“Decíamos ayer…”

Se agrava la crisis de la sequía y la desertización.
Sobre la desertización geográfica y moral de España.
Se africaniza el paisaje de España.

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ElPaísafirmahoy: “El desierto avanza sobre España”.

Sobre la desertización geográfica y moral de España, 2.
La guerra del agua vista por los oyentes de la BBC.
La propiedad de los ríos sin agua.
España, saqueada por los españoles.

● Ecología en este Infierno.


Comentarios

3 Comentarios

  1. Robert, agosto 20, 2008 - 5:58 pm
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    Es ironica otra vez. Consecuencias imprevistas. En el siglo pasado, el gobierno federal estadounidense ha hecho un sistema de prevención para defenderse contra las inondaciones del Rio Misisipi. El sistema se basa en diques, motas, barreras metálicas, embalses reguladores y mejora de la capacidad de desagüe de los cauces fluviales. No hay más las inondaciones, y les gustan a los agricultores. Pero los desbordamientos del rio llenarían naturalmente los acuiferos en los estados cercanos. Desde luego, ahora en el estado de Arkansas, los acuiferos subterráneos se secan, se deshidratan a causa del sistema contra inundaciones. Toman siglos llenar los acuiferos. No es la desertizacion, es la sequedad lenta de los estados cercanos.

  2. Desertización de la España sin AVE | Una temporada en el infierno, abril 20, 2009 - 7:50 am
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    […] Sobre la desertización geográfica y espiritual de España, 3. […]

  3. La dama del lago, 2 | Una temporada en el infierno, julio 16, 2009 - 5:27 pm
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    […] Tercer volumen de mi trilogía de Caína [precedida de La locura de Lázaro y Una primavera atroz], su historia coincide cronológicamente con la incertidumbre y desencanto de la Generación Zapatero, crecida en los páramos de la desertización geográfica y moral, iluminada con publicidad fluorescente, Sobre la desertización geográfica y moral de España, 3. La dama del lago… [ .. ] Con los años, el crecimiento urbano de pequeños pueblos y aldeucas, como La Arboleja y el Hondo, endeudadas y enriquecidas de la noche a la mañana, al mismo tiempo -como consecuencia de la locura de los lugareños, corriendo como posesos tras las quimeras y espejismos del sol, los ladrillos, el hormigón y el dinero fácil, esperando conseguir de la tierra, con malas artes, lo que no sabían o no podían conseguir con el sudor, esfuerzo y tesón de los labradores de otro tiempo-, permitió encontrar nuevos motivos de para echar sal y vinagre en las llagas siempre abiertas de antiguas rencillas, víctimas unos y otros de la envidia y la rapacidad, desenterrando cada cual con la misma avidez las raíces podridas de viejas querellas, entrelazadas de inextricable manera con las raíces muertas,  los terrones de una tierra que podía expoliarse y ser motivo de feroces enfrentamientos entre quienes conocían los más tortuosos meandros leguleyos de los catastros municipales -como era el caso de Pío Mordenal y su cuadrilla- y quienes -como los Félido- habían comprado una a una muchas parcelas de antiguos campos esquilmados por años y años de malas cosechas, pero estaban poseídos por una ambición que no se colmaba con la roturación y siembra de la tierra, dejada en estéril abandono, víctima del resentimiento que hiela los corazones en los campos de Agramante. [ .. ] […]

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