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[21 nov. 05] La edición europea del Wall Street Journal publica un largo artículo de Pasqual Maragall, presidente de la Generalitat de cataluña, titulado “España es una Nación”. “Pero España no peligra”, añade, a lo largo de sus seiscientas palabras de análisis personal del debate de fondo.
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“España --comienza Maragall-- ha sido una de las más interesantes historias de éxito político de los últimos treinta años, Occidente”. Sin embargo, continúa, intentando remontar a los orígenes últimos de la crisis actual, históricamente, España ha sufrido de cuatro grandes conflictos internos: “el tipo de Estado”, “las relaciones entre el Estado y la iglesia católica”, “el grado de modernización y liberalización de la economía española”, y “la organización territorial, oscilando entre centralismo y regionalismo autonómico”.
¿Porqué abrir ahora el debate de fondo sobre la naturaleza histórica de Cataluña, que Maragall presenta como una Nación?...
El presidente de la Generalitat avanza estas razones en defensa del proyecto de nuevo Estatuto catalán:
“Clarificar y definir el reconocimiento de la identidad de Cataluña: Cataluña es una Nación”.
“Definir los derechos y deberes del ciudadano del siglo XXI”.
“Reforzar el principio de subsidiariedad, para que las decisiones se tomen lo más cerca posible del ciudadano”.
“Terminar la coordinación entre todos los niveles de la administración, Estado, comunidad autónoma, ciudad y municipios”.
“Reformar la financiación de las comunidades autónomas para evitar la distorsión de recursos”.
“No hay riesgo de desintegración de España con esta reforma --concluye Maragall--. Por el contrario, el nuevo Estatuto es el camino para reforzar el desarrollo y la cohesión social y económica de España”.