Irak, la historia y nosotros

The Times, 11 noviembre 2006
¿Qué hacer en Irak, cuando el mismo Tony Blair reconoce que la invasión ha terminado siendo algo parecido a un desastre?

The Times, 11 noviembre 2006
¿Qué hacer en Irak, cuando el mismo Tony Blair reconoce que la invasión ha terminado siendo algo parecido a un desastre?
Me impresiona por su dramatismo frío, trágico, un reportaje de Chris Kutschera, publicado en el Magazine de Le Monde [28 octubre 2006], titulado L’Exode des chrétiens d’Irak.
En el terreno de la filosofía de la historia, la gran polémica internacional del momento es la fragmentación del pensamiento neo conservador americano. Cuando los europeos cainitas de la más diversa especie apenas han digerido los orígenes, alcances y perspectivas del pensamiento neo con. americano ─a pesar de la existencia de excelentes introducciones─, Francis Fukuyama lanza un ataque sibilino, denunciando la intervención americana en Irak, consecuencia de un “formidable error conceptual”, que quizá impida “establecer la paz y la democracia”.

Gertrude Bell y un grupo de oficiales británicos, en algún lugar de Irak, en 1922, con el rey Faisal (segundo por la derecha).
Entre 1920 y 1922, Gertrude Bell advirtió en numerosas ocasiones a sus patronos de la military intelligence británica que un Estado chií, en lo que todavía no era el Irak contemporáneo, sería una amenaza regional para todo Oriente medio.
Las guerras civiles irakíes quizá sean sencillamente incomprensibles si se analizan desde puntos de vista puramente criminales, políticos, diplomáticos o militares. En Irak también se superponen un trágico rosario de conflictos cuturales y religiosos, de insondables raíces históricas, que Pierre-Jean Luizard, uno de los mejores especialistas europeos, analiza con una precisión inquietante [PDF]. Vuelvo a recordar aquello que me decía Javier Teixidor: “Los generales americanos deberían contemplar los desastres de la guerra de Goya para saber lo que les espera…“.
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Op. Mártires del Terror.
La crisis de las caricaturas de Mahoma echa aceite al fuego de las guerras civiles irakíes. Americano de origen turco-egipcio, profesor en el Colegio de Guerra Naval de Newport, Rhode Island, antiguo consejero del Pentágono, tras la caída de Saddam Hussein, Ahmed S. Hashim, autor de un libro imprescindible, para quienes se interesen por estos temas, “Insurgency and Counter-Insurgency in Iraq” (Cornell University Press) tiene una visión pesimista sobre el futuro de Irak: “No es previsible un fin próximo de la violencia”.
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“.. los generales americanos debieran estudiar a Goya para saber lo que les espera…”
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Európolis. Teología y guerra revolucionaria
A juzgar por el ominoso silencio de los medios de incomunicación de masas, el secuestro de Susanne Osthoff no interesa a quienes decretan qué interesa a los indefensos lectores de periódicos, seducidos con encantamientos y cadáveres maquillados con afeites siempre más chillones.
Sin embargo, su caso tiene matices particulares. Arqueóloga, discípula de Barthel Hrouda, formada en la magna tradición de Robert Koldewey y Walter Andrae, los grandes patriarcas de la asiriología contemporánea, se convirtió al islam y creía obrar por la paz y la reconciliación de los irakíes de tan distinta obediencia religiosa y cultural. Cuando las tropas norteamericanas llegaron victoriosas a Bagdad, le confesé a Javier Teixidor —-que ha trabajado muchos años en Basora y en Bagdad y es el único español cooptado por los sabios del Collège de France, desde hace siglos—- mi esperanza en una posible “recomposición diplomática de todo Oriente Medio”. Muy escéptico, Javier me dijo: “Los generales americanos debieran estudiar los Desastres de la guerra de Goya. Eso es lo que les espera: una guerra irregular, doblada de guerra civil, guerra de religión y Terror indiscriminado”.
En esas estamos. ¿A quién le importa la dramática suerte de una arqueóloga, que confiaba en la cultura y la religión como instrumentos con los que intentar reconstruir la identidad de un pueblo?
Steven Vincent ha sido asesinado en Basora a navajazos.
Escritor y periodista free-lance, había denunciado el pistolerismo chií en el New York Times y el Wall Street Journal. Trabajaba en un libro sobre la historia de Basora. Sus amigos y editores admiraban su coraje físico. Escribía donde podía. Creó varios blogs, para escribir con libertad cosas que quizá la prensa de referencia no le hubiese publicado. Cuando la ideología mancha de manera tan espantosa trágicas realidades, sus descripciones del pistolerismo religioso, en Irak, quizá sean el testimonio más estremecedor que conozco sobre el comportamiento de los Asesinos regando las calles y el desierto con sangre humana, para impedir que la libertad pueda florecer en una tierra sembrada con Odio.
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SV creía en la generosidad de sus lectores y sus donaciones. Me pregunto si alguien le envió un cheque con el que pagarse un ataúd y una tumba.
Al final de una cena muy agradable, los P* me preguntan: “¿Qué mueve hoy a los terroristas, en España…?”.
Intentando salir del paso, respondo con una pirueta poco afortunada: “Lo mismo que en Bagdad: el odio”.
Insatisfechos, pero educados, no insisten. Consciente que no respondo con la precisión anatómica deseada, busco en mi biblioteca la edición que tengo más a la mano de los Demonios / Endemoniados de Dostoievski (1871-72), la de las OC traducidas y anotada por Alexandre V. Soloviev y Georges Haldas (Ginebra, 1960). Y leo en voz alta una cita célebre:
A la question: pourquoi avaient été commis tant de meurtres, de scandales et d’infamies, el répondit avec une précipitation passionnée que c’était “pour l’ébranlement systématique de tous les fondements, la décomposition systématique de la société et de tous les principes; pour décourager tout le monde, faire de tout un gachís, et prendre soudaint en main la société aisi ébranlée, débile et amollie, cynique et incroyante, mais qui aspire ardemment à quelque idée directrice et à sa propre conservation, cela et levant l’étendard de la révolte et en s’appuyant sur tout un réseau de groupes de cinq qui pendant ce temps auraient agi, recruté des membres et cherché dans la pratique toutes les posibilites et tous les points faibles auxquels s’attaquer”.
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A mi modo de ver, todo está dicho. Los Demonios / Endemoniados, versión moderna de la secta medieval de los Asesinos musulmanes, versados en la retórica revolucionaria, a través de la lectura de los discursos de Robespierre y Saint-Just, anticipan y fundan moralmente la teoría leninista de la conquista terrorista del Estado.
Releído, hoy, Dostoievski también anticipa y profetiza las nuevas formas de odio criminal que, con distintas formulaciones (islamistas, nacionalistas, revolucionarias), amenazan con sembrar el Terror en nuestras ciudades. En otro momento, Dostoievski escribe: He pensado que algún día me llevarías a un lugar habitado por una araña del tamaño de un hombre y que pasaríamos toda la vida mirándola, aterrados.
FBotero, obra ultima

