Washington Times publica un análisis de Richard W. Rahn, presidente del Institute for Global Economic Growth, que comienza con una advertencia: “Hay razones para temer por el futuro de España”.
El rey Juan Carlos celebró ayer una comida con Nicolas Sarkozy, en el palacio del Elíseo, abordando de manera informal todos los grandes problemas de la actualidad internacional, cuya gravedad confiere a este encuentro, previsto desde el mes de mayo pasado, una relevancia particular.
La primera visita oficial a Francia de Muammar Gadafi, «guía supremo de la Gran Jamahiriya árabe, popular y socialista» desde 1973, suscita una viva controversia política de fondo. Nicolas Sarkozy espera abrir «el camino de la respetabilidad» del líder libio, con el que las empresas nacionales galas firmarán importantes contratos de venta de armas y una central nuclear civil.
ETA en España, Lucha Revolucionaria (LR) en Grecia, el Grupo salafista por el combate y la predicación (GSCP) en Argelia y Túnez, el Grupo islámico combatiente (GIC) en Marruecos, solo tienen en común algo esencial: su confianza ciega en la violencia criminal, instrumento para combatir el orden establecido a través del Terror.
La victoria demócrata en las elecciones norteamericanas parece llamada a acelerar una revisión de las relaciones trasatlánticos que habían iniciado Toni Blair y Angela Merkel, en Europa, y los neo conservadores pragmáticos en los EE.UU. Solo la Francia de Jacques Chirac y la España de JLR Zapatero continúan ancladas en una visión ideológica de las relaciones diplomáticas.
Le Monde estima que las tropas de la Finul II, de las que forman parte los soldados españoles destacados en el Líbano, “se encuentran un campo de minas”. Avanzando preguntas inquietantes:
Nicolas Sarkozy, ministro francés del interior, guarda un silencio diplomático absoluto ante los ataques ideológicos del presidente Zapatero, en el Congreso de los diputados, y propondrá hoy [29 sep. 06], en la reunión de ministros del interior de la UE, en Madrid, un relanzamiento espectacular de la política europea de inmigración “más urgente que nunca, ya que la situación que Europa conoce en las Canarias, en Ceuta y Melilla, en Lampedusa, es sencillamente inaceptable” (1).
RdP
En materia de inmigración, el Parlamento europeo, la presidencia en funciones de la UE, Alemania, Francia, Austria, Finlandia, Inglaterra, entre los grandes actores políticos continentales, proponen políticas diametralmente opuestas a la española.
En París, el Herald Tribune publica una información que comienza de este modo: “El Parlamento europeo afirma que las amnistías y regularizaciones de inmigrantes, como las realizadas por España, no resolverán los problemas de inmigración ilegal”. En Viena, der Standard subraya las críticas europeas de fondo en materia de inmigración contra las decisiones puramente nacionales y no concertadas por el gobierno español con sus aliados europeos, a quienes pide ayuda tras decisiones nacionales tomadas en solitario.
Comida con P*, cuyo trabajo es el de “oficial de enlace” de Washington en la OTAN, con despacho en Bruselas / Mons. Amistoso intercambio de puntos de vistas sobre el “declive” de Francia, el estancamiento de Europa, las amenazas terroristas islámicas, en el Magreb. A los postres, avanzo esta pregunta: “¿Qué harán Washington y la OTAN, el día que estalle una crisis desestabilizante en Marruecos o Argelia..?”.