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Glucksmann: "Francia se ha convertido en la capital del nihilismo destructor.."

11 Jul 2006, by Quiñonero, Categories: Entrevistas, Francia

Con motivo de la crisis de los suburbios, en Francia, el mes de noviembre 2005, sostuve con André Glucksmann [12 nov. 05] un diálogo que ilumina con precisión unos problemas éticos, morales, culturales, que quizá ayuden a comprender el escándalo del cabezazo de Zinédine Zidane contra un adversario italiano, durante la final del Mundial 06.

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Este fue mi diálogo con Glucksmann, muy parcialmente recogido en Una temporada en el Infierno:

“Chirac y los sindicatos franceses tienen la misma mentalidad nihilista y destructora que los incendiarios...”

--¿Cuál es su análisis de la crisis?

--Durante diez días, he intentado comprender que estaba ocurriendo. Me preguntaba si había algo nuevo, algo distinto a lo ya conocido, desde hace treinta o cuarenta años. De Vaux-en-Velin, en Francia, a Brighton, en Inglaterra, o Los Ángeles, en California, se ha hablado mucho de disturbios suburbanos. Hay mucho de todo eso en los disturbios franceses. ¿Hay algo de nuevo en Francia, hoy? He intentado pensar que hay de nuevo.

--¿Y que hay de nuevo en la gran tradición francesa e internacional de los disturbios suburbanos?

--De entrada, un dato cuantitativo: nunca se habían quemado tantos coches en tan pocas noches. El año pasado se quemaron en toda Francia unos 28.000 automóviles. Días pasados, se han llegado a quemar varios millares, en una sola noche. Para explicar esa evolución cuantitativa puede hablarse de la influencia perversa de la televisión. Pero hay otra evolución cualitativa, que me parece mucho más importante. La gran novedad de esta crisis es meter fuego a un automóvil o un autobús, con pasajeros dentro. Esa quizá sea una gran novedad cualitativa. Un salto hacia delante en la crueldad y la insensibilidad.

--La brutalidad criminal es muy antigua.

--Sin duda. Aceptar el riesgo, asumir esa acción, buscar la oportunidad para consumar un crimen de tales proporciones, quemar a alguien, dentro de un autobús ardiendo, es una evolución espantosa. Recuerde que, en esta crisis, se han multiplicado los crímenes de este tipo. Uno o varios jóvenes han buscado a un anciano, un vecino del barrio, para matarlo a puñetazos y acabarlo a pedradas. Detener un autobús, meterle fuego, y contemplar riéndose como las gentes arden dentro del autobús, eso es algo que me parece nuevo. Y ha ocurrido en la región parisina, con un dato agravante: se trataba de una anciana que apenas podía caminar. Cogieron a la anciana, la rociaron de gasolina, y le metieron fuego. La mujer solo pudo salvarse gracias a la intervención de un chofer, que estaba ardiendo, él mismo. Se trata de una nueva forma de crueldad. Hay otros síntomas... en una vieja ciudad obrera, en Cleón, a las puertas de una gran factoría de automóviles, se obligó a la conductora de un autobús de subir a su asiento para recoger la caja que debía entregar a los incendiarios. Un fotógrafo aficionado fue linchado a patadas, delante de su mujer y su esposa.

--¿De verdad ve usted algo realmente nuevo en esos comportamientos criminales?

--Veo dos cosas. Hay una voluntad de matar. Matar con eficacia. Matar sin ningún pretexto ni justificación. Y, a continuación, entre los violentos, entre los agitadores, ninguno ha considerado oportuno ni comentar, ni criticas, ni salir al paso, ni “justificar” esos crímenes gratuitos y odiosos. Ningún incendiario ha dicho... “bueno... hay que quemar autobuses, pero no sé si con viajeros dentro...”. No. Entre los incendiarios hay un consenso en esa violencia ciega, absoluta. Esos incendios de seres humanos son reveladores de lo que se pasa en el cerebro de los nuevos incendiarios. Ese es el salto cualitativo al que me refiero.

--¿Y...?

--De entrada, otro dato: los incendios y las destrucciones se dirigen contra las condiciones de vida propias y del vecindario. Hay un ángulo auto destructor y suicida. Los violentos han destruido coches, casas, escuelas, piscinas, centros deportivos, las tiendas, las pequeñas y medianas empresas de los barrios donde ellos mismos viven. Todo debe arder, para ellos. Sin que los incendiarios discutan entre ellos: hay consenso entre ellos. De alguna manera, la primera intención de los incendiarios está siendo destruir el mundo donde ellos mismos viven. Un comportamiento perfectamente suicida. Son parados que meten fuego a los espacios donde todavía será más difícil encontrar trabajo. Se trata de suburbios difíciles donde ellos mismos los hacen más difíciles y peligrosos. Es el comportamiento de una perversa y criminal Alicia en el País de las Maravillas, transformada en incendiaria: Alicia en el País de las Pesadillas, que cruza el espejo donde vive para destruir y hacer más “invivible” el pozo negro donde vive.

