Modiano. Una juventud perdida y…
noviembre 22, 2007 | 4 Comentarios

Rue Condé esquina Carrefour de l’Odeon, 25 oct. 07. Foto JPQ
Imprescindibles para sobrevivir
Descarriado en los arrabales informáticos, o perseguido por las hordas de huelguistas, condenándome a correr tras una oscura actualidad, sufría, desde hace ¿dos, tres semanas?, buscando el mejor y siempre aplazado momento de volver al café de una juventud perdida.
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Ese café ha desaparecido, en verdad. Se llamaba algo así como La Brûlerie de l’Odéon. Y se encontraba a doscientos metros cortos del hotel donde se echaron los cimientos de la Revolución ramoniana. En verdad, el café de Modiano es ese y otros cafés desaparecidos entre Odeon, Mabillon y St.Germain-des-Prés. En esos lugares nada imaginarios, víctimas del tiempo y otras catástrofes, se cruzan las vidas y las sombras, imaginarias y bien reales, de la nueva novela de Patrick Modiano, Dans le café de la jeunesse perdue.
Modiano perseguía las sombras de sus padres, durante la Ocupación, desde hace diez o doce novelas. Toda su obra, hasta ahora, navegaba por las oscuras aguas de un París ocupado, donde se perdían las huellas de seres y víctimas inocentes. Siguieron los libros y relatos del niño, adolescente, joven, abandonado en inhóspitos lugares de una educación solitaria y atormentada por la incertidumbre.
Dans le café de la jeunesse perdue marca un nuevo rumbo. Modiano parte en busca de Modiano, por las calles, cafés y lugares de un París que ha desaparecido. El París de las inmediaciones de la plaza Blanche de los años 50 del siglo pasado, el teatro Fontaine. El París, siempre, de las inmediaciones de la plaza de l’Étoile. París vista desde los dorados arrabales de Neuilly. El París de un Quartier Latin moribundo, cuyos límites son la Sorbonne, la plaza Vavin, St-Michel, St. Germain-des-Pres, Odeon y el Quai Conti. Persiguiendo las huellas de sí mismo, niño, adolescente, joven, Modiano evoca las sombras de personajes y paisajes materiales e inmateriales, Adamov, Olivier Larrondo, Maurice Raphaël, los anónimos personajes de El amor en la Orilla izquierda, el libro mítico de Ed va der Elsken.
Esa indagación se abre con una cita de un texto autobiográfico de Guy Debord, que terminó suicidándose y frecuentaba los mismos cafés. Como Xavier Domingo y otras víctimas de ese y otros destierros, olvidados conjurados de una olvidada revolución en busca de revolucionarios descarriados, reunidos en unos cafés donde ahora se paga y se bebe para seguir acontecimientos deportivos, entre gritos de borrachos. El relato reconstruye una trama de vidas, sombras, ecos, rastros perdidos, huellas anónimas, que hablan de una juventud al fin recobrada en los Campos Elíseos de la memoria.
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- La referencia absoluta: Le réseau Modiano.
Comentarios
4 Comentarios

Bella historia la de este buen hombre.
[…] Lo más bello que conozco sobre Olivier Larrondo está escrito por Jean Cau: “… Archange poète de l’après-guerre, couronné de génie, de grâce, de jeunesse, de folles insolences, d’incroyables culots, de beauté déchaînée.” Patrick Modiano evoca su figura en su última novela, Dans le café de la jeunesse perdue. Sus primeros protectores fueron Cocteau y Jean Genet. Murió a los 38 años, epiléptico y opiómano. Angelo Rinaldi lo compara con Rimbaud. Mi ejemplar intonso de Les barricades mystérieuses es el número 602 de la edición de Gallimard que terminó de imprimirse el 10 de abril de 1947. Es leyenda que Genet lloró escuchando algunos poemas de Olivier Larrondo. Quizá evocando su nombre y leyendo sus poemas el eco de su vida perdura en la tierra inmortal de los Inmortales. Amen. […]
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