Me sorprende el silencio periodístico ante una de las exposiciones más feroces, polémicas y violentas que hoy pueden verse en Europa: Las obras de Fernando Botero “inspiradas” por las fotografías ¿personales? ¿militares? sobre la cárcel irakí de Abu Graib, reunidas por vez primera, en Roma, en el Palazzo Venezia.
En la prensa más selecta, la estética del parque temático (Disney) de la Bienal veneciana es mucho más “moderna” que los horrores de Botero, de una crudeza brutal.
Botero ya había pintado escenas de violencia colombianas. Pero sus óleos inspirados en los horrores de la prisión de Abu Graib marcan una cota excepcional en muchos terrenos inflamables, al que son sencillamente insensibles los doctores en naderías “artísticas” que están colonizando los periódicos.
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El arte, la diplomacia, la guerra, el crimen, la cultura, obedecen a lógicas antagónicas. No sé si Goya fue un artista políticamente correcto. Ni tengo claro que Kissinguer sea un gran crítico de arte. Los escritos kissinguerianos me enseñaron a entender Europa. Hace dos años largos, Javier Teixidor, el único español profesor del College de Francia, desde hace siglos, me decía:“Los generales americanos debieran estudiar los Desastres de la guerra de Goya: porque eso es lo que les espera”.
¿Cómo pintaría Botero las matanzas de inocentes, víctimas de atentados indiscriminados contra civiles indefensos?.