino en la novela de Ramón Gómez de la Serna, La Nardo, Anastasio Serrano.

Tras esa cordial retahíla amistosa, cosas del mayor interés: Cardona es un especialista emérito en Ramón; el trabajo de Juan Carlos Albert es una mina de agua purísima; volver a La Nardo es volver a uno de los misterios centrales del gigantesco corpus ramoniano. Mujeres de ámbar, mujeres de escaparate, mujeres de bandera, mujeres que venden su alma para comprarse unas medias de cristal. Mujeres ramonianas, perfumadas con opio y jazmín.


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