Un catalán “molt i molt preocupat”

F*, escritor y amigo catalán, “molt i molt preocupat”, me escribe diciéndome que el artículo de Antonio Elorza Bye, bye Españase basa en un gran desconocimiento de la realidad”.

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Mi amigo es un escritor respetado y respetable. Su testimonio me parece importante y significativo. De ahí el tomarme la libertad de reproducir lo esencial. Dice así:

Yo no soy un “català emprenyat” sino más bien “molt i molt preocupat”. Claro, yo soy del año 19–, tampoc tengo tanta perspectiva histórica, pero sinceramente, yo no había visto nunca tanta irresponsabilidad y tanta frivolidad públicas juntas y, además, en el poder. No me extraña, de verdad, que haya tantos independentistas, porque hay más que nunca y con toda la razón, pero si uno piensa en lo que nos puede llegar, yo me veo
refugiado en Collioure, que es un país civilizado y soleado en donde todavía algunos viejecitos hablan en catalán (las viejecitas ya no, cosas de la sociolingüística y la diglosia esta, que tanto me apasionó en la universidad).

A ti que te interesa, creo que estarás de acuerdo que la situación en Cataluña es muy complicada y preocupante. Pero creo que el artículo de Elorza que publicas hoy se basa en un gran desconocimiento de la realidad. Habla de lo que ha leído, de lo que le han contado… No puede ser que alguien como él dé crédito a Albert Boadella, por favor… Cataluña ha cambiado mucho en pocos años y, según mi opinión, la conjunción
Zapatero-Maragall es catastrófica por lo que tienen los dos de no dar valor a las palabras, de mentir descaradamente, o de frivolizar cualquier asunto. Un día me gustaría explicarte lo que sucedió en la escuela pública [ .. ] que tuvo el honor de aparecer en [ .. ] a causa de una niña que quería llevar el “shador”. [ .. ] El papel frívolo, inconsciente y de lavarse las manos de la Generalitat progresista [ .. ] ha sido un episodio nefasto pero simbólico de lo que pasa aquí. Pero claro, para ellos, “qui dia passa, any empeny”…


3 Comentarios en: “Un catalán “molt i molt preocupat””

  1. “No puede ser que alguien como él dé crédito a Albert Boadella, por favor…”

    Ni a tantos otros catalanes que discrepamos con el discurso nacionalista que ahoga a la sociedad catalana. Eso es lo que más les molesta a los nacionalistas, que otros catalanes “inatacables por su origen y cultura” discrepen de su verdad excluyente.

    ¿Quién quiere más a Cataluña? Los que apuestan por el ombliguismo, el provincianismo, “la culpa siempre es de Madrid” o los que son/somos capaces de la autocrítica, sabedores del continuo declive de la sociedad, cultura y economía catalanas.

    La realidad es la que es, no la que queramos que sea. Para analizarla con rigor hay que quitarse el discurso ideológico de encima, sea el que sea, y centrarse en los datos y hechos, y de su estudio elaborar teorías que intenten explicar la situación actual, proponiendo soluciones para afrontar con mejores garantías el futuro.

    Pero no, “los de letras” rehuyen una y otra vez cualquier aproximación al método científico. Su aproximación es justo la contraria, tienen una teoría y se empeñan en buscar datos que la corroboren (práctica habitual entre los historiadores españoles que dan clases en la universidad, de ahí su descrédito generalizado).

    Lo único que ha hecho avanzar a la humanidad es la ciencia y la técnica, en todo lo demás seguimos prácticamente igual que hace dos milenios (exagerando). Pero no hay forma de hacer entender que el camino ha de ser el del rigor, la excelencia, el trabajo bien hecho, el respeto a los datos/hechos, sin reinterpretarlos en función de nuestra visión de la realidad, apartando/escondiendo los que contradicen nuestra ideología, en vez del proceso contrario.

    Marc Vidal Ya sólo cabe rezar

    LIBERTAD DIGITAL Pesquisas bibliográficas J.G. Domínguez

  2. Lo dicho, reseña dedicada para “los de letras” y periodistas “profesionales” españoles, colectivos ambos que desprecian sistemáticamente el rigor y la buena ciencia, unos por desprecio y otros por la búsqueda de sensacionalismo con tal de vender más o tener más impactos publicitarios.

    Malaprensa Somos aún más “ricos”

  3. DanielTercero.net El desprecio

    Aguantan Ignacio Vidal-Folch y sus crónicas de vida cotidiana en El País. Hoy, lectura sosegada en la edición de Cataluña:

    La opinión privada

    Hace unos días, un profesor de la universidad subió a la tribuna del Parlament para defender una ILP, una iniciativa legislativa popular avalada por 50.000 firmas. Pero en cuanto empezó a hablar, los parlamentarios abandonaron los escaños bostezando y salieron a fumar. El profesor, “indignado” por tan obvio “desprecio”, prorrumpió en despectivos exabruptos.

    No le faltaba razón, porque sus señorías a cambio de sus sueldos deberían guardar las formas, o sea, disimular el desprecio que les merece la sociedad a la que “representan”; por eso precisamente se llama a los Parlamentos cámaras “de representación popular”. Sin embargo, al profesor Caja no debería asombrarle lo sucedido, pues ya advirtió Peter Sloterdijk en El desprecio de las masas que a las masas algunos las adulan, y otros las arengan o las insultan, pero todos las desprecian. Incluso la misma masa se desprecia a sí misma, ya que una de sus características más evidentes es que todos y cada uno de sus miembros desean distinguirse de ella.

    Hemos traído aquí esa escena para ilustrar el fenómeno de la paulatina pero constante reducción de todos los valores del juicio al desprecio, como si viviéramos en los versos de Almafuerte: “Yo repudié al feliz, al potentado, / al honesto, al harmónico y al fuerte, / porque pensé que les tocó la suerte / como a cualquier tahúr afortunado”.

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