Metamorfosis de la(s) librería(s)
Entre 1920 y 2006 fue una referencia indiscutida y una cita obligada para lectores más o menos cultos, en una plaza legendaria. Luego…
Entre 1920 y 2006 fue una referencia indiscutida y una cita obligada para lectores más o menos cultos, en una plaza legendaria. Luego…
Marcos Taracido me anuncia que su Libro de notas acaba de abrir una librería virtual.
Un piadoso estudio internacional estima que en el 34% por ciento de los hogares españoles hay entre 26 y 100 libros. ¿De qué sirven esos libros si no se leen o son algo así como basura encuadernada..?
La cover de Time anunciando la defunción de la cultura francesa tiene la virtud de ilustrar a la perfección, involuntariamente, el funcionamiento de las mafias filantrópicas.

Imagen publicitaria alemana.
La foto, la imagen, el periodismo, la publicidad y los medios basura también tienen algo de tráfico de seres humanos.

Xavier Miserachs, Barcelona, 1962
Cita de conjurados. Madrid, martes 20 diciembre 2009. 21h. Las Naves del Español, en Matadero. Copas, amigos y buena música…

PQ. Foto Noela Domecq
Pascal Quignard es uno de los grandes escritores franceses de nuestro tiempo. Y una de las figuras más influyentes de la edición europea de las últimas décadas. Pero decidió abandonarlo todo, su puesto, su posición, para consagrarse a la escritura, en soledad. Acaba de publicarse la traducción castellana del libro con el que ganó el premio Goncourt, el acontecimiento que le dio la independencia económica y confirmó su decisión de alejarse de la industria editorial.
Qué cosa tan frágil, el arte, caída en las oscuras aguas turbias surcadas por los tiburones que comercian con las franquicias cuyos criterios comerciales ejercen una influencia ¿determinante? en la obra, comportamientos, gustos y “memoria” de los nuevos artistas, condenados a respirar esa atmósfera tóxica.
Sospecho ser el participante más pesimista en un estudio realizado por los colegas de Dosdoce en torno a un tema muy erudito sobre nuevas tecnologías y promoción del libro.
En España comenzaron a proliferar museos de “arte contemporáneo”, en defensa del “cosmopolitismo” y las “vanguardias” (internacionales), cuando ya estaban en crisis las nociones de “vanguardia” y “arte contemporáneo”. La proliferación de mafias y administraciones locales, municipales, comarcales, regionales, autonómicas, nacionales, estatales, etc., acentuó la naturaleza sonámbula y desastrosa del proceso.