ETA y los campos de urnas profanadas
La prensa de la mañana suele ser muy prolija en catástrofes, con la monotonía fúnebre de los campos de urnas profanadas.
La prensa de la mañana suele ser muy prolija en catástrofes, con la monotonía fúnebre de los campos de urnas profanadas.
A través de la exégesis del Corán, la teología y la mística musulmana justifican y ensalzan el derramamiento de sangre para alcanzar el Paraíso.
La influencia musulmana en la más alta poesía castellana está bien documentada en Jorge Manrique [V. España, Benedicto XVI, Ibn Hazm, teología y guerra revolucionaria]. No soy especialista en el análisis filológico de la retórica de ETA. Pero en su último Mensaje hay una frase que pone de manifiesto la misma influencia: los directores de conciencia etarras también están convencidos, como los ayatolás iraníes y los dirigentes del Partido de Dios (Hizbolá), que el derramamiento de sangre, propia o ajena, permitirá alcanzar el Paraíso mesiánico de la Patria Prometida: “¡Tenemos la sangre preparada para darla por ella! ¡Lo conseguiremos!”.

Bandera de Biskaia concebida por Luis Arana.
ETA ahonda la guerra civil, no siempre fría, entre vascos de distinta sensibilidad cívica. Irreversible la insondable fractura entre españoles y nacionalistas, las reacciones a la última ruptura del alto el fuego y el anuncio de la prolongación indefinida de la lucha armada, “hasta la independencia”, puede ahondar la fractura entre nacionalistas de distinta sensibilidad.
En los últimos treinta años, en el País Vasco se ha leído a Dostoievski y la historia de sus Demonios / Endemoniados con mucha atención. Y hay una prolija bibliografía, denunciando el misticismo idealista, en nombre del Terror revolucionario. No hablo metafóricamente: se trata de análisis literarios, compilados en eruditas publicaciones, muchas de las cuales —-en castellano, euskera, francés e inglés—- utilizan el Odio, textualmente, como “motor” de la acción política, anti mundialista y ciudadana.
Que Dostoievski sea un autor “pasado de moda”, en Madrid o Barcelona, también impide comprender tales mecanismos de pensamiento, que culminan en un abismo de incomprensión, dolor y Terror, justamente.
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La actualidad y etimología de una palabra como “aquelarre” / “akelarre” desvela otras dimensiones insondables de la misma tragedia histórica.
Según el mejor Diccionario crítico etimológico castellano e hispanoamericano existente, el de Joan Corominas y José Antonio Pascual, “aquelarre” es un “conciliábulo de brujas con el demonio”, que viene del vasco akelarre, propiamente “prado del macho cabrío”, compuesto de aker “cabrón” y larre “prado”. La palabra está documentada por vez primera en Moratín, hacia 1828.
Para un gran cocinero, como Pedro Subijana, Akelarre es una palabra bella, que da nombre a un gran restaurante, el suyo. Supongo que otros grandes cocineros vascos, como Arzak, Arguiñano o Berasategui comparten su simpatía por la misma palabra.
Para la alcaldía de Bilbao, es imprescindible rescatar la dimensión festivo / popular del akelarre.
Sin embargo, algunos lectores de Dostoievski tienen bien presente la relación para ellos muy evidente entre el Odio, el Terror y la celebración de akelarres de las especies más inquietantes.
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¿Conseguiré que este tipo de incursiones etimológicas y culturales no descarrilen en aquelarre cainita?
Al final de una cena muy agradable, los P* me preguntan: “¿Qué mueve hoy a los terroristas, en España…?”.
Intentando salir del paso, respondo con una pirueta poco afortunada: “Lo mismo que en Bagdad: el odio”.
