El “boom” inmobiliario y la(s) crisis de la identidad española
noviembre 20, 2008 | 2 Comentarios
Los medios de com. e incomunicación ocultan lo esencial: la crisis y la crisis de la identidad española eran muy anteriores a la crisis que la OCDE describe hoy con la misma piedad que años atrás.
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Copio y pego si modificar una palabra lo escrito el 22 de abril del 2006:
Le Monde -tradicionalmente benévolo con “el dinamismo de la joven democracia española” -estima [www.lemonde.fr.online de pago, de fecha 22.04.06] que “España oculta sus debilidades tras la apariencia de la vitalidad económica”.
Como ya lo han subrayado, en repetidas ocasiones [ 1, 2, 3 y 4] Financial Times y Wall Street Journal, durante el último trimestre, el vespertino de referencia de la izquierda socialista francesa y española nos recuerda, con franqueza no exenta de brutalidad, que el “boom” inmobiliario español se ha fundado sustancialmente en la baratura histórica del precio del dinero, y comienza a mal ocultar graves “debilidades estructurales, que comprometen el crecimiento a largo plazo”: “insuficiencia de las inversiones en investigación y desarrollo, mano de obra poco calificada, y exportaciones anémicas”.
Dicho de manera menos elíptica: los gobiernos españoles (¿desde cuando?) han favorecido el endeudamiento masivo de las familias, seducidas por la tentación de comprar de pisos y residencias secundarias, gracias a unos créditos históricamente bajos. Si el precio del dinero tuviera que encarecerse, las familias serían las primeras en sufrir, empresas y sector público sufrirían automáticamente de su falta de inversiones en las economías del conocimiento, y la prosperidad dejaría al descubierto, con crueldad, un tejido social hipotecado a la no siempre previsible evolución de los tipos de interés nacionales y europeos, indisociables de una coyuntura internacional que nos convierte en actores sonámbulos de una historia que se escribe con nosotros, pero sin nosotros.
Más allá del problema estrictamente económico, bancario, quizá se trate de una crisis de identidad cultural, alimentada desde el sonambulismo de Estado.
Crisis de identidad personal. ¿Por qué trabajar y ahorrar más, para poder fundar una familia, si se puede vivir a crédito, a bajo precio?
Crisis de identidad social. ¿Para qué invertir en los cimientos de la economía del conocimiento, donde se funda el futuro de las sociedades libres y prósperas, si se gana mucho más dinero especulando con la compra / venta de pisos?
Crisis de identidad nacional. ¿Cómo se erosiona la solidaridad nacional cuando buena parte de la prosperidad del Estado se funda principalmente en la especulación inmobiliaria?
Crisis de identidad diplomática. ¿Cómo puede proyectar en la escena internacional su poder e influencia un Estado, cuando su riqueza se debe, en distinta medida, a los ingresos fiscales pagados por los inmigrantes, a las demandas inmobiliarias de las parejas divorciadas, y varias “naciones” o naciones se disputan algunos de sus más viejos atributos históricos, sin dar ejemplo de rigor presupuestario, enzarzados los distintos mercados políticos locales, regionales y nacionales en incontables “guerras” permanentes, alentadas por la nostalgia aparente de un modelo político que culminó con una bien real guerra civil fratricida..?
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¿Hacia donde va Caína..?: [1] Un Estado frágil en lo interior y periférico en lo exterior. [2] Las ideas muertes, el clientelismo provinciano y la especulación ideológica, contra la economía del conocimiento. Y [3] Cuando oyen hablar de la economía del conocimiento sacan la pistola.
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Dos años y medio más tarde…
LA GRAVEDAD DE LOS PROBLEMAS ESPAÑOLES ES MUY ANTERIOR A LA CRISIS FINANCIERA
El último informe de la OCDE sobre España no solo pronostica menos crecimiento, más paro, peor diferencial de inflación: insiste en la gravedad de unos problemas estructurales muy anteriores al estallido de la crisis financiera mundial, indisociables de la falta de previsión de sucesivos gobiernos, dejando al descubierto los fundamentos poco sólidos de un “modelo” que puso fin a una larga década de crecimiento poco previsor.
