[Editado originalmente el 28 julio 06] Arabia Saudita, Egipto, Jordania y los Emiratos árabes, esperan que Israel gane la batalla del Líbano sur, desarme y destruya las posiciones de Hizbolá, armado por Irán y Siria, para evitar que la concepción revolucionaria chií triunfe en Oriente medio, aspirando a construir un gran “califato” musulmán liderado por los ayatolás iraníes, que esperan dotar a sus ejércitos, regulares e irregulares, de armas de destrucción masivas.
En su reciente balance de la guerra internacional contra el Terror, en el King’s College londinense, Gijs de Vries, coordinador de la UE contra el terrorismo, reconocía que la fuerza ideológica del islamismo revolucionario “permanece intacta”, cuando, a su modo de ver, ni Europa ni los EE.UU. podrán vencer la guerra en curso “si no cuentan con el apoyo activo de los musulmanes europeos”.