Tras una boda en la más estricta intimidad, en el Elíseo, las primeras imágenes del matrimonio Sarkozy, paseando por el palacete de La Lanterne, atizan una soterrada polémica, cuando la agenda política nacional y presidencial, muy cargadas, plantean con mucha crudeza el puesto de las imágenes privadas en la guerra política sin cuartel.