Nicolas Sarkozy reinstala a Dios y la religión en el proyecto diplomático francés, confirmando la reorientación de su política en cuatro ejes centrales: relanzar la UE, consolidar el puesto de Francia en la OTAN, “aumentar” la dimensión humanitaria de la diplomacia nacional, y poner tal estrategia al servicio de los intereses nacionales.
Acontecimiento político sin precedentes nacionales ni europeos. Tony Blair, la figura histórica del New Labour inglés, uno de los puntales de la Internacional Socialista, fue ayer la figura estelar de la convención nacional de la UMP (Unión por una Mayoría Popular), el partido de Nicolas Sarkozy que lanzó la campaña de las próximas elecciones municipales con un llamamiento «a la apertura y la tolerancia, en contraste con el arcaísmo y el integrismo socialista».
Carla Bruni ya tiene un pequeño despacho personal en el palacio del Elíseo. Pero ella no llega sola. Además de su guitarra, la futura esposa anunciada del presidente de la República también llega acompañada de un hijo de siete años, una madre, una hermana actriz y directora de cine, más un número impreciso de amigos y colaboradores musicales que no siempre encajarán con facilidad en los bizantinos laberintos del protocolo de Estado.
El hijo de Carla Bruni y Raphaël Enthoven, Aurélien, ya ha sido integrado oficiosamente en la nueva vida sentimental de su madre. Las fotos de Nicolas Sarkozy llevando a Aurelien Enthoven sobre sus hombros, en Egipto, durante unas cortas vacaciones, en Navidad, dieron la vuelta al mundo. Fue la manera más corta y emblemática de subrayar la seriedad de las relaciones de su madre con su futuro padrastro.