« Agonía de España, víctima de los españolesFrancia: fútbol y desintegración moral »

Balenciaga y el Gran arte del pasado

15 Jul 2006, by Quiñonero, Categories: Arte, Moda

Lisa Fonssagrieves-Penn viste un modelo de Balenciaga fotografiado por Irving Penn.

El Musée de la Mode consagra a Cristóbal Balenciaga (1895-1972) una gran retrospectiva, presentada como un homenaje internacional a un creador “que cambió el rumbo de la moda y la alta costura”.

¿En qué consiste el “toque Balenciaga” que cambio el rumbo de la historia de su arte? Los especialistas del Metropolitan Museum neoyorquino, que le consagran un espacio permanente, desde hace años, lo resumen de este modo: “Gran innovador, modificó radicalmente la silueta de la mujer del siglo XX”.

Follow up:

Y esa liberación, continúan los especialistas del Metropolitan, echa sus raíces en su búsqueda de inspiración y modelos en la Gran pintura de los siglos áureos españoles. Las infantas velazqueñas son un motivo de inspiración permanente para Balenciaga, que comenzó cosiendo trajes para su madre, la esposa de un modestísimo pescador de Getaria, en Guipúzcoa, pronto imaginó vestidos para la marquesa de Casa Torres, y se vio forzado a huir, con los desastres de la Guerra civil, para instalarse en París, en la avenida George V, donde de inmediato fue aceptado como un maestro absoluto por Cocó Chanel, Elsa Schiaparelli y Mainbocher.

La retrospectiva del Musée de la Mode cuenta la historia de esa leyenda, que comienza en San Sebastián y Madrid, donde el jovencísimo Balenciaga comenzó por instalarse y ganar pronta fama, entre 1915 y 1937, el año de su primera colección parisina, abriéndole, con la gloria, las puertas del destierro. Hasta 1968, el año de su colección última, tras tres décadas de éxitos ininterrumpidos.

Hablando de los fundamentos de su arte, Balenciaga afirmaba: “Un buen costurero debe ser arquitecto para los patrones (tan semejantes a unos “planos”), escultor por la forma, pintor por los dibujos, músico por la armonía y filósofo por la medida”. Programa estético del más altísimo rigor, que él mismo se impuso desde niño, autodidacta, trabajando con la maestría del creador que conoce los más íntimos secretos de su alta artesanía.

En la modestísima casa familiar, el adolescente dibujaba trajes, vestidos, figuras, con la precisión del arquitecto que aspira a construir un mundo más noble y más bello. El joven creador que comenzó a vender sus obras en San Sebastián y Madrid viajaba con frecuencia a París, donde compraba modelos de alta costura que estudiaba minuciosamente en su casa: desmontándolos, estudiando su “arquitectura”, trabajando los tejidos, imaginando otras formas con otros tejidos de las tradiciones españolas, con sus bordados, sus capas, su pintura de corte. El modisto que comenzaba a tener éxito era capaz de cambiar el rumbo de las cosas: dominaba todas las artesanías de su arte noble.

Instalado en la cúspide de la fama, Balenciaga decidió abandonarlo todo en plena gloria. Su colección de 1968 fue la última. En cierta medida, comenzaba el ocaso de una cierta alta costura. Y Balenciaga, cuyas creaciones habían sido inmortalizadas por los más grandes fotógrafos, comenzando por Irving Penn, decidió refugiarse para siempre en la selva oscura de un mundo que caminaba hacia un ocaso sin mañana, para instalarse en la hornacina inmortal del Gran arte del pasado.

Search

June 2019
Mon Tue Wed Thu Fri Sat Sun
 << <   > >>
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30

XML Feeds

Who's Online?

  • Guest Users: 5

powered by b2evolution free blog software