Seymour M. Hersh estima en el New Yorker que la guerra de Irak y la posible intervención norteamericana contra Irán pudieran estar militarmente asociadas a través de nuevos conceptos.
La victoria demócrata en las elecciones norteamericanas parece llamada a acelerar una revisión de las relaciones trasatlánticos que habían iniciado Toni Blair y Angela Merkel, en Europa, y los neo conservadores pragmáticos en los EE.UU. Solo la Francia de Jacques Chirac y la España de JLR Zapatero continúan ancladas en una visión ideológica de las relaciones diplomáticas.
Entre la marea negra de comentarios ideológicos que suscita el aniversario del 11-S neoyorquino, las 10 sugerencias del New York Times para evitar otro magnicidio semejante me parecen de una sensatez abrumadora.
Comentando la inutilidad económica de las grandes reuniones del G7/G8, Wolfgang Munchau critica con relativa severidad, en Financial Times, el sonambulismo de “eurolandia” y da una punzada irónica a las ilusiones españolas.
Oriente próximo camina hacia el abismo. Hay quienes hablan de "una nueva era de las relaciones entre Rusia y la UE", pero las grandes potencias tienen muchos otros motivos de discusión:
● Putin prefiere hablar del Líbano que de democracia.
● Bush lamenta no negociar un acuerdo comercial con Putin.
● Los medios financieros temen una “guerra fría” comercial.
● El Economist se pregunta “como vivir con una gran potencia, Rusia, cada día menos democrática”.
Las elecciones mexicanas también son interpretadas como un síntoma de otros problemas culturales de fondo.
En París, el corresponsal de LCI en México, afirma: “En definitiva, los mexicanos han preferido la alianza con los EE.UU. que la alianza con Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales”.