Las cifras macroeconómicas de la OCDE confirman la agravación de todas las previsiones. El mes de junio pasado todavía se esperaba para el 2.009 un crecimiento del 1.1 %. Las nuevas perspectivas son mucho más pesimistas: una caída brutal del 0.9 % del PIB. “Si la coyuntura mejora y se toman medidas”, el 2010 pudiera comenzar una imprevisible “repunte” de un 0.8 % de crecimiento.
La crisis social, por el contrario, no dejará de agravarse, durante dos años seguidos, como mínimo, subiendo el paro hasta el 14.2 % el año que viene, para seguir creciendo hasta el 14.8 % el 2010, “si se consiguen tomar medidas eficaces”.
La inflación pudiera caer al 1.8 %. Sin embargo, se teme que el diferencial de inflación con la zona euro sigue siendo malo.
A juicio de la OCDE, todos los indicadores de política económica y social están prácticamente al rojo, y obedecen a razones estructurales de fondo, anteriores en buena medida a la crisis financiera mundial, agravados por ella.
Primer indicador y causa esencial de la desaceleración: la “contracción del consumo privado”, acompañado del estallido de la “burbuja” inmobiliaria muchos meses antes que estallase la crisis financiera mundial. Las familias españolas estaban masivamente endeudadas mucho antes de la agravación de la situación social, como consecuencia de la doble crisis, nacional e internacional.
FAMILIAS ENDEUDADAS, ESTADO IRRESPONSABLE
Por su parte, la OCDE teme que bastantes medidas gubernamentales sean tardías e ineficaces. La reducción de los 400 euros y la “extensión de garantías públicas para la vivienda social” son percibidas como distracción de recursos: “las nuevas deducciones fiscales serían más eficaces si se usaran para bajar a presión relativamente alta de los trabajadores con ingresos más bajos”.
La política presupuestaria del Estado también se percibe poco adaptada a la gravedad de la crisis. Con el pudor de la prosa diplomática, la OCDE parece ironizar, veladamente, cuando aconseja al gobierno españoles que fije “prioridades mucho más estrictas en materia de gasto”.
La OCDE estima que España tiene un sector bancario, privado, sólido, “bien pertrechado” para reaccionar eficazmente. Por el contrario, la Organización recuerda que el gobierno español dejó pasar los años de bonanza y crecimiento, basado en un modelo caduco (sol y ladrillo, turismo barato e hipotecas inmobiliarias), sin afrontar ni preparar los problemas que hoy se perciben mucho más graves.
LOS MISMOS CONSEJOS INCUMPLIDOS DESDE HACE VEINTE AÑOS
Los “consejos” que la OCDE da a España son los mismos, desde hace años: reformas estructurales, mejora del mercado del trabajo, más “flexibilidad laboral”, “facilitar el despido”, “adaptarse a las nuevas formas de crecimiento”, basadas en otras formas de productividad.
Como es tradicional, desde hace más de una década, la Organización sigue insistiendo en la necesidad de adaptar la economía española a las nuevas economías del conocimiento, la cultura y la educación, “para mejor reformar la productividad, para mejor adaptar a los mercados del trabajo a los trabajadores mejor calificados”.
- Economía en este Infierno.
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GurusBlog El mercado inmobiliario Español ¿el más sobrevalorado del mundo? 16.11.2008
La contemplación de los dos gráficos (de las elevadas pendientes desde 2001) acongoja/acojona a cualquiera, por la fuerte corrección que es de esperar.
Meses atrás (casi un año), el Banco de Santander hizo campaña publicitaria para captar clientes con hipotecas ya concedidas. La restricción, muy llamativa: debían estar concedidas antes del 2002.
Resumiendo: los que se han hipotecado a partir del 2000 en España lo tienen “muy crudo”, aunque el Euribor continúe bajando. No sólo por no poder pagarlas, sino porque sus casas valdrán bastante menos que el precio de compra.
La de discusiones estériles que he tenido al respecto en la vida real con quienes decían que el ladrillo no bajaría. Vamos, tan estériles como con los fanáticos nacionalistas excluyentes catalenes.
Maty,
Oséase… que Dios nos ampare; o algo así,
q.-