Ni ZP ni Rajoy convencen al Economist
L*, con un apellido emblemático en la historia del conservadurismo español del siglo XX, me invita a cenar en L’Atelier de Joël Robuchon, por razones que no vienen al caso; y, para empezar, me anuncia: “Todo lo veo fatal. Por vez primera en mi vida, creo que no votaré al PP. Lo que han hecho a Gallardón y las listas de Madrid solo me incitan a quedarme en casa o votar por…”

