El 2 de mayo, Rosa Chacel, Rodoreda y los genios del lugar

Calle San Vicente Ferrer, 19 abril 08. Foto JPQ

Madrid, Madrid, Madrid… 4

Penoso estado de los aledaños de la madrileña Plaza del Dos de Mayo, donde comenzó la sublevación del pueblo de Madrid contra las tropas de Napoleón y yo persigo las huellas de los genios del lugar, indisociables de Barrio de Maravillas.

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Rosa Chacel vivió unos años en ese barrio, al que consagró una novela que lleva ese título y tuve el honor de presentar, en su día, en una difunta librería donde, si no recuerdo mal, trabajaba Julia Escobar.

En bastante medida, Rosa cambio de alguna manera mi vida espiritual, como he contado en otro lugar [Retrato del artista en el destierro]. De ahí que siempre vuelva por estas mismas calles, para rendir siempre el mismo homenaje de piedad filial.

Caminando bajo la lluvia, todavía son más crueles las huellas del tiempo, la suciedad castiza y la profanación del lugar, donde el amenazado comercio de antigua estirpe agoniza sin socorro y queda ya para siempre en cuarentena la gloria de un pasado sin redención, cercado por unos antros de oscura vida nocturna.

Sin embargo, la fe que Rosa me transmitió, con su palabra, me invita a descubrir las huellas de los genios del lugar. Junto a la antigua casa de Barrio de Maravillas ha abierto una pequeña librería especializada en relato corto, que otros han glosado mejor que yo pudiera hacerlo. Caminando hacia la plaza de la iglesia de San Ildefonso, descubro la estatua en bronce de una estudiante de ¿pintura? ¿escultura? Pregunto a la gente de los comercios próximos. Pero nadie sabe decirme quien es esa adolescente, ni quien el autor de la estatua. Por ese mismo lugar caminaba Rosa, estudiante de bellas artes, camino del Prado donde descubriría la gloria del Gran arte, la arquitectura espiritual de su patria y la mía, que no sé si está en este barrio. “Estava al mig d’una ciutat morta”, dice Rodoreda en algún lugar.


5 Comentarios en: “El 2 de mayo, Rosa Chacel, Rodoreda y los genios del lugar”

  1. Parece -no se- una escultura de Julio Lopez Hernández. Hay una parecida en la travesía de la Cruz Verde por San Bernardo. Lo investigaré.
    De todas maneras me alegro de “verte” por estos lares…

    Muchos saludos

  2. Rectifico. La otra escultura que digo no está en la travesía de la Cruz verde sino en la calle Pez y es obra de Antonio Santín.

    Bueno hasta que no lo sepa no paro.

  3. Joaquín II,

    La verdad es que me hubiese gustado dar el nombre del autor de la escultura. Pregunté. Quizá el nombre estaba a la vista. Pero llovía, llovía… y no era el momento de muchas indagaciones. Lo lamento. Si descubres el nombre del autor de esa escultura, harás un acto de justicia, claro,

    Q.-

  4. En efecto, JPQ, la librería se llamaba “Cal y Canto”
    ¡Cuantos recuerdos y cuántos años!
    Un abrazo
    Julia Escobar

  5. Querida Julia,

    Veinte años no es nada..”
    Como ves, hay un señor que busca a una señora -¡a través de este Infierno!- amiga de hace ¡cuarenta años! Del Infierno caí en Señorita Corazones Solitarios del benemérico Mr NW.
    Avanti..!

    Q.-

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