CATEGORÍA: Murcia

San Isidoro, patrón de internet

Sospecho que la primera y monumental traducción al inglés de las Etimologías de san Isidoro de Sevilla es un acontecimiento que no interesa literalmente Nada ni a Nadie, ni en Caína, ni en España, ni en su patria, ni en la mía.

En Londres, el Telegraph estima, por el contrario, que se trata de un acontecimiento de primera importancia cultural, por razones que, en otro tiempo, eran parte esencial de la formación cultural básica de los antiguos bachilleres. Comentando con entusiasmo esa edición, Peter Jones sugiere medio en serio medio en broma que, en verdad, San Isidoro debiera ser elegido algo así como Santo Patrón de Internet, avanzando razones evidentes: la autoría de la primera gran Enciclopedia de nuestra civilización.

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“Donde habita el olvido..”

Felices Vacaciones, 15

Le Monde me da el día titulando a seis columnas: “Los españoles construyen en detrimento del medio ambiente” [10 agosto 2006]. En verdad, la crónica de ese titular solo está consagrada a los desastres urbanísticos, presuntos, reales, o camino de perpetrarse entre Cartagena, el Puerto de Mazarrón, Águilas, Vera, Lorca, Totana, Alhama y Murcia… tierras que conozco muy bien: allí nací y reposa la memoria de todos mis muertos, mi heimat.

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Murcia y la desertización espiritual de la patria

¿Hay algo más universal que la tierra natal..?

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Európolis, Babel & Cía. Olvidemos a Caín…

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Steichen y la construcción mítica de Murcia

Európolis. Europa cede al chantaje islamista


Transitando por ciertas Salidas de emergencia -donde los heterónimos no siempre ocultan la existencia de otras vidas paralelas-, descubro las siempre últimas estadísticas: Murcia, a la espera de su nuevo Plan estratégico, continúa creciendo más rápido que Cataluña, que España, que Europa…

Noticia a todas luces venturosa para el desterrado, que recuerda su tierra recordando las canciones de Charles Trenet (Revoir Paris) o Jacques Dutronc (Il ist cinque heures, Paris s’éveille), sin olvidar nunca las viejas habaneras de su infancia, indisociables del recuerdo de Elisée Reclus, del pantano de Lorca, de los genios de la fotografía local, incluso de una cierta California.

Cuando miro hacia atrás, intento reconfortarme con algunos libros, ciertas fotografías, muchos discos; y se imponen, con frecuencia, las imágenes que me acompañan de casa en casa, desde hace tantos años. Entre ellas, The Flatiron building (1904), de los primeros años de Edward J. Steichen ocupa siempre un lugar privilegiado. Quizá por que, por momentos, la obra del Steichen de los años amargos me recuerda a mi padre, en pie, como un hombre, camino del exilio, en una carretera, con su maleta, fotografiado por Dorothea Lange; o a mi madre, tan próxima a la madre con niño de la misma fotógrafa, en una carretera de California, en 1939.

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P / M / P (y 3). Murcia ¿más cerca de California que del inmovilismo europeo..?

Según las estadísticas oficiales del INE, la tasa media del crecimiento económico de Murcia habría sido la más alta de España durante la última década, con un 4.1 %, superior a la del País Vasco (3.4 %) y Cataluña (2.8). Un crecimiento muy superior al de Europa, comparable al de los EE.UU., aunque bastante inferior al de la China y la India.

A la hora de las sobremesas, me aventuro a avanzar ante mis comensales una explicación a tal crecimiento de la prosperidad económica:

—-Una tasa excepcional de inmigración: en Murcia están escolarizados oficialmente niños, adolescentes y jóvenes de 140 nacionalidades distintas. Los padres trabajan y los hijos estudian: serán mano de obra mejor calificada, mañana, si la integración prosigue sin problemas.

—-Una economía sumergida que los mejores observadores evalúan en el 35 o el 40 % del PIB regional: Murcia crece escapando –por ahora– al corsé burocrático estatal, a pesar del boicot hidrológico. Y esa producción de riqueza, al margen de la voraz tutela del Estado, tiene un símbolo políticamente ‘subversivo’: todas las banderas españolas que lucen en los balcones de edificios públicos destacan por una suciedad indiferente a la jerarquía estatal, con la excepción no menos simbólica de la delegación de Hacienda.

