Quizá tenga una gracia y osadía que el dandi más conservador rechazaría en nombre del “buen gusto”.
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Nos cruzamos en un banco de la esquina Sèvres / Recamier, que es una esquina chic, si las hay, ante una lata de cerveza fría.
Gracias mil, colega.
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Sèvres/Recamier, 7 mayo 2010. Foto JPQ.
- Albert Cossery, esta inquietante primavera.
- Él, ella, Ménilmontant, jazz y….
- Las chicas del bar de Patti Smith.
- Fotografía y París en este Infierno.
Francamente, nunca me han gustado los tíos o las tías con puro gordo entre los labios finos (o gordos): Churchill, F. Castro-Ch. Guevara, Felipe Glez., Rajoy, Sara Montiel, Clinton, etc… Aunque Orson Welles sabía llevar muy bien su puro, porque podía y sabía. Con puritos, ya es otra gente la que se atreve. Tiene algo de felatización (no puedo evitar escribirlo cuando hablo de puros… gordos en la boca -aunque no sea los mismo tenerlo apagado que encendido). El puro gordo es una gran máscara.
Lauro,
Madre del Señor… te pones en un plan.
Honradamente, no se me ocurre nada. Hace siglos, intenté fumar en muchas ocasiones. Puros, cigarrillos, etc. En vano. Me sentía como un bicho raro, por no fumar. Hasta que dejé de intentarlo. A decir verdad… las colillas (las de mis hijos, en sus respectivas habitaciones) me dan algo así como alergia.
En este caso… supongo que el puro forma parte de la estética del personaje. Lo encontré simpático y revelador,
Q.-
Es un placer acompañarle en sus paseos, Juan Pedro.
Saludos afectuosos.
Juan Luis,
Gracias… también es una delicia volver a Arcangues, oye,
Q.-
Un senyor para perder… una ducha, dientes limpios (para quitar el sabor a ceniza), caso omiso a sortijas y aderezos, libre de gorra de falso obrerete… y el buen senyor seria un encanto, Mr Q.
Mme Marie…
¡¡¡!!!!… usted… ¡desmelenada…!!! y luego a reconvenir mis cosas…
Q.-
PS. Que sea para bien, oiga.
Mme Marie,
No la reconozco…Coincido con Q.-. ¡Se nos desmelena! Y me alegro mucho. Pero ahora ¿quien le va a reconvenir a nuestro Huésped…? También coincido con usted, el tal joven luciría hasta con traje y corbata. Pero le quitaríamos todo el «morbo» también encantador, ese aire «canaille». ¿Ducha? No, por favor, que seguro que huele a París. Divinamente, como dicen los…
Me asalta una duda Mme Marie ¿está usted segura de que sigue siendo usted? ¿nadie habrá usurpado su identidad internáutica?
Ya le digo, me alegro de su transformación, política y sentimental… Y que perdonen los señores estas charlas entre señoras, pero ellos tampoco se cortan un pelo para opinar de otras fotos. Vamos que es usted un ejemplo a seguir, Mme Marie. Gracias.
Carmen
Mme. Marie:
Me lo ha dejado como un atildado tendero de El Corte Inglés, Sección de Complementos: Inservible para vos y para mí…
Maestro Q.:
Si no le molesta, siga presentándonos a todos los guaperas sin pasarles el mocho, ni alicatarlos: trasluciendo en todo su esplendor esa feliz carencia de asesoras de imagen.
Mi muy estimada Carmen: esto es lo que se llama sincronización.
Salvo en lo esencial.
Estimada Gatopardo,
admiro tu rigor intelectual y tus juicios siempre lúcidamente implacables. Pero a éste, no hay mocho que lo deje «inservible».
Apoyo, sí, tu petición a Q.-, que no nos hará ningún caso.
Gatopardo querida,
nos hemos desincronizado por poco. Insisto en llevarte la contraria, «l’habit ne fait pas le moine». Y este, se ponga lo que se ponga, permanece en su esencia.
Mme. Carmen:
No es precisamente el rigor intelectual -u otro- lo que me caracteriza; pero de golfería sé un rato. Y no hay cosa que peor nos siente que la respetabilidad.
Como al resto de la tropa.