--¿Qué consecuencia saca usted de esa pesadilla salvaje, auto destructora y suicida?

--Los nuevos incendiarios no quieren criticar el mundo, no quieren destruir a quienes son sus enemigos, presumidos o reales. Ellos quieren destruirlo todo. Todo. “Joderlo todo...”, en el lenguaje que ellos utilizan para hablar de la madre del vecino. Y muchos de esos jóvenes dicen: “Esta noche será como Bagdad”. Para ellos, Bagdad es una ciudad donde todo el mundo mata a todo el mundo, o le mete fuego. Esos tres elementos recuerdan, como usted dice, mi libro sobre la propagación universal del odio. Con matices: en los suburbios parisinos se mata y se incendia sin otro motivo que el odio contra todo, sin objeto ni pretexto de ningún tipo. Un odio apocalíptico sin principio ni fin. El antiguo crepúsculo de los dioses se transforma en crepúsculo del barrio y la ciudad. A partir de ahí se impone la lógica del odio. Una afirmación criminal de la personalidad: “Yo soy, luego yo destruyo. Destruyo, luego existo”.

--¿Se trata de una lógica francesa o de una lógica universal?

--Hay de todo. La lógica de los incendiarios franceses es bien visible en otras partes del mundo. Es la lógica de las bombas humanas islamistas: me mato matando. En las afueras de París prefieren matar a los otros. Los incendiarios se matan metafóricamente, a través de su muerte social.

--Hay una diferencia, al menos. Las bombas humanas islámicas creen morir para ir al paraíso musulmán. Los incendiarios franceses no creen ni en ningún de ninguna religión. Un eslogan como ... pasta, sexo y rap...deja poco margen para ningún paraíso espiritual o venidero.

--Hay en común la relación íntima con la muerte. La bomba humana muere matando. El incendiario francés se suicida socialmente. Hay en común el elemento de auto destrucción y destrucción del otro. Y destrucción del mundo: destrucción del vecino o del barrio. Es el fundamento último del terrorismo, islamista o de otra especie. Niños y adolescentes de los suburbios dicen “¡Bagdad...!”, antes de meter fuego a un coche. Y lo único que sacan en claro de Bagdad es el incendio y la matanza indiscriminada.

--¿Piensa usted que hay alguna relación entre los incendios y violencias francesas y el terrorismo o la influencia islamista?

--En absoluto. No soy especialista. Pero lo que ocurre en las afueras de París no parece tener nada que ver con los islamistas.

--Por el contrario, hay una componente étnica de otro tipo: entre los agitadores hay muchos negros de los departamentos de ultramar que reprochan a Nicolas Sarkozy tratarlos de “escoria”, “basura”.

--Jacques Chirac, Dominique de Villepin y sus ministros dicen lo mismo. Todos critican a Sarkozy desde otro ángulo. Durante los primeros días de la crisis, Chirac, Villepin y sus ministros dejaron solo a Sarkozy. Esperando inconfesablemente que Sarkozy terminase “ardiendo”, víctima de los disturbios. Estaban encantados con que fuese Sarkozy el que recibiese todos los golpes. Chirac y Villepin intentaron montar una operación contra Sarkozy, explotando la crisis para intentar eliminarlo. Todos, la izquierda incluida, preparan las próximas elecciones presidenciales. Todas las críticas contra el lenguaje de Sarkozy están orquestadas por Chirac. Se ha dado el caso grotesco de un primer ministro que critica a su ministro del interior, y lo acusa veladamente de ser un incendiario porque habla mal. Es algo excepcional. Es la dimensión política de la crisis: la unión de Chirac y la izquierda contra Sarkozy. Y esa unión ha atizado las esperanzas de los incendiarios, cuyo primer objetivo ha llegado a ser intentar conseguir la dimisión de Sarkozy. Se trata de un poder excepcional para una banda de asesinos incendiarios. Ahora, les encantaría conseguir la cabeza política de Sarkozy.

--Nicolas Baverez estima que, en verdad, la crisis actual es la consecuencia de veinticinco años de demagogia de izquierda y derecha, precipitando la podredumbre actual.

----Yo tengo una interpretación diferente. Simplificando, la tesis de Baverez es la tesis del fracaso de la integración. Una tesis en la que coincide la izquierda y la derecha. A mi modo de ver, se trata de un error total de interpretación.