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Ya de regreso a París, de tránsito en el aeropuerto de Barajas, mato el aburrimiento leyendo el número de fin de año de Newsweek, consagrado a la Revolución del conocimiento: el futuro es y será de quienes estudien, de los países y Estados que inviertan en investigación y desarrollo (I+D). Proporcionalmente, España invierte treinta veces menos que los EE.UU. Si la inmigración murciana fuese un éxito y esa población leyese y estudiase, el modelo murciano pudiera estar más cerca del dinamismo de California que del inmovilismo europeo.

Al final de The Sun Also Rises, los personajes de la novela de Hemingway se están emborrachando en Botin, con Rioja Alta, y él afirma: “Pudiéramos haber sido tan felices…”. Y, ella, consciente que su historia de amor ha sido un fracaso, le responde: “Si. ¿No es hermoso pensarlo…?”.

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España, país periférico aliado a un país en declive

P / M / P (2). Nuevas alumnas, viejos condiscípulos: Martín, Ramón, Murani, Trapiello, Zapatero, Aparicio, Sánchez Rosillo…

Viene a verme, hasta el Museo Ramón Gaya, Martín López García, mi viejo condiscípulo: no nos veíamos desde que hacíamos segundo o tercero de bachillerato. Nos abrazamos. Y, viniendo de tan lejos, mientras redescubro la obra poética de José Luis Martínez Valero, me sorprende la intensidad de la materia gris con la que me tropiezo de esquina en esquina.

Ramón Jiménez Madrid me conduce hasta la Editora Regional, donde reina la imprescindible edición en curso de la obra completa de Ibn Arabí, un monumento. Murani me anuncia su próxima gira por EE.UU. Escucho a Andrés Trapiello hablar de la obra literaria de Gaya. Me sorprende un magnífico corto realizado por Gonzalo Ballester sobre Gaya en Venecia. José Ángel Zapatero, animador de Menoscuarto, ha venido desde Palencia para acompañar a Juan Pedro Aparicio a la hora de recoger el premio Setenil. A las tantas de la noche, ateridos por el frío de la madrugada que llega, inclemente, Eloy Sánchez Rosillo se horroriza: “¿¡Qué diré sobre Leopardi a mis alumnas, mañana a las ocho!!??..”.

París / Murcia / París (1). Las Agustinas, mi madre, Pedro Flores, Ramón Gaya y la arquitectura espiritual


Foto by JPQ

Mi padre estuvo encarcelado en la prisión habilitada del convento de las Agustinas, en Murcia, entre ¿1938 / 1945?, culpable del delito de haber fundado una escuela racionalista, en Totana, pocos años atrás. El 8 de enero 1944, Julio, otro recluso, pintó en aquella cárcel el retrato de mi madre sirviéndose de una foto en blanco y negro.

Sesenta y un años más tarde, el poeta José Luis Martínez Valero me ha llevado hasta ese convento. No deseé perturbar el silencio de las monjas de clausura. Manuel Fernández Delgado me ha descubierto que junto a ese convento se encontraba la imprenta propiedad del padre del pintor Pedro Flores, donde encontró trabajo un joven anarquista catalán, padre del pintor Ramón Gaya, cuya obra está en el origen último de mi vuelta a Murcia, por unos días.

Ramón Jiménez Madrid ha oficiado de Ángel de la guarda de ese viaje, que comenzó con una conferencia en el Museo de Bellas Artes, titulada Murcia y el taller de la Gracia. ¿Cómo no ver en ese rosario de coincidencias –las Agustinas, Flores, Gaya, unidos en mi casa y en mi conciencia a través del Gran arte, la casa de todos del Museo– una misteriosa arquitectura espiritual que da algún sentido a mi vida?

Murcia, Lo-li-ta, Gaya, Nabokov, Winslow Homer, Friedlander y el Taller de la Gracia


Me marcho cuatro o cinco días a Murcia, a presentar mi libro Ramón Gaya y el destino de la pintura.

