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[7 sep. 05] En Francia, Nicolas Sarkozy, ministro del interior, lanza un proyecto de ruptura contra treinta años de conservadurismo, socialista, centrista y conservador.
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Sin romper con el presidente Chirac ----provisionalmente----, y en presumido proceso de ruptura con su esposa ----Cecilia Sarkozy Albéniz, nieta de Isaac Albéniz, y prima de Alberto Ruiz Gallardón---- Sarkozy anuncia hoy las grandes líneas de esa aventura a través de un peligroso campo de minas nacionales.
En unas importantes declaraciones a Le Monde (www.lemonde.fr, online de pago), explica la urgencia dramática de la ruptura pendiente, por estas razones, moderadas en la forma pero vitriólicas en el fondo: “Francia no puede exonerarse de unos esfuerzos ya realizados por otros países. Nuestro sistema de integración ha fracasado. Nuestra economía pierde competitividad. Nuestro ascensor social funciona peor que hace cincuenta años”.
Sarkozy matiza con sus consejeros las medidas políticas, económicas, sociales e institucionales de tal proceso de “ruptura con un modelo social que ha dejado de funcionar”. A su modo de ver, el PS y las distintas familias socialistas se han convertido en una amenaza para el progreso de Francia: “Los socialistas son hoy los nuevos conservadores. Ellos encarnan la Francia de la glaciación”.
Sobre Chirac, Sarkozy guarda un prudente silencio. Un gentleman no tira contra las ambulancias. De momento.