--Es decir...

--Esas bandas de incendiarios violentos son franceses, completamente franceses... perfectamente integrados. Y su integración se consuma definitivamente a través del incendio de automóviles.

--¿...????

--Están integrados. No se integraron como sus padres, que se integraron a través de una vía pacífica, honesta. Ellos se integran en Francia sin entender nada de Francia ni del mundo en que viven. No están solos, ni mucho menos, en esa integración “integrista”, si usted me permite, en una Francia que ha perdido muchos de sus antiguos puntos de referencia. Y ese comportamiento de incendiarios es un comportamiento profundamente francés. Espero no violentar sus convicciones.

--Ya tengo la piel razonablemente curtida.

--Desde hace mucho tiempo, es tradicional, en Francia, que la integración se consume a través de la violencia y el rechazo del otro. La integración a través de la protesta, la contestación. Es un modelo de integración que ha funcionado en muchos sectores modestos y provincianos, tentados por el rechazo violento del vecino. Los campesinos, por ejemplo, hace mucho tiempo, que se expresan y se han expresado quemando camiones españoles, quemando prefecturas, quemando supermercados. Hubo, en su día, más muertes en ese tipo de conflictos que en los actuales conflictos suburbanos. Y recuerde a los sindicalistas que amenazaban con volar las fábricas donde trabajaban si la empresa no accedía a sus reivindicaciones, como en Moulinex. Hubo obreros que amenazaban con envenenar un río con productos químicos para “defender” la fábrica de productos químicos donde trabajaban. Esa forma de integración francesa de quienes se sienten desfavorecidos y que se integran a través de la reivindicación, que puede ser violenta, incluso asesina. Los incendiarios ponen de manifiesto que son bien franceses recurriendo a esa vieja tradición nacional.

--Si lo entiendo bien, los incendiarios franceses están mucho más cerca de un revolucionario francés, como Saint-Just, que de un revolucionario islamista, como Jomeini.

--Si usted quiere. El islam no parece estar jugando ningún papel en estos disturbios suburbanos. La tradición francesa de la pelea social viene de muy lejos. La gran novedad de la crisis actual, es integrarse en la gran tradición integradora nacional a través del crimen y el incendio. Desgraciadamente, esa mentalidad de destrucción del otro y destrucción de sí mismo no es monopolio de los jóvenes incendiarios. Es una mentalidad dominante en toda Francia, a todos los niveles del tejido social. Una forma propia de nihilismo.

--¿...???

--Se pretende ser fuerte. Pero esa pretensión a la fuerza se funda en la capacidad de destruir al vecino. “Yo soy fuerte cuando consigo hacer daño al vecino”, parecen decirse muchos franceses, a todos los niveles de la escala social. Es el comportamiento de quien desea dejar bien capaz que se tiene la fuerza y la resolución de destruir. Incluso destruyéndose así mismo. Es la actitud de Jacques Chirac con respecto a la Unión Europea, cuando dice a diez nuevos miembros que solo tienen el derecho a callarse. Se trata, por parte de Chirac, una manera de atentar, minar y amenazar la existencia misma de la Unión: negar el derecho a la libertad de palabra. Es el comportamiento de Chirac cuando prefiere a Putin a la mayoría de los Estados europeos. De esa manera, Chirac contribuye a la destrucción de cincuenta años de construcción política de Europa. Es el comportamiento de Chirac cuando defiende a su manera la Política agraria común europea, amenazando con socavar las negociaciones comerciales multilaterales. Es el comportamiento de Chirac cuando defiende a tumba abierta las subvenciones concedidas a la agricultura francesa: otra manera de minar el futuro de Europa, imponiendo barreras contra los países pobres de África... una manera muy francesa de amenazar y destruir todo lo que puede de las agriculturas africanas.

--En ese caso, el problema pudiera ser puramente personal de Chirac.

--El caso de Chirac es un reflejo del problema general de Francia. Para defender el pequeño hexágono francés, nuestro presidente acepta con destruir todo lo que está a su alrededor: destruir la solidaridad europea, destruir la construcción política de Europa... son formas de afirmación nacional, destruyendo. Mitterrand, a su manera, hacía exactamente lo mismo. Incluso los que dicen oponerse a Chirac ponen en marcha los mismos reflejos suicidas y destructores. Los partidarios del “no” a la Constitución europea decían lo mismo. “¿Qué nos importan los países del Este..?”, han dicho algunos dirigentes socialistas. El nihilismo de las elites, el nihilismo de los sindicatos, el egoísmo nihilista de ciertos sectores sociales, el nihilismo de quien dice “puedo destruirlo todo, si no se accede a mis peticiones”, es muy / muy parecido al nihilismo de los incendiarios: “yo soy, puesto que yo incendio”, “yo soy, puesto que yo destruyo”. Ese nihilismo destructor no es una particularidad de los incendiarios. El nihilismo destructor también lo comparten Chirac y los sindicatos franceses. Unos incendian los coches de sus vecinos y sus padres, y Chirac mina, quema y destruye cincuenta años de construcción política de Europa”. Es la misma mentalidad de quien se afirma diciendo: “Soy fuerte, puesto que soy capaz de hacer daño”.