Insatisfechos, pero educados, no insisten. Consciente que no respondo con la precisión anatómica deseada, busco en mi biblioteca la edición que tengo más a la mano de los Demonios / Endemoniados de Dostoievski (1871-72), la de las OC traducidas y anotada por Alexandre V. Soloviev y Georges Haldas (Ginebra, 1960). Y leo en voz alta una cita célebre:
A la question: pourquoi avaient été commis tant de meurtres, de scandales et d’infamies, el répondit avec une précipitation passionnée que c’était “pour l’ébranlement systématique de tous les fondements, la décomposition systématique de la société et de tous les principes; pour décourager tout le monde, faire de tout un gachís, et prendre soudaint en main la société aisi ébranlée, débile et amollie, cynique et incroyante, mais qui aspire ardemment à quelque idée directrice et à sa propre conservation, cela et levant l’étendard de la révolte et en s’appuyant sur tout un réseau de groupes de cinq qui pendant ce temps auraient agi, recruté des membres et cherché dans la pratique toutes les posibilites et tous les points faibles auxquels s’attaquer”.
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A mi modo de ver, todo está dicho. Los Demonios / Endemoniados, versión moderna de la secta medieval de los Asesinos musulmanes, versados en la retórica revolucionaria, a través de la lectura de los discursos de Robespierre y Saint-Just, anticipan y fundan moralmente la teoría leninista de la conquista terrorista del Estado.
Releído, hoy, Dostoievski también anticipa y profetiza las nuevas formas de odio criminal que, con distintas formulaciones (islamistas, nacionalistas, revolucionarias), amenazan con sembrar el Terror en nuestras ciudades. En otro momento, Dostoievski escribe: He pensado que algún día me llevarías a un lugar habitado por una araña del tamaño de un hombre y que pasaríamos toda la vida mirándola, aterrados.
Primer café del día
En París no dan un euro por el gobierno de Juan José Ibarrexte.
A juicio de Liberation, su margen de maniobra “es muy estrecho”, y, tras la gesticulación, está obligado a “enterrar su proyecto soberanista”.
Por su parte, el Herald Tribune subraya que, en verdad, sus aliados comunistas / independentistas “no le han dado un cheque en blanco”, augurando tiempos de confusas, complicadas, bizantinas e inflamables maniobras en la sombra.
En Francia, el País Vasco, Aquitania y la región Mediodía – Pirineos esperan beneficiarse del lanzamiento, en París, de un “polo aeronáutico regional”, que el instituto France-Euskadi defiende “siguiendo el modelo vasco español”.
Para muchos banqueros, industriales y economistas vasco-franceses el “ejemplo vasco-español” merece una atención particular, dejando en suspenso la cuestión política de fondo.
Jean-Philippe Larramandy, presidente del instituto France-Euskadi presenta el problema de este modo: Face à une situation dramatique, les pouvoirs politiques de l’époque ont pris deux décisions courageuses au Pays Basque espagnol . Créer le Guggenheim sur les friches industrielles et faire appel à un consultant pour les aider à en sortir. Ce consultant s’appelait Michael Porter, professeur à Harvard et spécialiste des stratégies de compétitivité, et des fameux clusters. L’application de ses conseils donnait des résultats inespérés comme le sauvetage de la sidérurgie, la renaissance du secteur des machines outils et le développement de secteurs qui n’existaient pas comme l’aéronautique. 45 % du PIB est généré par onze clusters. Le modèle est-il applicable côté français avec un système politique tout à fait différent. Là est la question.

Le Monde, 2 diciembre 2004.
Los 21 países de la Bretaña francesa
La Vanguardia presenta su sondeo (12 febrero 05) con este titular: España no cree que Catalunya sea nación. Y escribe: Un 77 % de los españoles están convencidos de que Catalunya es una región como otra cualquiera de España, mientras que sólo un 13 % cree que el Principat merece un tratamiento especial por su carácter diferenciado y únicamente un 9 % lo percibe como una nación.
Para tener una visión “global” sería prudente manejar sondeos fiables en torno a las mismas cuestiones, realizados en Euskadi y Galicia.
Sin olvidar que el concepto de “nación” de Cervantes y Gracián acentúa tan secular debate sobre la naturaleza histórica de España, tales diferencias de criterio vuelven a subrayar la evidencia: NO hay para España solución definitiva meramente política. Los modelos electorales aceptados tras la muerte del general Franco pueden preservar indefinidamente una fragmentación cultural incómoda, problemática, cuando no trágica; cuyas raíces últimas se pierden, en el caso catalán, con la cultura cuyos rasgos originales comenzaron a dibujarse con la obra escrita de Ramon Llull.