Gatopardo, Carmen…
Gatopardo,
En verdad, yo lo fotografía no lo quiero, sino lo que puedo («Don Quiño… o la fuerza del si no..» -sic-). Y no siempre puedo lo que quiero. Los hombres no gustan de ser abordados por otro hombre, pidiéndoles permiso para fotografiarlos, así, por las buenas, en plena calle. Y hacer de retratos de hurtadillas no me resulta muy atractivo. Dichos… seguiré vagabundeado, tirando sobre lo que pueda o se me ocurra. Veremos. ¡Gracias por la atención…!
Carmen,
Mujer… intento hacer caso, cuando puedo… recuerdo que fuiste tu quién me invitió a fotografiar señores… y, desde entonces, intento hacer lo que puedo. La cabra tira al monte (en mi caso), pero los señores no siempre están por la labor. No he publicado otras fotografías masculinas, porque la mayoría me salían de un guapo subidísimo.
Q.-
Amiga Carmen, debes llevqr razon y soy Otra. Pero, la otra tampoco gusta demasiado de senyorines tan remilgados. Tanta guapez, tantoscolorines me asfixian un poco. Me gustan las cosas menos bienpensantes.
Amiga Gatopardo, claro, claro. Aunque Mr Q. lo mismo esta para las verdes como para las maduras, a lo que veo.
Q.-,
hay que ver qué buena memoria tienes… Yo sacaría del cajón alguna de esas fotos que te parecen de «un guapo subidísimo», a ver qué dice el público.
Gatopardo,
formulado así, no rechisto al leer tu última intervención. Como principio general, de acuerdo. Habría después que examinar caso por caso…
Mme Marie,
yo, lo que usted diga. Como dice Q.-, avanti!
Carmen
Mme Marie, Carmen,
Mme Marie,
Eso de verdes y maduras es una miqueta injusto, ¿no cree? Digamos que hago lo que puedo, cuando puedo y Dios me da a ver / entender, que tiene muchos rostros, como usted, meine liebre Freundin.
Carmen,
Es que… entonces, me pareció algo parecido a un amistoso / cariñoso «reproche», razonable. Aunque vuelvo a lo mismo: NO tengo suerte con los señores. Solo aceptan mis «avances» los más guapos. Con lo cual, no salgo de los malentendidos, que no son tales, para mi. Pero recuerdo comentarios de algunos personajes que van y vienen y ¡miedo me da la cosa!!!
Q.-
Q.-,
lo entiendo perfectamente, y cual madre te digo «No te pongas en peligro, hijo mío»…
Es lógico que te ocurran esos malentendidos. Los señores entienden mal lo de las fotos, si fueras una mujer, otro gallo les cantaría, a algunos.
Carmen
Dios le da pañuelo a quien no tiene nariz.
Mi admirable Carmen:
Me parece muy temerario hacerle creer al maestro Quiñonero que si fuera mujer tendría a los hombres a su disposición.
Es mejor que no se haga ilusiones: hay mucha competencia.
Mme. Marie:
A buen hambre, no hay pan duro
Carmen, Gatopardo…
Carmen,
¡Gracias por la comprensión…! Por momentos, temos los «asaltos» de este o aquel improvisado visitante.
Gatopardo,
¡Qué j…/ puñeteramente inteligente eres…!!!
Q.-
Gatopardo estimada,
te encuentro un poco contradictoria. También a Mme Marie. Tan pronto defendéis a los, digamos, «no convencionales» como al otro grupo. Yo ya declaré mi ecumenismo.
Al maestro Q.-, hay que animarle como sea, que bastante tiene ya con soportarnos.
Interesante variante del refrán. En mi pueblo se decía directamente «mocos».
Carmen,
El «maestro» Q. te envía un abrazo fuerte… a estas horas de la noche estoy de frágil subido. Graciasssssssssssss
Q.-
Maestro Q.:
…como rata de alcantarilla, helàs, qué remedio a estas alturas
Mme Carmen:
No soy una mujer fácil
Gatopardo,
a veces, hasta eres encantadora, muy a pesar tuyo supongo.
Gatopardo,
Noooooooooooooooooo… hay una pureza luminosa en tu prosa, precisa, límpida: la prosa también es un espejo del alma,
Q.-
¡¡¡Virgen de Cortes!!!
Gatopardo,
No sé si decir… «sin pecado concebida«, inexistentes o volatilizados los pecados, hasta las vírgenes son concebidas a la buena de Dios, a pelo. Hasta donde vamos a llegar, perdida la virginidad, la vergüenza, y el c…
Q.-