[ Nablolita ]

Se trata de un retorno aplazado desde hace muchos años. De tal ausencia he intentado hablar, en ocasiones, evocando los puertos de la Murcia pobre, a la luz de Winslow Homer, y recordando los olivos andaluces y mediterráneos a la luz de Friedlander y el budismo californiano.

Hay otras razones, quizá más hondas, para hablar de Heimat, Totana, Lorca, Águilas, Murcia y la patria del desterrado.

Los antecedentes y el “marco histórico” de tan larga historia quizá estén presentes en el polvo áureo de las mariposas de una colección de recuerdos infantiles, guardados, como un tesoro, en un antiguo álbum de familia, que el azar dispersa sin sentido por las páginas de este cuaderno de bitácora:

California / Murcia. Desertización geográfica y espiritual (y 4)


California / Murcia. Desertización geográfica y espiritual (3)


California / Murcia. Desertización geográfica y espiritual (2)


California / Murcia. Desertización geográfica y espiritual (1)

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Melancólicos conflictos, que no sé si concluyen bien: Balthus, Gaya, Jean Clair y el incierto destino del arte de nuestra civilización.

Redención y agonía a través de los Escritos de VN: Lo.Li.Ta. Lola. Dolores. Dolly. Lolita…

Cambio climático, muerte de la pintura, Pedro Flores, Murcia y la desertización espiritual del mundo

Leo en los periódicos que el Museo Ramón Gaya de Murcia presenta una gran exposición consagrada a las versiones de Don Quijote de Pedro Flores (Murcia, 1897 – 1967).

¿Alguien se acuerda de Pedro Flores en los manuales de historia de la pintura?… Juan Manuel Bonet le consagra una importante artículo en su siempre indispensable Diccionario de las vanguardias en España (1995). Los catálogos de referencia sobre su obra siguen siendo el publicado en París en 1958, con textos de Jean-Marc Champagne y Bernardino de Pantorba, de donde yo saco las ilustraciones de esta entrada, y los de los museos murcianos de 1991 y 1992. ¿Hay algo más…?

Flores es un personaje de leyenda. Actor de L’Age d’or de Buñuel. Desterrado, vagabundo, casado con una bretona no menos legendaria. Buena parte de su obra se perdió entre París y la Bretaña. Llevo años siguiendo su pista. Incluso he encontrado alguna obra, que tengo en casa, entre las cosas de otros proscritos y desterrados.

Cioran me decía, por carta, hace siglos, que llegará el día en que será necesario tirarse a la calle en defensa de la desesperanza. En el caso de la pintura, quizá ya sea tarde. Todavía quedan inmensos pintores, dibujantes, acuarelistas, etc. Pero la disciplina misma de la pintura está en cuarentena. Y crece de manera pavorosa el número de pintores abandonados como perros vagabundos, perdidos, desterrados, proscritos de la historia la pintura.

Jünger decía que la gran tarea del hombre del siglo XXI sería combatir la desertización espiritual del mundo. En esas estamos. Manifestantes de 30 países y cinco continentes denuncian hoy las amenazas mortales que pesan sobre nuestro planeta, víctima de inquietantes cambios de clima. Me pregunto si la desertización espiritual no es mucho más grave e inquietante.

Los puertos de la Murcia pobre, a la luz de Winslow Homer

Esa obra legendaria de Winslow Homer, Dad’s Coming (1873, oleo/madera, colección Mr. & Mrs. Paul Mellon) me habla de mi abuelo paterno, de mi padre, de mi familia y de mi tierra como no lo hace ninguna gran pintura murciana, española ni europea de su tiempo.

Los papeles del New Yorker
(Winslow Homer at the National Gallery, Peter Schjeldahl, 8 agosto 05; y Winslow Homer in Paris, Adam Gopnik, 31 octubre 05) sobre la gran exposición de la National Gallery, me ayudan a intentar comprender esa forma de extrañamiento y destierro.

El “naturalismo” de Homer, que Henry James contemplaba con inquieto pavor, en definitiva, habla de una realidad inmediata, íntima y trágica que esa obra ilumina, para mi sensibilidad, con una pureza celeste, que viene del Giotto. Ese barco en el que regresa el padre de ese niño no llegará nunca al puerto donde lo esperan los suyos.