Caína y Los Heraldos Negros
Leo un poco emocionado, a qué negarlo, la crítica de Juan Ángel Juristo a Una primavera atroz [ABCD las artes y las letras, 23 feb.08, Los Heraldos Negros].
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Leo un poco emocionado, a qué negarlo, la crítica de Juan Ángel Juristo a Una primavera atroz [ABCD las artes y las letras, 23 feb.08, Los Heraldos Negros].
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Le Monde, 22/23 feb. 08. Serbios incendian la embajada de EE.UU.
La negra historia de una Europa balcanizada [España sonámbula en una Europa balcanizada. Balcanes en este Infierno] también tiene otros rostros, culturales, periodísticos.
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Víctima yo mismo de las perniciosas infecciones de la Moda rostro saturnal de la Muerte, Baudelaire dixit, durante tantos años, temía haber escrito una necrológica pasablemente injusta de Alain Robbe-Grillet. A la luz de lo que hacen las gacetas de la mañana, temo haber sido muy benévolo.
Borges, profeta del ciberespacio. Uauuuuuuuuuuuu…
Descubrí a Prevert leyendo a Cortazar. Como ha llovido desde entonces…
Les feuilles mortes.
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Rappelle toi Barbara
Il peuvait sans cesse sur Brest ce jour-la… etc.
Por momentos, Prevert recuerda a Ramón Gómez de la Serna. Pero, en Madrid, destruyeron Pombo de manera atroz. Y cuando vuelvo a Madrid me duele la ausencia de Ramón en los muros de la ciudad.
Yo, que tanto amé tantas páginas de Hemingway, recordadas con nostalgia, sufro, soportal mal y siento un ligero escalofrío descubriendo la foto de Robert Capa del autor de París era una fiesta contemplando el mismo horizonte que Enrique Lister, en algún polvoriento frente ensangrentado de la guerra civil española.
Pienso desde hace mucho que las obras de Rosa Chacel, Merçè Rodoreda, Marguerite Yourcenar y Virginia Woolf hilan de muy semejante manera un tapiz donde la historia íntima, la “marcha de la historia” y la arquitectura de la obra literaria echan los cimientos de una patria común.

Montparnasse, 28 ene. 08. Foto JPQ.
Cuando abro la prensa de la mañana y confirmo las penosas tribulaciones de los españoles de tres mundos, perdidos en el laberinto tropical de las Américas, echo en falta la voz de Guillermo Cabrera Infante, cuya ausencia resiento con una herida sin cicatrizar.

Puente Bir-Hakeim, 29 ene. 08. Foto JPQ.
En ocasiones, cuando el azar me lleva a Passy o la Maison de la Radio, suelo dejarme llevar hasta el puente Mirabeau, en recuerdo de Apollinaire [Sous le pont Mirabeau coule la Seine / Et nos amours] y Paul Celan. Pero esta mañana, fría, gris, desapacible, al cruzar el puente Bir-Hakeim me he topado con una placa que ha hecho más vivo el recuerdo de los versos de La rosa de nadie, premonición de aquel día de abril de 1970, cuando Celan decidió arrojarse al Sena, desde ese puente:
Las lenguas vivas o muertas (si es que las lenguas escritas llegan a morir, siempre: arameo, griego y latín pudieran probar lo contrario) siguen oscuros e impenetrables caminos.