Posted on January 28th, 2006 by JP Quiñonero
Querida Julia,
Tu sorpresa me sorprende. Es muy fácil consultar en las hemerotecas la historia del secuestro de varias personas en la embajada madrileña ¿de Arabia Saudita o de los Emiratos?, inmediatamente antes o después de la matanza de Munich. Tampoco son secretos algunos reportajes madrileños -incluso con fotos de entrenamiento militar- de militantes de Fatah. Y llegaron a publicarse poemas palestinos, tomados de libros donde se hacía la apología heroica de Septiembre negro. Amigos íntimos de los poetas palestinos instalados en Madrid viajaban con frecuencia entre Beirut, Madrid y París; y pagaban café y copa, en el Café Gijón, con billetes verdes recién cambiados por los dólares traídos y llevados desde el Líbano. Entre las amistades, era de buen tono presumir de la facilidad con la que era posible pasar maletas, en tren, con destino a Socorro Rojo, en Ginebra y París. ¿Debo recordarte que, por aquellos años, circulaban por un legendario edificio de la calle de la Libertad madrileña personajes que se obstinaban en defender el incendio indiscriminado de supermercados, en Alemania, como “estrategia revolucionaria”? Ante mis reservas ante aquellas distintas locuras criminales, otro de los cuatro enlaces sindicales del difunto Informaciones me preguntaba: “Quiño: ¿tu conoces una revolución que se haya hecho sin poner bombas?”. Cierro el círculo. Ante mis dudas sobre la autoría de un atentado terrorista, un redactor jefe de una eminente revista intelectual, luego reconvertido con mucho éxito en ideólogo conservador, me decía, durante un cóctel, en la antigua sede de la editorial Taurus, en la plaza del Marqués de Salamanca: “Oye, no olvides que ETA sabe a quien pone las bombas”.
PS. Con el GAL, el Terror pasó de Los Endemoniados a Los hermanos Karamazov
[ .. ]
Európolis. Música endemoniada y España, lejos de Europa y América