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La candidatura oficial de Ségolène Royal ha precipitado un revuelo crítico entre el resto de las candidatas de izquierda y derecha que también aspiran a imponerse en la carrera maratón de las presidenciales francesas.
La decana de las mujeres candidatas a la presidencia, Arlette Laguiller, trostkista, ha reaccionado con dureza. A su modo de ver, Ségolène marca “un nuevo giro a la derecha del socialismo francés”. Laguiller ha sido candidata a la presidencia en todas las elecciones francesas, desde 1973.
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Candidata oficial del PCF, Marie-George Buffet se dice igualmente “preocupada” por las orientaciones de Ségolène. La dirigente comunista lleva años militando por una “renovación” de su partido, en la que no parecen creer los electores.
A la izquierda ecologista, la candidata de los Verdes, Dominique Voynet, ya fue candidata a la presidencia, por vez primera, en 1995, con un resultado muy modesto. Daniel Cohn-Bendit dice que “la gran esperanza de la primavera que viene es una presidenta Ségolène con una primera ministra que sea Dominique Voynet”.
Christine Taubira aspira a ser la primera candidata negra a la presidencia de la República francesa. La diputada del Partido radical socialista, diputada por el departamento de la Guayana, ya ha sido contactada por el equipo de Ségolène, con el fin de negociar alguna retirada honrosa.
A la derecha, la primera mujer candidata a la presidencia de la República fue Marie-France Garaud, antigua consejera política de Jacques Chirac, que obtuvo un resultadotestimonial en 1981.
En el centro-derecha actual, Michèle Alliot-Marie, ministra de la defensa, no descarta presentar su propia candidatura contra Nicolas Sarkozy, apoyada por la guardia pretoriana de Jacques Chirac.
VIDAS SENTIMENTALES AGITADAS
¿Tienen algo en común las mujeres candidatas a la presidencia de la República? La política las divide y enfrenta de manera radical. Pero todas han militado, en un momento u otro, contra el “machismo” de sus respectivos partidos. Casi todas ellas han tenido una vida sentimental más o menos agitada. Ségolène no está casada. Alliot-Marie está divorciada y vive en concubinato con un diputado conservador. Laguiller tuvo un compañero con el que nunca contrajo matrimonio. La candidata comunista mantiene a su familia al margen de la política pública.
Solo Ségolène tiene una vida de madre con hijos y vida familiar tradicional, con presencia sistemática en la prensa rosa. Solo ella se ha atrevido a avanzar proposiciones más o menos represivas contra la violencia en la escuela. Solo ella se ha atrevido a dejarse fotografiar en bañador, dos piezas, durante la pre campaña del verano pasado.