Solidaridad nacional y europea

Nicolas Sarkozy ha hecho coincidir los primeros cien días de su mandato presidencial con su primera visita al País vasco con varios objetivos políticos de fondo: defender la visión francesa del puesto de las regiones y comunitarismos en Europa; insistir en la dimensión europea de la solidaridad nacional; y recordar la prioridad de la solidaridad inmediata con las víctimas de todos los conflictos.

El encuentro de Sarkozy con la policía de Bayona estaba previsto mucho antes del atentado etarra de Durango. La primera frase del primer discurso del presidente francés en su primera visita al País vasco expresa una cuestión de principios éticos, dirigiéndose a la policía que también combate contra la banda terrorista: “Os pido que recordéis que las víctimas son prioritarias”.

Antiguo ministro del interior, Sarkozy conoce particularmente bien las distintas dimensiones del cáncer terrorista y ha insistido en numerosas ocasiones en su solidaridad sin falla con España. Dirigiéndose a los policías que a diario trabajan contra el terrorismo, en territorio francés, Sarkozy subraya lo esencial: la solidaridad con las víctimas es el principio cardinal de la solidaridad nacional.

El segundo pilar de la solidaridad nacional es la solidaridad con quienes más lo necesitan económicamente. En el País vasco francés, la solidaridad nacional pasa por la ayuda a los pescadores menos favorecidos. En ese terreno, tan sensible, Sarkozy insiste en la triple relación, nacional (entre franceses), bilateral (entre franceses y españoles) y europea (entre miembros de la UE).

Sarkozy se dice dispuesto a defender los intereses de los pescadores vasco franceses, pero recuerda estos dos puntos: 1. El punto de vista francés debe tener en cuenta que hay otros puntos de vista (españoles y europeos). Y 2. El presidente francés confiesa que no está completamente seguro de conseguir sus objetivos. Dicho de manera más diáfana: hay distintos intereses y puntos de vista, quizá antagónicos.

La solidaridad moral (con todas las víctimas) y la solidaridad económica (con las víctimas de sectores en crisis económica), se inscribe, pues, en un doble frente, nacional y europeo. De ahí que Sarkozy sea igualmente sensible a las tensiones “locales”, “regionales”, “nacionales”, “comunitaristas” o “étnicas”. Desde la óptica francesa los enfrentamientos políticos de fondo en el País vasco, Cataluña o Bélgica (entre flamencos y francófonos) se inscriben en un marco que Le Monde (23 agosto 07) describe como “egoísmos regionalistas”: el de las “regiones ricas”, con aspiraciones secesionistas, considerándose “explotadas” por el Estado. Desde esa perspectiva, Sarkozy y Ségolène Royal coinciden en lo esencial: la solidaridad moral, social y nacional pasan por un Estado sólido e influyente en Europa.


Escribir un comentario