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La decisión de Tony Blair y Jacques Chirac de iniciar nuevas formas de cooperación nuclear (civil) entre París y Londres, al mismo tiempo que desean reforzar las relaciones bilaterales en materia de armamento, confirma al más alto nivel el giro europeo hacia la energía atómica (civil); sin que las más diversas maniobras multilaterales en materia de desarme nuclear (militar) permitan olvidar que los arsenales atómicos francés e inglés continúan teniendo un puesto nada insignificante en la arquitectura de la defensa continental.
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En Francia, el 75 / 78 por ciento de la energía consumida es de origen nuclear. Hace meses que Blair estudia, prepara y echa los cimientos de una posible alternativa nuclear para el Reino Unido. Siendo Francia una gran potencia mundial, en ese terreno tecnológico, parece sensato pensar que el primer ministro británico proyecta una cooperación industrial estratégica.
Ese diálogo de nuevo cuño, en un terreno industrial sensible, es indisociable de la reflexión global de la UE en materia de dependencia energética. El programa electoral de Angela Merkel preveía el “retorno” de Alemania a la energía nuclear. Y los influyentes lobbys industriales alemanes intentan relanzar proyectos enterrados para facilitar la Gran coalición gubernamental entre la CDU / CSU y el SPD. En EE.UU., China, la India y el resto de Europa, los proyectos nucleares civiles son muy numerosos.
En el caso de la nueva cooperación atómica franco-británica, los proyectos estrictamente industriales quizá sean parcial o totalmente ajenos a los viejos proyectos de cooperación bilateral en materia de defensa, víctimas, tradicionalmente, de posiciones diplomáticas enfrentadas en numerosos terrenos estratégicos (Irak, puesto de la OTAN en la seguridad de Europa, etc.). Sin embargo, París y Londres son y continuarán siendo la tercera y la cuarta potencia atómica mundiales.
Mrs. Teacher y François Mitterrand llegaron a estudiar una cierta “coordinación” de las fuerzas atómicas estratégicas. Desde la cumbre franco-británica de Saint-Malo (1998) París y Londres han intentado hacer avanzar tímidos esbozos de “Europa de la defensa”, con tradicionales apoyos alemanes, italianos, españoles, etc. No es fácil “armonizar” dos parques de artillería nuclear, en Europa. Chirac y Alain Juppé han sugerido en varias ocasiones que el arma atómica francesa “está al servicio” de toda Europa. El caso iraní sugiere hasta que punto el átomo civil y militar tienen complejas relaciones inflamables. Sin embargo, que París y Londres anuncien al más alto nivel la decisión de cooperar en el terreno de las tecnologías nucleares del futuro parece confirmar, cuando menos, la evidencia de muy sólidos intereses comunes, más allá de insondables diferencias ideológicas.