El mero recuerdo del distinto acento que personajes a quienes estimo, como Lluis Llach y Antonio Fraguas, Forges, ponen en la misma palabra, país, bien subraya hasta que punto contemplamos la realidad desde ópticas distintas, cuando no enfrentadas.
Cuando Llach dice El meu país es tan petit / que quan el sol se’n va a dormir / no està mai prou segur d’haver-lo vist, no tengo totalmente claro que esté hablando de Cataluña. Y me inclino a pensar que “solo” está hablando de Verges y el Baix-Ampurdà. En el paso de Pla, se trata de una evidencia palmaria: En su boca, Aquest país habla con reserva incluso hacia Barcelona.
Por el contrario, cuando el Blasillo de Forges todavía afirmaba: Que país… estaba haciendo una reflexión trágica, una confesión amarga sobre el estado cainita de la España crucificada de Larra.
Basta con recurrir a la misma palabra, en francés, pays, para poner en evidencia que el mismo vocablo puede nombrar realidades a geometría variable, que cada cual percibe de muy distinta manera.
En Francia, pays es —-entre otras cosas—- una identidad política y administrativa, introducida oficialmente en 1995 por Charles Pasqua —-conservador muy ultra—- en la nueva ordenación nacional del territorio. Cuatro años más tarde, Dominique Voynet —-ecologista—- dio a tal espacio administrativo, entre el departamento y el cantón, una evidente capacidad de acción política, económica, social y administrativa. Hoy, Francia está dividida en más de doscientos países (¡!). Basta que viajar en coche desde Barcelona a Toulouse, para descubrir en la autopista, con una señal oficial, cuando se entra en País Cátaro. Productores de vino hacen publicidad glosando las virtudes de los productos de los Países del Loira. Y los Países Bretones son una palmaria realidad política, cultural y económica.
¿Sería posible imaginar en Madrid una “federación” de Países Catalanes del norte y el sur de los Pirineos?

John Hartfield. Fotomontaje, 1933
¿Por qué no actualizar estos carteles en Euskalerría, por ejemplo?
Perdido con frecuencia en el laberinto de su insignificancia, corriendo desesperadamente hacia ninguna parte, el artista “contemporáneo” —-¡como si pudiésemos ser otra cosa que contemporáneos de nosotros mismos!!!—- se priva de su única y decisiva arma contra el nihilismo terrorista: la acción artística, la obra de arte pegada en los muros de la ciudad, como un cartel.
¿Qué cartel hubiese realizado un artista como John Hartfield para denunciar los crímenes etarras, incluso los atentados contra ferias de arte contemporáneo, hoy mismo, regando las calles son sangre humana?
El seguimiento del pleno del Congreso consagrado al debate – rechazo del Plan Ibarretxe también ilustra con su luz negra los nuevos mecanismos de sabotaje de la lengua, destrucción de la retórica noble y envenenamiento de las conciencias.
Con el pretexto publicitario bien orquestado de “seguir” el pleno, predicadores de distintas confesiones se instalan ante la hoguera pública.
Cada uno o dos minutos, un buldero bien acreditado lanza adjetivos degradantes contra cada personaje a quien se desea ensuciar.
A un ritmo semejante, un respetable predicador salpica con honestos escupitajos cualquier opinión que escape a su cerrazón.
Con ánimo no siempre contemplativo, un coro de suplicantes lanza a un auditorio sonámbulo cubitos de basura en forma de baladronadas, bajonazos, puñaladas y puntillazos contra la cerviz virtual de los personajes ejecutados de manera sumarísima.
La retórica escrita tradicional condena a quienes la usan —-siquiera de manera aproximada—- a vagos intentos de aproximación. La jerigonza que se distribuye a través de la tela de araña universal permite caer mucho más rápido y más bajo en el infierno de la nadería desalmada.
Un insulto soez evita el simulacro de la escucha, impensable el intento de comprensión.
La sentencia obscena exime del diálogo.
¿Imaginar un código deontológico para la comunicación?… “Una pasada”
¿Respetar el derecho a la palabra?… “Corta el rollo, tío”
Consumado el oficio de tinieblas, los más avispados editores pondrán a la venta las naderías desalmadas, orquestadas con el reclamo publicitario de la novedad moderna. España en llamas. Caína.