Nicolas Sarkozy reafirmó ayer, en Kabul, el compromiso de Francia con la guerra contra el terrorismo: “Estaremos en Afganistán el tiempo que sea necesario. Lo que está en juego en este país es el triunfo de nuestros valores y la credibilidad de la Alianza Atlántica. No podemos ni debemos perder esta batalla”.
Seymour M. Hersh estima en el New Yorker que la guerra de Irak y la posible intervención norteamericana contra Irán pudieran estar militarmente asociadas a través de nuevos conceptos.
La inquietante proliferación de armamentos nucleares ha dividido a la comunidad estratégica mundial.
Algunos analistas eminentes, como Lucien Poirier, uno de los arquitectos de la doctrina nuclear estratégica francesa, continúan creyendo en las “virtudes” del “equilibrio del terror”. Le Monde, 28 mayo 2006, “Lucien Poirier Je crois en la vertu rationalisante de l'atome”.
Otros, como Henry Kissinger, uno de los primeros y más eminentes teóricos del uso de las armas nucleares tácticas (corto alcance), denuncian “el uso potencialmente peligroso” del arma atómica, en manos de nuevos actores “imprevisibles e irracionales”.
La victoria demócrata en las elecciones norteamericanas parece llamada a acelerar una revisión de las relaciones trasatlánticos que habían iniciado Toni Blair y Angela Merkel, en Europa, y los neo conservadores pragmáticos en los EE.UU. Solo la Francia de Jacques Chirac y la España de JLR Zapatero continúan ancladas en una visión ideológica de las relaciones diplomáticas.
El New York Times anuncia una nueva carrera armamentista entre potencias nucleares regionales.
La nueva geografía mundial de las potencias dotadas o camino de dotarse de armas nucleares parece reflejar la emergencia de un mundo “multi polar”. Europa parece difuminarse, caída en un imprevisible ocaso.
Comida con P*, cuyo trabajo es el de “oficial de enlace” de Washington en la OTAN, con despacho en Bruselas / Mons. Amistoso intercambio de puntos de vistas sobre el “declive” de Francia, el estancamiento de Europa, las amenazas terroristas islámicas, en el Magreb. A los postres, avanzo esta pregunta: “¿Qué harán Washington y la OTAN, el día que estalle una crisis desestabilizante en Marruecos o Argelia..?”.