--¿...???

--Francia se ha convertido en la capital del nihilismo destructor europeo. Los incendiarios de los suburbios no son espiritualmente muy diferentes de los respetables incendiarios que viven en el Elíseo, o cuando son honorables sindicalistas. De ahí que considere perfectamente integrados a los incendiarios de los suburbios.

--Si lo entiendo bien, la gran diferencia entre el nihilismo terrorista islamista y el nihilismo destructor francés, o europeo, en algunos casos, es que ellos aspiran a destruirnos, y nosotros estamos dispuestos a hundir nosotros mismos nuestros sistemas democráticos.

--Exactamente. Pero no olviden que los islamistas también son auto destructores. Las primeras víctimas del terrorismo, en Irak, son los mismos irakíes. En el fondo, hay algo muy profundo en común: la lógica del odio como “motor de la historia”.

--¿Cómo concluirá ese combate endemoniado entre las fuerzas del bien y las fuerzas del odio?

--Lo esencial es recordar que hay muchos jóvenes pacíficos, solidarios, honestos, que viven en esos mismos suburbios que los incendiarios intentan destruir. Lo esencial es afirmar la diferencia entre un joven obrero que busca trabajo y un joven obrero incendiario. Y establecer una división clara y terminante, que permita afirmar la identidad humana. Cuando hacemos amalgamas del tipo “... hacen eso porque son miserables...”, estamos condenando al obrero responsable a la cobardía o la indiferencia. Los incendiarios dicen: “Los otros no se atreven”. Si se acepta esa lógica, estamos condenados. Esa lógica destruye el concepto de responsabilidad individual. La responsabilidad individual de meter fuegos humanos es una responsabilidad atroz, que debemos denunciar. No todos los obreros ni los inmigrantes aceptan esa lógica del odio criminal. Lo esencial es denunciar esa bajada el infierno endemoniado de seres capaz de incendiar y matar. Lo esencial quizá sea restablecer el concepto de identidad y responsabilidad individual, contra la marea negra del odio y la indiferencia que nos cercana.

--¿Qué hacer?

--Lo más trágico de los comentarios actuales es evitar la condena de la responsabilidad individual, difuminándola en los conceptos abstractos de la inmigración. Ese discurso es muy útil para los incendiarios. Toda la polémica sobre la palabra “racaille”, “basura”, “escoria”, toca ese punto, capital. Cuando Sarkozy utilizó esa palabra estaba hablando de una banda que había matado a tiros a un niño de once años que lavaba el coche de su padre. ¿De qué forma calificarlos? Un asesino adolescente es un adolescente. Si nos prohibimos a nosotros mismos tales juicios, nos quedamos moralmente indefensos, ante los incendiarios. Su escoria es la escoria de los incendiarios, que no tiene nada que ver con la pobreza de gentes honradas. En el fondo se trata de saber si es posible denunciar por su nombre a quienes amenazan los fundamentos de toda nuestra vida social.

--Si lo entiendo bien, los 8.600 millones de euros que se van a invertir en los suburbios para combatir los problemas de inmigración no servirán a gran cosa.

--Servirán a los alcaldes, a los educadores sociales, que hacen un gran trabajo. Pero esa generosidad hará reír a los incendiarios. Ellos han demostrado que no era ese el fondo del problema. Se han quemado muchas escuelas y poli deportivos. Llevamos 30 o 40 años haciendo lo mismo. Pensar que ese dinero resolverá el problema es tomarnos por imbéciles a los contribuyentes. Todo eso es electoralismo puro. La lógica del odio no tiene nada que ver ni con la no inmigración ni con el islam. La lógica del odio es el fruto final de la integración de los incendiarios. Los incendios son un espejo de la sociedad francesa, donde se refleja el nihilismo autodestructor de Francia. Los incendios son el espejo de la Francia del “no”: el espejo de una Francia que dice “no” a todo, comenzando por Europa. Todo el mundo defiende sus intereses inmediatos, sin intentar comprender la evolución del mundo. Los incendiarios se han integrado en la Francia negra. Hay otra Francia, solidaria, positiva, capaz de construir.

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