El proyecto de Ley francés que se propone castigar con un año de cárcel o 450.000 euros la negación del carácter genocida de las masacres turcas contra armenios, entre 1915 y 1917, es un nuevo aldabonazo contra la construcción política de Europa. Enfrenta a París con Estados e instituciones de la UE. Enfrenta a Francia con Turquía. Divide a todas las familias políticas nacionales, desentierra, agravando, una inmensa tragedia histórica, convirtiéndola en campo de batalla político.